El recién estrenado presidente de República Dominicana, Luis Abinader, ha comenzado su mandato dando buenos pasos en dirección al fortalecimiento de la institucionalidad democrática y la transparencia gubernamental en su país.
En el ámbito de la transparencia Abinader ha abierto un canal de comunicación directa y permanente con la prensa, , incluyendo a los directores, editores y ejecutivos de los periódicos y demás medios de comunicación social. Este ejercicio lo comenzó el presidente dominicano el miércoles de la presente semana, al reunirse con los directores de los periódicos dominicanos con quienes realizará una reunión bimestral como espacio de información y confrontación de ideas sobre los asuntos de interés público.
Esto es algo novedoso en República Dominicana. Y si el impulso no se pierde —como suele suceder con los buenos propósitos que expresan los gobernantes cuando comienzan su administración—, el resultado será el fortalecimiento de la institucionalidad democrática del país y de la rendición de cuentas del poder político a la sociedad. Lo cual sería histórico en ese país caribeño que se ha distinguido en los últimos años por tener un impecable sistema electoral y una dinámica economía de libre mercado, pero o también una deplorable práctica de corrupción gubernamental.
Abinader ganó la elección presidencial del 6 de julio pasado en primera vuelta, al obtener el 52 por ciento de los votos como candidato del nuevo Partido Revolucionario Moderno (PRM), poniendo fin a la hegemonía del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) durante 15 años y 3 gobiernos consecutivos. El partido de Abinader fue también mayoritario en la elección de diputados y senadores, lo cual augura un gobierno estable para seguir impulsando el crecimiento económico y la prosperidad social, que han sido notables en los últimos años igual que su democracia política y electoral, al contrario de la ya mencionada corrupción gubernamental que el nuevo primer mandatario dominicano promete combatir a fondo.
Al tomar posesión de la Presidencia de la República el 16 de agosto corriente, Abinader anunció diversos proyectos de modernización referidos al fortalecimiento institucional, la reducción de la brecha digital que tiene fuera de acceso a una cuarta parte de la población, y la lucha contra el culto a la personalidad y el caudillismo que, según analistas locales , es un fenómeno patológico en la sociedad dominicana.
En este orden, el presidente Abinader pidió —no ordenó, porque esto suena autoritario— que no se ponga su foto en las oficinas de gobierno y demás centros públicos. Pero habrá que esperar un poco para ver si esta voluntad presidencial se cumple, ahora sí, porque el anterior presidente, Danilo Medina, se comprometió a lo mismo cuando asumió el cargo pero sus fotos estuvieron en todas las oficinas públicas durante sus ocho años de gobierno.
República Dominicana, como casi todos los países latinoamericanos, ha tenido una historia política manchada por dictaduras y otros regímenes autoritarios, y una fuerte corrupción. Pero ahora anda por el buen camino y ojalá que con el nuevo gobierno siga avanzando en la dirección correcta.
Es importante ver ejemplos como este, porque demuestran que es posible erradicar la dictadura, el caudillismo y la corrupción, para construir un país moderno, próspero, con libertad, democracia y Estado de derecho.