Estados Unidos elevó este viernes el tono en contra del régimen de Daniel Ortega. En dos mensajes contundentes la administración estadounidense le advirtió a Ortega, presidente designado de Nicaragua, que trabajaría en conjunto con la región para que rinda cuentas por las violaciones a los derechos humanos de los nicaragüenses, las cuales han dejado más de cuatrocientos asesinatos.
“Continuaremos trabajando con nuestros aliados de la región y de todo el mundo para promover que aquellos que han demostrado un flagrante desprecio por los derechos humanos y fomentan la violencia en apoyo al gobierno de Ortega, rindan cuentas”, fue la fuerte advertencia que el secretario del Departamento de Estado de Estados Unidos, Mike R. Pompeo, envió a Ortega.
El mensaje formó parte de la misiva enviada por el gobierno de Donald Trump a los nicaragüenses, en la víspera de la celebración del 197 aniversario del Día de la Independencia.
“Los Estados Unidos apoya al pueblo de Nicaragua, que clama por su libertad ante la violenta represión en manos del gobierno de Ortega”, agregó.
Estados Unidos, junto a la mayoría de gobiernos de Latinoamérica, lidera la presión internacional en contra del régimen de Ortega, a quien le han demandado cesar la represión, reactivar el Diálogo Nacional con la mediación de la Iglesia católica y aceptar el adelanto de las elecciones como salida pacífica a la crisis sociopolítica que cumple este sábado 151 días.
En las felicitaciones por el aniversario de la independencia, Estados Unidos deseó al pueblo de Nicaragua “el retorno a la paz, la libertad y la democracia”.
¿Trump responde a Ortega?
La dureza del discurso contra el régimen de Ortega también vino del propio presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien por primera vez se refirió directamente a la violencia en Nicaragua afirmando “el compromiso” a “hacer frente a las amenazas a la libertad en sitios como Cuba, Venezuela y Nicaragua”.
Puede leer: El ataque contra el “imperio”, el último discurso de Daniel Ortega ante la ONU en 2007
“Seguiremos colaborando con los países de América Latina y del Caribe para fortalecer nuestras relaciones comerciales y garantizar un hemisferio más libre y seguro”, afirmó Trump durante la proclamación del Mes de la Herencia Hispana, que empieza hoy 15 de septiembre.
La forma en cómo se expresó Trump sobre la crisis en Nicaragua es considerado por analistas políticos como una respuesta indirecta de rechazo a sostener un encuentro con Ortega en la próxima Asamblea General de las Naciones Unidas, en Nueva York.
En una reciente entrevista con una televisora europea, el dictador dejó entrever que buscará un encuentro directo con Tump durante su retorno —tras once años de ausencia— a la Asamblea General de la ONU, lo que analistas han dicho es un intento desesperado para evitar las sanciones políticas y económicas contra su gobierno, familiares y funcionarios.
También lea: Régimen orteguista calla ante resolución de condena de la OEA
Desde el 18 de abril, cuando estalló la crisis, al menos 481 nicaragüenses han sido asesinados durante las jornadas de protestas antigubernamentales, por la represión de antimotines y paramilitares del ejecutivo de Ortega.
Organismos de derechos humanos internacionales y nacionales han documentado los crímenes del régimen contra la población, entre los que se detallan asesinatos, detenciones ilegales y torturas a los presos políticos, así como la persecución en contra de los estudiantes, campesinos, empresarios, médicos, promotores de derechos humanos, periodistas y sociedad civil.
Ortega alucina
Para Julio Icaza Gallard, exembajador de Nicaragua ante Naciones Unidas, “el sueño de Ortega de dialogar con el presidente Trump, como lo hace (Vladimir) Putin o el líder norcoreano (Kim Jong-un), no es más que una alucinación”.
“Las declaraciones de Trump no hacen sino reafirmar lo que ha venido siendo una política de consenso bipartidario y en la que el liderazgo de congresistas y senadores con fuertes vínculos latinoamericanos y la coordinación y dirección del vicepresidente (Mike) Pence han sido determinantes. Esa política, mientras Ortega no dé muestras de una voluntad seria de negociar, lejos de cambiar va a radicalizarse”, aseguró Icaza Gallard.
Lea además: OEA aprueba otra resolución de condena a violencia en Nicaragua
Icaza comparte con el analista Eliseo Núñez en que la participación de Ortega en el debate de la Asamblea de las Naciones Unidas es repetir su versión retorcida de la crisis de que enfrentó un intento de golpe de Estado, la que es desmentida por los informes de la CIDH y del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos.
Núñez e Icaza consideran que si Ortega realmente desea una salida a la crisis sociopolítica y evitar mayor aislamiento internacional, debe empezar por dialogar con los sectores de la Alianza Cívica, en el marco de la mediación manejada por la Conferencia Episcopal. A esa mesa debe retornar, precisan, reconociendo su masacre al pueblo y permitiendo el adelanto de las elecciones.