La magnitud de un prospecto está definida por sus herramientas y el nivel de pulimento que ha experimentado. No es el dinero que recibe. Tampoco el grado de impacto que llega a provocar. Un prospecto es una posibilidad que podría materializarse o simplemente quedar debajo de las expectativas.
David Green ha sido de acuerdo a los expertos, el mejor prospecto surgido en Nicaragua. A David se le proyectó como el nuevo Roberto Clemente. Hay escritos en los que se dice que jugaba con el entusiasmo de Pete Rose y las habilidades de Willie Mays, pero quedó distante de eso.
“Green era comparable con Darryl Strawberry, por ejemplo, pero era más rápido, con mejor brazo. Los dos tenían mucha fuerza, pero David nunca supo cómo usar la suya. Pudo haber sido el mejor jugador de su generación”, escribió Whitey Herzog, su mánager en San Luis, en sus memorias.
La revista Inside Sports lo catalogó una vez como el mejor prospecto del beisbol y varias otras publicaciones especializadas hablaban de él con enorme entusiasmo y, sin embargo, el nica no pudo situar la realidad a la parte de las expectativas, pese a su enorme potencial y un físico fuera de serie.
Detrás de Green podría ir Cheslor Cuthbert, un jugador con un talento formidable, y que a pesar de ser afectado por lesiones, ahí está relanzando su carrera. Cuthbert hacía de todo desde muy joven y lo hacía bien. Al momento de la firma, su talento estaba muy afinado y jugaba con una pasión sin igual.
Gonzalo López fue un fenómeno a inicios de los años dos mil. Físico enorme, recta fuerte, curva devastadora y agresividad tremenda. La mezcla de talento y habilidad que había en López no es muy común por estos lados. Lástima que su ética de trabajo no era muy buena y tiró la toalla.
El cuarto podría ser Jonathan Loáisiga, cuyo arsenal eléctrico, ha seducido a los Yanquis. Es una pena que las lesiones no nos han permitido ver su calidad de forma consistente, pero el conjunto de habilidades, el poder de sus disparos y la variedad de los mismos, es especial. Ojalá pronto esté sano.
El quinto sitio podrían compartirlo Elián Rayo y Lesther Medrano. Estos chavalos han sido el motor del beisbol menor en Nicaragua en los últimos años. Han cargado con los equipos y ahora se preparan para iniciar sus carreras profesionales. Rayo es poder, Medrano habilidad.
Hay más chavalos como Roniel Raudes, quien se recupera de una cirugía pero es talentoso y hábil. Jesús López, ahora convertido acertadamente a receptor, Milkar Pérez, de quien Baseball América ha escrito con entusiasmo y muchos otros más, que vamos a ver cuánto se desarrollan.
Lo esencial, sin embargo, no son las valoraciones. Lo que definirá sus destinos será su nivel de compromiso con ellos mismo, su ética de trabajo y disciplina. Aquí ha habido jugadores que nadie los proyecta y han llegado a ser figuras tipo Marvin Benard o Everth Cabrera. Ahora mismo, ahí viene Ismael Munguía.
Incluso, al momento de ser firmado, Antonio Chévez suscitaba más entusiasmo que Dennis Martínez y usted conoce el resto de la historia. De modo que no es lo que digan de vos. La opinión más importante es la del propio jugador y sus deseos de trabajar para trascender.
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