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Desde que las instalaciones de LA PRENSA fueron tomadas y nuestro gerente general, Juan Lorenzo Holmann, fue detenido. ¡LA DICTADURA NO PUEDE OCULTAR LA VERDAD!

Nicaragua sin fronteras

Como una condena, desde mi uso de razón nuestra patria pareciera sin fronteras, como territorio sin murallas políticas sólidas, siempre intervenida a placer.
Como náufragos navegamos en aguas desconocidas, aunque estén calmas. Nos falta identidad política, coyunturalmente, no falta idiosincrasia, tenemos raíces fuertes, pero aún no desarrollamos adultez.

La tarea de los gobiernos de cultivar nuestro acervo cultural y el político ha sido nefasto, pobre, por no decir sin alguna importancia en aras de la patria por la convicción de un interés mayor del pueblo. Ni piensan, ajenos a la conveniente y propia existencia, en preguntarse, qué herencia ejemplar dejaré.

De las organizaciones políticas, de aquellas que oportunamente llamamos oposición que contribuirían a la construcción y desarrollo, tampoco se puede decir mucho a favor. Indecisos, enigmáticos, ciertos involucrados en corrientes cenagosas, compadrazgos y círculos convenientes.

Siempre se habla que algunas ideologías intentan cualquier medio para lograr sus objetivos, pero en Nicaragua siempre se siguen los caminos de los caudillos, largos, extensos, inalcanzables.
Caminos de curvas, rectas, pendientes, accidentes como disfraces en estos que llaman ideales, sin filosofías, solo ideologías; lo peor, ni siquiera criollas conforme nuestras raíces; simple y frenéticamente injertas, tratando de modificarnos desarraigándonos.

Hoy en día ni gobierno ni oposición tienen carácter para gobernar.

El Gobierno ofrece solo más de lo mismo, aquello que originó el levantamiento cívico de abril 18 y que hoy pena con dolor. Muestra un desgaste interno desde hace un tiempo razonablemente corto propiciando escasa y digna gobernabilidad, prácticamente, en cualquier menester cotidiano; femicidios grotescos, campesinos masacrados, verticalidad y control absoluto; es un aviso que un gobernante se mostrase como convaleciente, que correligionarios alcen su verbo y otros se descuelgan porque ven un final.

Algunos de oposición, anteriormente en el gobierno, reclaman un lugar; tienen todo derecho; lo que no se puede soslayar, son sus argumentos con frases cliché “no nos dimos cuenta lo que construíamos”; nada los exime; la omisión también es legalmente juzgada; todo ciudadano debe velar por su noble crecimiento como de su ego.

Difícil en la oposición aglutinar una diversidad de ideas por la amplitud de orígenes; pueblo en general, trabajadores, obreros, campesinos, religiosos, empresarios, pymes, técnicos, profesionales, mas todos, en un contexto democrático de pensamiento razonado. Aquellos que se sienten llamados líderes, que no se desvanezcan practicando tanta estructura organizacional y reuniones y más reuniones; se necesita una carta de navegación, tiempos, objetivos generales, transparencia y sincerarse con la realidad para ser sólidos en el camino a recorrer.

Hay que anular ese pistón político que presiona nuestra tierra, impidiendo que nuestra gente sea expulsada de sus fronteras cívicas, sociales y políticas cargando solo su idiosincrasia, alforja al hombro, viéndose obligados a ser extranjeros en su propia tierra o en tierras ajenas.

El autor es ingeniero civil

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