Después que la sangrienta “operación limpieza” ejecutada por grupos de paramilitares desmovilizara los tranques en el país, símbolo de la resistencia cívica, una de las alternativas que deberían de considerar es un paro nacional de diez días, expresó el especialista en temas de seguridad, Roberto Cajina.
En un contexto en que se ha desatado una cacería de los disidentes del régimen del presidente designado Daniel Ortega, con especial énfasis de los líderes de las manifestaciones y marchas, deben surgir nuevas formas de lucha.
Una de las medidas que contempla Cajina es un paro nacional de diez días, tomando en consideración las dos primeras experiencias que la misma Alianza Cívica por la Justicia y Democracia convocó, como una forma de presión contra Ortega.
El primer paro nacional fue el 14 de junio, y casi un mes después, el 13 de julio, se realizó el segundo; ambas actividades tuvieron gran aceptación por parte del sector privado, así como gran parte de la población nicaragüense.
“Este gobierno, realmente a mi juicio no aguantaría diez días de un paro nacional”, considera Cajina. Sin embargo, la decisión tendría un costo social y económico alto, pero no provocaría muertes, como sucedió con los tranques. “Con un paro nacional del noventa por ciento —de participación de la población y empresas—, firme; con los centros comerciales cerrados, con los bancos sin funcionar, cerrados, difícilmente el Gobierno va a poder sobrevivir”, indicó el experto en temas de seguridad.
Si esta medida se tomara, no se puede descartar una reacción por parte del Gobierno, la cual, podría relacionarse con saqueos, tal como sucedió al inicio de la crisis sociopolítica; no obstante, Cajina considera que no tienen la capacidad para hacerlo a nivel nacional, por ende, lo harían de forma focalizada con el objetivo de provocar una situación de caos.
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Preservar vidas
Ante la represión a punta de fuego orquestada por encapuchados armados contra los tranques, la población nicaragüense se ha volcado a las calles para marchar y seguir demandando la salida del presidente designado Daniel Ortega; no obstante, las últimas marchas y caravana azul y blanco han sido atacadas por paramilitares y policías del régimen. Esto último sucedió en la marcha autoconvocada en Masaya, el pasado domingo. El paro nacional sigue siendo una de las formas de protestar y presionar que preserva la vida.
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