SOLO PARA SUSCRIPTORES.
El tiempo, las enfermedades y las penurias en las que vivió al final de sus días, hacían que Antonio Herradora diera la impresión de cargar más años de los que en realidad tenía.
“Tengo 71 años, pero hay gente que cree que ya ando por los cien”, decía con una sonrisa, a pesar de un cáncer que lo mató en 2016. “Los chavalos me ven tan arruinado que ni creen que jugué beisbol”, agregaba.
Y sin embargo, Herradora fue de los grandes lanzadores producidos en nuestro país, a pesar de que su estatura no le ayudaba ni en su juventud, que se dio a finales de los años sesenta.
Herradora se caracterizó por su valentía y disposición, además de sus habilidades sobre la colina. Dueño de una curva amplia y un control magnífico, el zurdo hizo su historia.
“A ese zurdo nunca lo escuché decir que estaba cansado. Recuerdo que Vicente López lo molestaba y le decía: ‘es que tirás tan suave que cómo jodido te vas a cansar’. Y él se ponía enojado”, asegura Calixto Vargas, compañeros de ambos en múltiples ocasiones.
Herradora nació en San Isidro, Matagalpa, el 25 de diciembre de 1945. Debutó en Primera División en 1970 con el equipo Managua, junto a su coterráneo Vicente López.
Hasta entonces ya había trabajado en torneos interdepartamentales y acumulaba experiencia. Así que en su primera temporada acumuló 5-5 y 1.51 en 77.2 entradas lanzadas.
Para poner en contexto el trabajo de Herradora aquel año, hay que señalar que el Managua era un equipo malo, tanto que terminó con balance de 11-21 en 1970. Ahí lanzaba el zurdo.
En 1971 pasó al Granada y registró marca de 9-7 y 2.06 en 126.2 episodios, con 105 ponches. Ese mismo año debutó en la Selección Nacional en el Mundial de Cuba. Terminó con 1-2 y 0.42, de acuerdo a registros de Martín Ruiz Borge.
Su trabajo fue brillante. Le ganó 3-2 a Canadá y tropezó contra Cuba 2-0 lanzando hasta el octavo y cayó Colombia 2-1, luego de diez episodios trabajados. El zurdo laboró 21.2 innings con solo una carrera limpia permitida (de tres que cedió), más diez ponches.
En ese 1971, también fue a los Juegos Panamericanos de Cali, Colombia, y fue líder en efectividad del torneo con 0.00 en 16 innings. Blanqueó 3-0 a Canadá, a quien le esquivo siete hits con siete ponches y salvó un juego frente a Puerto Rico, mientras hacía otro relevo impecable ante México.
En 1972 registró su mejor temporada a nivel local con 13-4 y 1.52 en 130.2 innings y seis juegos salvados con los Tiburones. Heberto Portobanco lo puso a abrir 12 juegos y a relevar en 15. El zurdo fue clave en la obtención del campeonato que involucró una final de cuatro tropas.
Herradora inscribió su nombre en la historia al vencer 5-4 a Cuba en el Torneo de la Amistad en República Dominicana en 1972, en un relevo formidable tras la apertura de Dennis Martínez y en el Mundial aquí, ese mismo año, registró 1.08 en 8.1 innings como relevo.
Herradora siguió mostrando su calidad en 1973 con balance 10-2 y 2.63 y en 1974 con marca de 10-5 y 1.70, para luego quedar como básicamente como relevista y retirarse en 1978 con récord de 52-29 y 1.93 en 681.2 innings en nueve temporadas, como constancia de su enorme calidad.
Nicaragua ha tenido grandes zurdos, desde Francisco Dávila, el primer nica firmado, hasta Oswaldo Mairena, el que más alto ha llegado, pero cuando se hable de los mejores, Herradora estará ahí en la conversación.
Sigue a Edgard Rodríguez en Twitter: @EdgardR
SOLO PARA SUSCRIPTORES.