Los mil hits son un excelente logro personal. Una cifra redonda que encierra un esfuerzo desplegado de forma consistente durante años y más en nuestro país, en el que a menudo hay variantes en los calendarios y eso altera las proyecciones que se podrían elaborar.
Pero pasa lo que sucede cuando una proeza es realizada con frecuencia: pierde su encanto. Ya no provoca el mismo nivel de impacto en términos históricos. En las Grandes Ligas hay reverencia hacia los bateadores de 3 mil hits (solo son 31), pero no tanto a los de 2 mil cañonazos (son 70).
El pasado domingo, Juan Carlos Urbina se convirtió en el artillero pinolero número 57 que llega a mil hits y merece todo nuestro reconocimiento. Además de esfuerzo, eso requiere tanto de habilidad como de determinación. Eso lo debe tener muy contento y motivado.
Sin embargo, a menudo nos preguntamos, ¿cuándo tendremos un bateador de 2 mil hits? Aquí la máxima cifra son los 1,872 cohetazos de Próspero González, quien los acumuló luego de jugar 27 campañas. Eso es bastante tiempo. Tiene promedio de 69.3 hits por año. Y aunque seis veces tuvo más de 100 hits, jugó temporadas de 97 juegos y otras de 60 y hasta 47 de partidos.
Así, con esas irregularidades en los calendarios, a veces obligadas por las circunstancias, es difícil prever quién podría batear 2 mil hits. Siempre pensé que Nemesio Porras era buen candidato, pero se retiró en el 2006, luego de batear .287 de promedio y quedó en 1,772 cañonazos.
En aquel momento, Porras tenía 37 años. Próspero en cambio, decidió jugar hasta sus 44 años, mientras que Ariel Delgado, el segundo en la lista de hiteadores con 1,851, se fue a los 45. Nunca sabremos qué habría pasado si Porras ha decidido seguir unos años más y buscar 228 hits.
Entre las figuras establecidas, Jilton Calderón es un candidato considerable a superar la barrera de los 2 mil hits, pero su ritmo a bajado por cuestiones de salud.
Javier Robles, entre los jóvenes, es una verdadera máquina. Tiene incluso el récord nacional de his conectados en una temporada regular que es de 153. Norlando Valle, Johnny Trewin y Luis Sequeira, son nombres que también podrían asumir un reto de esa magnitud. Vamos a ver quién lo consigue.
Aquí hemos tenido formidables bateadores como Julio Medina, Henry Roa, Jimmy González, Ofilio Castro o Darrell Campbell, pero algunos de ellos firmaron para jugar profesionalmente y eso les impidió aumentar sus registros a nivel local. Otros se convirtieron en buenos bateadores ya adultos.
¿Alguien podrá batear 2 mil hits? Eso lo sabremos solo con el tiempo, pero da la impresión que será un meta muy difícil de alcanzar. Por ahora, vamos a continuar apreciando a los que llegan a mil, otros llegaron a 1,500 y otros van a avanzar un poco más, pero ¿2 mil? Quién sabe.
Esto va más allá de si bateaste con madera o aluminio. Si un artillero no es bueno, consistente y determinado, no importa con qué batee. Más que el instrumento, es el artista el que establece diferencia.
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