Nicaragua: el mundo está cambiando

El mundo cambia, el desarrollo tiene un sinnúmero de componentes y Nicaragua como país está ausente del aula donde se imparte este conocimiento. Por esta razón es importante preguntarse: ¿Qué pasaría si una auditoría socioeconómica diera como resultado que el modelo de producción, suministro de cadenas productivas y el sistema en general, está generando variaciones positivas para la creación de desarrollo?

¿Cuál es el contexto?

El mundo es más pequeño, el orden de las cosas cambia y la era del conocimiento está más vigente que nunca. Pero el conocimiento es una gran limitante que obstruye el desarrollo de nuestros pequeños países, es un atributo especial para aquellos que pueden pagarlo. Las naciones con el arsenal más cuantioso en tecnologías de punta, pelean en un escenario geopolítico donde se riñen el posicionamiento del conocimiento generado por la predicción de qué o cuál será la unidad consumida y la tecnología que llegará hasta las masas. El costo de venta es reducido por volumen y es eficiente en términos del costo, mantener los inventarios para el consumidor. Objetivamente, el proceso más eficiente es: predecir lo que el consumidor haga una compra.

La ciberguerra

Por otra parte, las guerras han sido un instrumento que los visionarios usan para mantener su hegemonía y volúmenes de ventas eficientes o rentables. Hoy, el proceso ha cambiado, la guerra se libra en ordenadores, entre datos estadísticos (big data) y minería de megabases de datos y divisas virtuales como las monedas cibernéticas, entre otros, conocidas con el bitcoins. Como todo conflicto, se generan bajas, en cuyo caso se ven materializadas en la pérdida de empleos que se generan como producto del juego cruzado en una serie de algoritmos[1], que sistemáticamente producen a la velocidad de la luz, una estela de desempleados, cambiando el formato de las vidas a los subempleados, los ensambladores, maquiladores, los obreros, los migrantes y todos aquellos, quienes dependen de un salario.

Mala información (Fake News), las alianzas reales y el poder fáctico

Recientemente, el presidente Donald Trump visitó el Reino Unido en búsqueda de nuevas alianzas que ayuden a su hegemonía global, al mismo tiempo, contiende con China mediante el conflicto con la empresa Huawei. Los sentimientos de proteccionismo establecidos en el siglo XX se reinstalan en el subconsciente colectivo de la mayor economía mundial; las alianzas han sido dirigidas y comentadas en las redes sociales, una nueva herramienta del poder fáctico se usa como instrumento de predicción, divulgación y propaganda. Es entonces, un mercado globalizado multipolar y divergente donde los grandes jugadores mueven sus fichas a conveniencia y desatan más daño social y ambiental confrontado con el bienestar humano y el enriquecimiento de 0.01% de individuos representados por los dueños de Amazon y Alibaba. El mundo está hecho a la medida de quienes compran los productos, sin importar el origen, ni nivel de impacto de carbono (CI) a calentamiento global.

En nivel de desarrollo actual de Nicaragua

Las variables que involucra este indicador son: vida larga y saludable, conocimientos y nivel de vida digno. Según Datosmacro.expansión.com, 2019, en 2017 el índice de desarrollo humano (IDH) estaba calculado en 0.658 puntos. ¿Serán estos datos reales, si en 2018 una alta funcionaria del Banco Central de Nicaragua declaró que las cifras oficiales eran manipuladas? Entonces, existe la posibilidad que ni siquiera tengamos datos confiables para establecer una línea de base adecuada que permita medir un nuevo punto de partida del desarrollo. ¿Será que los sectores productivos más sensibles del país conocen con claridad y al menos en términos generales, las implicaciones de la ausencia de datos y planificación estratégica para el desarrollo? La triste realidad es que la economía nicaragüense, sus datos y sus indicadores ha sido tan manoseados que su medición es tan compleja, cómo determinar las dimensiones de un coliflor.

La importancia de la información

La modernidad en Nicaragua y el acceso al conocimiento ha funcionado para los más ricos, para aquellos que pueden pagar por la información y acceden a tecnologías que les facilitan sus procesos, su planificación y toma de decisiones asertivas. Lamentablemente, la sociedad nicaragüense está compuesta por una masa poblacional ajena a los adelantos y la información que la modernidad puede proveer.

La planificación y creación de políticas responsables para coadyuvar al orden institucional y empresarial requieren del acceso sin restricciones a información clara, detallada y veraz. La mentira previa del desarrollo que nos vendía la alianza entre la empresa privada y el gobierno estaba generando resultados solamente para los empresarios y la jerarquía política.

La clase media nicaragüense quedó expuesta a la inseguridad económica y el desempleo. Los cambios esperados en el desarrollo quedaron relegados a información estadística cuestionable. La injusticia social estaba abonando al germen del descontento social que se vio evidenciado en la crisis sociopolítica nacional.

En resumen, ¿estamos manteniendo vigente un modelo desarrollado en el siglo XX el cual es obsoleto que alimenta la pobreza? ¿Continuaremos labrando sobre el hielo y obteniendo resultados lamentables a cambio de un gran esfuerzo colectivo?

La alternativa: Un cambio de mentalidad

Debemos aprovechar el contexto político para reconstruir un país moderno que se enfoque en el conocimiento como base para llevar a las personas a niveles adecuados de acceso a educación, información y recursos para ampliar la vía hacia el desarrollo sostenible. La ignorancia es uno de los elementos más relevantes que sustenta la deformación social, política y humana que induce hacia nuestro comportamiento autodestructivo, dependiente, al caudillismo idólatra, entre otros males.

Nicaragua necesita una nueva generación de ciudadanos comprometidos con los valores, el compromiso y la integridad que fomenten la construcción de una sociedad ejemplar, proclive a la construcción de una nación moderna, donde el respeto a la dignidad e integridad humana, sean las premisas determinantes de la transición del pasado, al futuro, del ostracismo a la proyección mundial y de la ignorancia hacia la ciencia del desarrollo.

¿Será posible que los grandes consorcios y organismos que administran los recursos técnicos para mejorar los sectores productivos cambien su enfoque y estrategias hacia la sostenibilidad (CI) y mayor impacto en la calidad de vida y desarrollo humano de nuestros productores?

¡El reto comienza ahora…!

El autor es especialista en desarrollo sostenible territorial y rural.
[email protected] / [email protected]

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