Antes del fin de semana, los Padres de San Diego tenían en su lista de deseos: un bateador de impacto, un relevista de experiencia y un abridor de calibre, al igual que un cátcher productivo al ataque y solvente a la defensa.
Los cuatro objetivos fueron cumplidos por un equipo que incluso antes de reforzarse este 31 de agosto, ya provocaba temor por la violencia de su ataque y la capacidad para pelear cada partido.
A través de un núcleo formado por Fernando Tatís Jr., Manny Machado, Eric Hosmer y Wil Myers, San Diego es el segundo equipo de más victorias en la Liga Nacional (22), solo detrás de los Dodgers (26).
Y ahora agregan a un lanzador como Mike Clevinger, a un bateador como Mitch Moreland, un relevista como Trevor Rosenthal y un receptor como Austin Nola, entre nueve jugadores que se han unido al club californiano.
Clevinger, de 29 años, tiene 1-1 y 3.18 en esta temporada porque ha estado limitado por haber violado los protocolos del Covid-19, pero es un “as”, sin duda. Tiene marca de 42-22 y 3.20 en 523.1 innings con 583 ponches en un poco más de cuatro años de carrera.
Desde 2017 para acá, Clevinger tiene 2.90 en efectividad. Eso solo es superado entre abridores con un mínimo de 75 aperturas, por el 2.82 de Justin Verlander. Y está bajo control del equipo hasta el 2022. Es agente libre en 2023.
Juntar a Clevinger con Chris Paddack, Zach Davies y Dinelson Lamet, le da a San Diego una respetable rotación. Rosenthal da profundidad al bullpen, tras lucir recuperado y está feroz contra los zurdos.
Moreland está en medio de una buena temporada con .320, ocho cuadrangulares y 22 remolques. Debe ser el bateador designado. Y si quieren retenerlo, valdrá tres millones de dólares en el 2021.
La otra gran pieza es Austin Nola, el receptor que llega desde Seattle. Los Padres no han tenido mayor aporte de sus receptores al bate este año. Nola batea .307, con cinco jonrones y es un defensor muy sólido.
Y de paso, añaden a Austin Adams, quien lleva 2-2 y 3.79 con 63 ponches en apenas 38 innings, aunque por ahora se recupera de una lesión en la rodilla, más Dan Altavilla y Greg Allen, un jardinero. Y otro catcher defensivo como Jason Castro.
Como ven, el equipo está bien armado. Y eso tiene un precio. San Diego consiguió a esos nueve jugadores, pero entregó a 16, 11 de ellos menores de 25 años. Sin embargo su cálculo es que pueden ganar ahora y no van a dejar pasar la oportunidad.
Los Padres tienen una de las mejores fincas del beisbol y han pasado varios años acumulando prospectos, de modo que consideran que es tiempo de soltarlos para fortalecer un equipo que solo necesitaba detalles para hacer más fuerte y competir muy duro.
«No creo en esa narrativa que dice que hemos fortalecido ahora y sacrificado el futuro. Pienso que tenemos un equipo joven y vamos pelear este año y en el futuro también», señala el gerente A. J. Preller.
No hay garantías de nada en el beisbol pero lo que no queda duda, es que San Diego irá a la postemporada, algo que no logra en sus pasados 14 años.
Sin embargo, por los movimientos que han hecho, es claro que su meta no es ir a los playoffs, sino ganarlo todo, incluso la Serie Mundial.
¿Y por qué no? se preguntó Tatís Jr., un chavalo irreverente que no parece frenarlo nada, al igual que a estos Padres del 2020.
No obstante, vamos a esperar. Ahí mismo tienen a los Dodgers como vecinos y un poco más distantes a los Cachorros y los Bravos, quienes tienen la misma meta.
Edgard Rodríguez está en Twitter: @EdgardR