Cuatro héroes nacionales

Desde tiempos inmemoriales, en la historia de la humanidad, siempre han existido hombres y mujeres que por su talento, arrojo y dignidad han dejado su impronta a la altura de las circunstancias que les tocó vivir. Estos son los héroes. Homero en su portentosa Ilíada nos relata las épicas jornadas en que descollaron Héctor y Aquiles, el uno defendiendo a su patria Troya y el otro, acérrimo invasor griego, defendiendo el honor de Menelao, rey de Esparta, quien había sido defraudado por la bella Helena, su casquivana mujer.

Para los nicaragüenses que hemos vivido en guerras fratricidas, héroe es aquel que no escatima ningún sacrificio y que es capaz hasta de ofrendar su vida, en aras de alcanzar el bienestar de sus conciudadanos y la integridad territorial de su patria.

En este septiembre, mes de la patria, quiero recordar en apretada síntesis, algún gesto que caracterizó a cada uno de los cuatro héroes nacionales siguientes:

I. José Dolores Estrada (1792-1869). Nació en Nandaime y murió en Managua. Se llenó de gloria el 14 de septiembre de 1856 en la crucial Batalla de San Jacinto, al vencer a las tropas del filibustero William Walker comandadas por Byron Cole. Como resultado de nuestras infaltables desavenencias políticas, tuvo luego que marcharse el 24 de abril de 1863 a Costa Rica, huyendo como cualquier delincuente y en donde sufrió las más amargas penalidades del exilio. Posteriormente fue reivindicado con el grado de general, falleció en Managua el 12 de agosto de 1869 y fue sepultado en el templo parroquial de dicha ciudad.

II. Benjamín Zeledón (1879-1912). Por una de esas raras coincidencias del destino, el general Benjamín Zeledón Rodríguez nació y murió en la misma fecha: 4 de octubre, pero naturalmente en distintos años. Su advenimiento se produjo en La Concordia, Jinotega, y su holocausto al cumplir 33 años en los alrededores de Catarina, Masaya. Luchó en contra de la intervención extranjera y no claudicó jamás en defensa de sus principios y de su amor por Nicaragua.

III. Augusto C. Sandino (1895-1934). Nació el General de Hombres Libres en Niquinohomo, Masaya, el 18 de mayo de 1895 y fue asesinado por órdenes del fundador de la dinastía somocista, Anastasio Somoza García, el 21 de febrero de 1934. Durante 7 años estuvo al frente del Ejército Defensor de la Soberanía de Nicaragua luchando patrióticamente en contra de los invasores. Así pensaba Sandino: “El pueblo es soberano y debe respetársele su derecho a elegir sus gobernantes”.

IV. Pedro Joaquín Chamorro Cardenal (1924-1978). Para el estadista norteamericano Adlai Stevenson, el “patriotismo no es un breve y fanático estallido de emoción, sino la imperturbable y constante dedicación de toda una vida”. Eso puede decirse del doctor Chamorro Cardenal, quien desde su juventud hasta su martirio consagró su existencia a luchar para que los nicaragüenses pudiésemos tener justicia, progreso y libertad. Nació en Granada el 23 de septiembre de 1924 y fue vilmente asesinado el 10 de enero de 1978 en una de las calles de la capital, Managua.

He hecho esta breve remembranza de cuatro de nuestros héroes nacionales, en momentos cuando la dictadura de los Ortega-Murillo en términos boxísticos se encuentra contra las cuerdas y más debilitada que nunca. No obstante, todavía hay sectores que por razones inconfesables y bajo fútiles pretextos no se han integrado a la Coalición Nacional. No han comprendido que esta es hora de patria y no de partidos.

Primero hay que acabar con el muro que representa la dictadura, para que luego ya en democracia, los partidos políticos y las aspiraciones legítimas puedan desarrollar el potencial que tienen en plena libertad. Lean, estudien, analicen el comportamiento de estos Héroes Nacionales y se darán cuenta que todos ellos sacrificaron sus vidas por amor a Nicaragua. Si no podemos imitar el inconmensurable ejemplo que ellos nos dieron, por lo menos que sean nuestra principal fuente de inspiración.

El autor es periodista y secretario de la Asociación de Nicaragüenses en el Extranjero (ANE).

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