El rol histórico de los estudiantes

Por segunda vez desde la insurrección cívica democrática de abril de 2018 —la cual fue detonada por los estudiantes con sus protestas reprimidas brutalmente por la dictadura de Daniel Ortega—, se conmemora este jueves 23 de julio el Día Nacional del Estudiante Nicaragüense.

Esta efeméride es para honrar la memoria de cuatro estudiantes universitarios, que el 23 de julio de 1959 participaban en una manifestación estudiantil contra la dictadura somocista, en la ciudad de León, y murieron al ser atacados a balazos por la Guardia Nacional.

Es justo y necesario recordar los nombres de aquellos cuatro estudiantes masacrados en León: Sergio Saldaña, Mauricio Martínez, Erick Ramírez y José Rubí.

Los estudiantes de Nicaragua tienen una larga trayectoria de lucha contra las dictaduras. Ellos comenzaron en junio de 1944 el rechazo en las calles a la pretensión de reelección del dictador Anastasio Somoza García, fundador de la dictadura dinástica somocista. A las protestas estudiantiles callejeras se unieron los políticos liberales y conservadores que se oponían a la pretensión reeleccionista de Somoza García, las madres de los estudiantes y muchas otras mujeres de distintos sectores sociales, así como gente del pueblo que no tenía partido pero estaba sedienta de democracia.

En aquel escenario de agitación política democrática sobresalieron activistas estudiantiles que serían después prominentes líderes nacionales antisomocistas, como el doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal y Fernando Agüero Rocha, entre otros. Y en ese mismo contexto de lucha libertaria se rompió el bipartidismo y nacieron el Partido Liberal Independiente (PLI) y el Partido Socialista Nicaragüense (PSN), el primero representante de las capas medias y el otro de la clase obrera.

Después, en los años sesenta y setenta del siglo pasado el estudiantado fue semillero del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), y fermento de la lucha armada contra la dictadura somocista hasta su derrocamiento revolucionario en julio de 1979.

Pero la revolución sandinista vació de conciencia democrática y energía libertaria al movimiento estudiantil. Este se sometió a la nueva dictadura sin importarle ni siquiera que abolió la autonomía universitaria, que fuera una gran causa y conquista de los estudiantes en la época de la dictadura somocista.

Ahora, por diversas razones, después de la derrota de la rebelión de abril de 2018 muchos estudiantes se han vuelto a someter a la dictadura, o simulan estar sometidos. Sin embargo, su destacamento de avanzada que encabezó aquella gloriosa insurrección, los que sufrieron y siguen sufriendo la implacable represión posterior, han recuperado el honor estudiantil y el respeto a la memoria de los Mártires del 23 de Julio de 1959.

Estos estudiantes están en la primera línea de la resistencia contra la dictadura. Ellos ya no son engañados por las falsas ilusiones revolucionarias que resultaron en trágico desengaño, sino que tienen una conciencia clara de la necesidad de libertad y democracia

Editorial estudiantes archivo
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