Quiero ser luz para los demás

Hoy vivimos en un mundo en el que han caído las ideologías, los ideales, los principios, los valores y motivos que antes nos impulsaban a vivir y a luchar por la vida. Han caído la moral, la ética y, lo que es peor, creemos que eso para nada vale.

Se nos ha “movido el piso” en el que antes nos sentíamos seguros, al menos los que tenemos una cierta edad. La niñez y la juventud de hoy han nacido en este mar de confusiones, sin saber a qué aferrarse ni a qué atenerse.
Uno de los grandes problemas de los padres de hoy es que se sienten sin armas, sin saber cómo educar: si se aferran al pasado, fracasan porque el mundo de hoy es distinto al de ayer; si se lanzan a la modernidad, se vuelven un caos porque no saben cómo hacerlo.

Faltan modelos, nortes que les guíen en esta aventura de la vida. Nos encontramos con la paradoja de que lo más valioso no ocupa el lugar más importante en nuestro mundo y quienes más sufren la desorientación en que vivimos son los niños y los jóvenes: porque fácilmente se hacen presas de quienes destruyen sus vidas y fácilmente pueden caer en las trampas de una sociedad vacía de toda ética.

Todos, mayores y menores, nos movemos hoy en un mar de confusiones. Nos faltan referencias, horizontes, criterios que den luz a nuestras formas de vivir y convivir. A veces no sabemos cómo pensar nosotros mismos ni cómo debemos sentir ni cómo debemos obrar.

En tiempos de Jesús, vemos retratado un panorama como el que hoy estamos sufriendo nosotros: un pueblo que camina en busca de alguien que le oriente y ese puede ser verdaderamente Jesús (Mc. 6, 33).

Un Jesús que tiene compasión ante este pueblo que anda desorientado, “como ovejas sin pastor” (Mc-6, 34), como barca sin remos en medio del oleaje del mar.
Un Jesús que, ante esta situación, no se queda con los ojos cerrados, sino que con toda calma, sin prisas, se va ofreciendo como luz y camino de la verdadera vida.
Jesús sigue siendo hoy una oferta válida para este mundo que camina sin luz, metido en un túnel del que no sabe cómo salir.
Jesús sigue siendo la luz que puede iluminar tantas oscuridades como llevamos en nuestro interior (Jn. 1, 5).
Jesús sigue siendo hoy ese “Buen Pastor” (Jn. 10, 11) que puede conducirnos por horizontes más claros y donde hay mejores pastos.
Jesús nos invita a todos a salir de nuestra oscuridad y empezar a ser también luz (Mt. 5, 14) para que podamos darla a quienes nada pueden ver.
Jesús y su mensaje siguen siendo hoy, como ayer, oferta válida para todos aquellos que buscan con ansiedad un poco de luz para sus vidas.
El autor es sacerdote católico.

Opinión Fe ideologías Jesús archivo
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