Yanquis y Boston es al beisbol, lo que Ali y Frazier fueron al boxeo. La más grande rivalidad en las Ligas Mayores y una de las más ardientes en el deporte en general. Y aunque se van a medir en mayo, pareciera que es en septiembre, en los rounds finales de la temporada.
Estas batallas son especiales. Siempre hay algo más en disputa. Pareciera que se juegan la vida. Y es que el orgullo, la reputación y el rencor, son ingredientes que extraen lo mejor de cada jugador que intenta empujar a su equipo hacia el triunfo sobre su más odiado rival.
Yanquis y Boston no pudieron encontrarse en un mejor momento. Los Medias Rojas llegan a Nueva York con 25-9, el mejor récord del beisbol. Los Yanquis los reciben con 24-10, el segundo mejor registro. Eso no pasaba desde junio del 2002. Boston tenía 36-16, los Yanquis 37-19. De modo que las batallas deben ser eléctricas y muy emocionantes.
Sin embargo, los momentos podrían ser distintos. Boston pasó de 17-2 en sus primeros 19 juegos, al actual 25-9. Significa que lleva 8-7 en sus últimos 15 duelos. Los Yanquis pasaron de 9-9, a 24-10, lo que quiere decir, que han ganado 15 de sus últimos 16 encuentros. Y no han perdido en sus últimos seis.
A los Yanquis los ha empujado Didi Gregorius, el mejor jugador de abril, quien ha liderado un ataque que incluye a Gary Sánchez, Aaron Judge y Giancarlo Stanton, más el chavalo Gleyber Torres, con un revitalizado staff de lanzadores, liderado por Luis Severino, Masahiro Tanaka y CC Sabathia.
Boston ha marchado al ritmo de Mookie Betts, quien bateaba .355 antes de salir golpeado el domingo. Betts tiene 13 jonrones y lleva dos partidos de tres palos en cada uno. Pero además, están J.D. Martínez, Xander Bogaerts, Mitch Moreland y Andrew Benintendi, con Chris Sale, Rick Porcello y Drew Pomeranz en la colina.
La rivalidad goza de buena salud y aunque está serie no definirá mayor cosa, Yanquis y Boston siempre se juegan la vida en cada batalla. No pueden perder ante el más odiado oponente.