A casi cuatro meses de la ruptura del Diálogo Nacional, el pasado 16 de junio, tiempo en que el régimen orteguista aumentó la represión por medio de la “operación limpieza”, y posterior, con la persecución y secuestros, el camino para resolver la crisis del país sigue siendo el diálogo, aseguró el sacerdote Edwin Román, párroco de la iglesia San Miguel Arcángel, en Masaya.
El llamado a retomar el Diálogo Nacional ha sido una demanda de diversos sectores a nivel nacional e internacional; sin embargo, el dictador Daniel Ortega no se ha mostrado dispuesto para sentarse a conversar y encontrar soluciones pacíficas a la crisis que lleva 210 días, desde el 18 de abril.
La respuesta de Ortega ha sido contraria al discurso que expone la vicepresidenta designada, Rosario Murillo, que ahora habla de paz y armonía, pero al mismo tiempo la Policía Orteguista (PO) sigue reprimiendo y capturando a cualquier persona que exprese su descontento contra el régimen.
Al consultarle al sacerdote Román que después de todo lo que Nicaragua ha padecido, pareciera que el diálogo es como un sueño, el párroco contesta que este se puede volver realidad, ya que es la mejor vía para llegar a un acuerdo de forma civilizada.
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“Estoy en contra de la lucha armada, estoy en contra de la violencia, ya no queremos más muertos, ya no queremos represión”, expresó el cura.
Asimismo, el religioso indicó que el “gobierno” debería de reconsiderar y no llegar más a los extremos.
Sin embargo, la persecución estatal ha provocado que miles de nicaragüenses salgan del territorio nacional para tener garantías de sus vidas y de su libertad.
Según el reporte preliminar de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), emitido después de su visita a Costa Rica, desde enero hasta septiembre del presente año, cerca de 52 mil nicaragüenses han llegado al vecino del sur.
Al momento de la visita de la CIDH, más de cuarenta mil personas habían manifestado necesitar protección en Costa Rica. De enero a septiembre 13,697 personas habían formalizado su solicitud de asilo en ese país.
El sacerdote Román especificó que tomar el camino de la diáspora no es posible, ya que la patria es de todos, no es de una familia ni tampoco de un partido, explicó.
No obstante, familias enteras han abandonado sus casas para evitar convertirse en nuevas víctimas de la dictadura. Cuando estas deciden dejar todo se exponen a riesgos, pues cruzan la frontera sur por puntos ciegos, debido a que no pueden transitar por los puestos fronterizos debido al control que en estos existe.
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Por ello, una de las medidas que la CIDH urgió a Nicaragua es la garantía que toda persona pueda salir libremente del país y que se respete su derecho a buscar y recibir asilo en territorio extranjero.
La represión de Ortega ha generado el más reciente éxodo de nicaragüenses, ya que la PO se ha dedicado a buscar a todo aquel que se levantó contra el régimen, o peor aún, que era militante de su partido y se puso del lado del pueblo al ver la represión orteguista contra la ciudadanía.
Crímenes impunes
Desde que la Policía Orteguista (PO) y paramilitares desmontaron los tranques, las capturas a ciudadanos han seguido. A estos se les acusa de varios delitos, entre ellos terrorismo. Pero en el caso de los manifestantes, víctimas de la represión, la ausencia de investigaciones impera. Reina la impunidad.