Un amigo panameño, viejo luchador contra la dictadura de Noriega y muy bien informado de política nicaragüense, al enterarse del proyecto totalitario de control de “Agentes Extranjeros” que actualmente se ventila en la Asamblea Nacional me escribió: “se complica más la situación para resolver por la vía de las elecciones, las dictaduras corruptas y degeneradas hay que enfrentarlas, a pesar de los graves riesgos de unas elecciones, aunque remota la opción de que se respete la voluntad de las mayorías, hay que apostarle…”
Yo le contesté, si se aprueba tal como está sería brutal porque convertiría a Nicaragua en el país con más “agentes extranjeros” y ciudadanos inhibidos de participar en política en el mundo, otro récord inverosímil, ya que en el 2018 rompimos el récord mundial del país con más “terroristas presos” y perseguidos.
Pero le admití que la democracia entra por una rendija, no necesariamente por la puerta grande, de igual manera que los dictadores salen también por una rendija… y no por la puerta grande. Ningún dictador ha salido por la puerta grande de la historia.
Traigo este tema a colación porque el consejo de mi amigo es duro, pero pragmático y lleno de sabiduría, aunque todos coincidimos en que se requieren reformas electorales, no todos coincidimos en cuáles deben ser estas y la lista presentada recientemente por la Coalición Nacional incluye algunas que no solo requieren reformas constitucionales, sino la voluntad misma de un dictador dispuesto súbitamente, a salir por la puerta grande de la historia.
Pero ¿cuales son estas reformas básicas necesarias para garantizar esa rendija electoral, que también necesita con urgencia el FSLN, aun a riesgo de perder las elecciones, para obtener una dosis de legitimidad, que Ortega carece de origen por la farsa electoral del 2016 cuando descarriló a la oposición, y la brutal represión y estado de sitio de hecho desde el 2018 hasta la fecha?
En una magistral exposición para el medio digital “Línea Democrática”, el secretario general del partido Ciudadanos por la Libertad, doctor Rodolfo Quintana, expone las reformas electorales que dicho partido ha venido promoviendo desde marzo del 2018 y que fueron base del consenso de organizaciones políticas y grupos de sociedad civil que firmaron varios comunicados conjuntos dentro del Grupo Promotor de las Reformas Electorales. Quintana dijo: “nosotros creemos que la reforma electoral en Nicaragua debe estar enfocada a un solo objetivo y es reabrir la vía electoral, es decir que le dejen de robar el voto al ciudadano y esas reformas no deben estar enfocadas en cambiar el sistema político, porque es absurdo pedirle a un dictador que cambie su sistema político; lo que queremos es cambiar al dictador para tener un gobierno democrático que pueda liderar con legitimidad un cambio en el sistema político. Tampoco deben estar orientadas a resolver los problemas de organización de la oposición, ni a facilitar la confianza de quienes no confían entre ellos”.
En resumen, las reformas para devolver a los nicaragüenses el derecho a elegir son: elección de nuevos magistrados del CSE, incorporando propuestas de sectores; despartidización de los Consejos Electorales y las JRV, incorporando a ciudadanos de la misma circunscripción; sujeción del Poder Electoral a la ley en su estructura y funciones.
Cédula de identidad y derecho al voto para todos, tanto para quienes viven en regiones alejadas, como para los nicaragüenses que viven en el exterior; padrón electoral depurado, auditado y público, como único catálogo de electores.
Amplia observación nacional internacional, publicación de los resultados junta por junta en tiempo real y de los resultados finales después de resueltos debidamente los recursos presentados; fiscalización efectiva en todas las etapas del proceso; publicación de la normativa electoral al inicio del proceso. Prohibición del uso partidario de los recursos del estado.
Y por supuesto, previo al proceso electoral, la restitución de todas las libertades ciudadanas conculcadas de hecho y liberación de los presos políticos, para que pueda desarrollarse el proceso de organización de todos los participantes en plena libertad.
El autor es periodista, exministro y exdiputado.