Hay ocasiones en las que el deporte es capaz de ofrecer un soplo de esperanza en medio de situaciones tan complejas y dolorosas como la que vive nuestro país. Este año, ni eso hemos tenido.
Y no se trata de desviar la atención sobre lo verdaderamente importante para Nicaragua, pero es que el deporte ha jugado siempre un papel vertebrador en medio de contextos difíciles.
La historia señala que, en medio de situaciones extremas como la guerra de 1979, había interés por indagar sobre el próximo combate de Alexis Argüello o la racha de triunfos que para esos días llevaba Dennis Martínez.
Ahora la tristeza es tan aguda, que penetra el alma como bruma que oculta la luz del día. Y para remate, las figuras del deporte nacional están en el “taller de reparaciones” debido a lesiones de distinta magnitud.
Juan Carlos Ramírez, de los Ángeles, no lanzará sino hasta mediados del 2019 tras una cirugía Tommy John. Se había convertido en un gran generador de emociones con sus disparos de alto voltaje.
Erasmo Ramírez, un experto en controlar sus envíos, batalló con un problema en el torso que le impidió que iniciara la temporada y cuando se curó del torso, le flaqueó el brazo.
Cheslor Cuthbert no pudo alzar vuelo con los Royals. Su bate no se calentó y para remate fue afectado por problemas en la espalda que lo enviaron a la lista de lesionados.
Es decir, las cosas no podían ir peor. Menos mal que ahí está Alex Blandino, joven infielder de los Rojos, nacido en California, de padre nica, quien es el único nexo pinolero con las Mayores.
Y para remate, Román “Chocolatito” González, el más talentosos entre los púgiles nicas, sigue inactivo y hasta parece desmotivado para continuar en el ring.
Ciertamente este ha sido un año difícil para los atletas nicas de alto nivel, quienes no han podido emitir un soplo de aliento en medio de la crisis que vive el país.