La palabra misantropía procede del vocablo griego misanthropia y se define como un sentimiento, actitud de rechazo u odio al ser humano en su totalidad.
Los misántropos prefieren tratar o compartir con los animales u objetos, a quienes les demuestra afecto. No se sienten bien con grupos de personas y les huyen a las actividades culturales o sociales. Sus niveles o grados de rechazo varían desde expresar críticas negativas, a las acciones sociales y participar en crímenes masivos.
La misantropía no es un trastorno mental, pero puede estar ligada con una enfermedad de la mente, con sociopatía o cuadros bipolares.
Los misántropos tienen un autoconcepto sobrevalorado, elevado nivel de inteligencia y como se sienten rechazados por la sociedad se aíslan y prefirieron resolver sus problemas sin otras personas porque consideran que “pierden el tiempo” tratando con seres ignorantes, muy debajo de su nivel.
En realidad, son personas con un pensamiento reflexivo que han tomado la decisión de aislarse, no les interesa socializar, les da una especie de alergia de malhumor tétrico. Solo se acercan a los grupos para obtener beneficios personales y no les importa los medios para conseguir sus fines, de código moral hecho a su estilo; se burlan de los seres altruistas.
Algunos sinónimos que se le acercan a la misantropía pueden ser: huraño, arisco, insociable, introvertido, inaccesible, melancólico, intratable, pedante, inhumano, odioso…
Los misántropos manipulan sin remordimientos, no les importan los medios para conseguir sus objetivos personales.
Presentan rasgos de sadismo por la falta de piedad ante el sufrimiento de los seres humanos, ya que no lo relacionan con la moral, a menos que acarree un perjuicio a quien lo provoca.
Tienen sentimiento de superioridad al creerse superiores a las personas. Menosprecian las normas sociales porque no les interesa el buen funcionamiento social del grupo, salvo sus propios beneficios.
Apatía: no muestran dolor a la separación física, ya sea de muertes de conocidos o por viajes e incluso sean familiares, se aíslan de ellos o ellas.
Sienten desprecio por la política: no les gustan los movimientos sociales y luchas comunitarias por el beneficio y justicia social.
Construcción de una moral propia: o un mundo para justificar desprecios, apatía e ideas de superioridad dentro de su burbuja creada.
Siempre están de mal humor e irritables al borde de conductas gruñonas y violentas. Estas conductas y pensamientos son más frecuentes de lo que se cree y están combinados. Es la frecuencia y actitud de separación notoria la que nos dará la pauta. Es más característico en artistas y escritores que abiertamente declaran el odio al género humano, aquí les mostramos:
Escritores y escritoras famosas como Emily Dickinson han escrito frases como: “creyendo lo peor, casi siempre se acierta”, Jonathan Swift: “quien camine atento por las calles verá, sin duda, las caras más alegres en los carruajes enlutados”, H.P. Lovecraft: “estoy tan bestialmente cansado de la humanidad y del mundo que nada me puede interesar a menos que contenga un par de asesinatos en cada página u ofertas de horrores innombrables e inexplicables más allá de los universos externos”.
J.D. Salinger, un escritor contemporáneo, y su hija Margaret publicaron un libro dando a conocer sus intimidades: “No eres el primero a quien la conducta humana ha confundido, asustado, y hasta asqueado. Te alegrará y te estimulará saber que no estás solo en ese sentido. Son muchos los hombres que han sufrido moral y espiritualmente del mismo modo que tú ahora. Felizmente alguno de ellos han dejado constancia de su sufrimiento. Y de ellos aprenderás si lo deseas. Del mismo modo que alguien aprenderá algún día de ti si tienes algo que ofrecer. Se trata de un hermoso acuerdo de reciprocidad. No se trata de educación, es historia. Es poesía”.
Realmente verse a sí mismo y aceptarse y luego compartir nunca ha sido fácil en proceso de crecimiento psicoemocional y hay seres que aceptan y se dejan arrastrar por la corriente de la vida, otros se la enfrentan y nadan a contracorriente, otros mueren en la orilla u otros se convierten en ostras sin capacidad de verse, de amar al prójimo o próximo; ese endiosamiento con su ley los consume.
Nosotros y nosotras amamos el día del hoy, porque no sabemos nada y la vida es un estornudo. El poeta lírico romano Horacio es autor de la frase Carpe Diem: aprovecha el día.
Les transcribo unos versos del poeta de Estados Unidos, Walt Whitman:
“Carpe Diem. No traiciones tus creencias, todos merecemos ser aceptados. No podemos remar en contra de nosotros mismos, eso transforma la vida en un infierno.
“Disfruta del pánico que provoca tener la vida por delante. Vívela intensamente, sin mediocridades. Piensa que en ti está el futuro, y asume la tarea con orgullo y sin miedo.
“Aprende de quienes pueden enseñarte. Las experiencias de quienes se alimentaron de nuestros “Poetas muertos’’ te ayudarán a caminar por la vida. La sociedad de hoy somos nosotros, los “Poetas vivos”. No permitas que la vida te pase a ti, sin que tú la vivas.
“Aprovecha el día, no confíes en el mañana, “carpe diem, quam minimum credula postero”.
La autora es poeta y promotora cultural.