Desde estudiante de medicina en los años ochenta en Costa Rica, sentía una gran nostalgia por la Nochebuena y fin de año en los hospitales, especialmente en los públicos, me tocó hace 36 años hacer guardia (turno ) el 24 de diciembre, este 24 le toca a mi hijo Tomás hacer guardia (turno).
Siendo esta época de reflexión sobre lo acontecido durante el año, sobre las cosas buenas y las no tan buenas que nos sucedieron y planes para el futuro, noblemente brotan sentimientos de solidaridad con la celebración del nacimiento del niño Jesús.
En el caso nuestro, los médicos y personal de salud nos solidarizamos con todos aquellos pacientes que estarán internados durante esta época y el personal clínico y administrativo que estará lejos de su hogar, trabajando para atender a sus pacientes.
La Navidad en los hospitales tal y como lo escribí en este diario en diciembre del 2015 es totalmente diferente, las enfermedades no consideran fechas, tampoco los accidentes, ni los nacimientos, por lo cual las actividades en los hospitales continúan en su regularidad acostumbrada.
Siempre tengo presente estas fechas, con especial nostalgia, recuerdo los hospitales públicos tanto en Nicaragua como en Costa Rica donde serví por más de 17 años, donde las condiciones económicas de las personas limitan cualquier celebración y estas mismas condiciones hacen que muchos pacientes pasen solos estas fechas, es gratificante observar que el personal de dichos nosocomios realizando diferentes actividades durante el día para animar y hacer sentirse a los pacientes partícipes de las celebraciones.
Las situaciones más tristes de abandono se observan en los hospitales geriátricos o con los pacientes de mayor edad en cualquier hospital, donde la ausencia de familiares es aún más frecuente que en el resto de los pacientes, las estadísticas en los hospitales geriátricos e inclusive en los centros de cuido de pacientes adultos mayores reflejan un aumento en los ingresos en estas épocas.
Que sirva este artículo para motivarnos a ser solidarios con los enfermos en los hospitales, con los ancianos en los centros de cuido de adultos mayores, y a la vez reconocer la labor de los trabajadores de la salud, que en estas épocas de celebración realizan su trabajo dando todo por el prójimo.
A pesar del ambiente de esperanza que trae la Nochebuena o la llegada del Año Nuevo, en los hospitales hay también sufrimiento, tristezas y pérdidas, y en algunos casos soledad de aquellos pacientes que no tuvieron visita o compañía en esas noches, es nuestro deber solidario acompañar a nuestros familiares enfermos o ancianos, recordando que nada nos hace más vulnerables que la soledad, en cualquier momento pero especialmente en esas fechas.
El autor es cirujano pediatra.