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Daniel Ortega junto al Jefe del Ejército de Nicaragua. LA PRENSA/ CORTESÍA

Cenidh: Campesinos son “tratados como enemigos” en régimen de Ortega

En las circunstancias actuales, donde la Policía y el Ejército están sometidos a la lealtad de la familia en poder, los campesinos que se sublevan, ante la exclusión y el abandono del Estado, son “tratados como enemigos”.

El asesor legal del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh), Gonzalo Carrión, manifestó que históricamente los campesinos han sido olvidados, maltratados, ignorados, excluidos y atropellados por todos los Gobiernos y, cuando el Estado tiene presencia, generalmente es para reprimirlos.

Carrión explicó que principalmente en las circunstancias actuales, en las que las instituciones armadas, Policía y Ejército, están sometidos a la lealtad de la familia en el poder, los campesinos que se sublevan, ante la exclusión y el abandono del Estado, son “tratados como enemigos”.

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Recientemente, el sacerdote Denis Obando, cura párroco de la comunidad de San Pedro del Norte, en el Caribe Sur, denunció la constante persecución que viven campesinos que son miembros de la Iglesia Católica, en las comunidades de El Naranjo, El Naranjito y San Pablo XXII por parte del Ejército de Nicaragua.

“Tengo fechas y datos exactos de personas perseguidas por el Ejército por suponer que tienen armas y ser familiares de rearmados que el Ejército asesinó en distintos tiempos”, denunció el sacerdote.

En 2016 se registraron cinco asesinatos de campesinos de zonas rurales de Jinotega, quienes eran exmiembros de la Contra y militantes de la antigua organización política opositora Partido Liberal Independiente (PLI). Ninguno de estos asesinatos, que se ejecutaron con armas de fuego, fue investigado.

Dos años después, persisten denuncias de acoso de parte de miembros del Ejército. Uno de los casos más emblemáticos, que capturó la atención nacional e internacional, fue la masacre de la Cruz de Río Grande (Caribe Sur), en la que fueron asesinadas seis personas, entre ellos dos niños, en un operativo militar, el pasado 12 de noviembre.

El Ejército informó que las personas asesinadas eran delincuentes, pero la familia de las víctimas relataron que los adultos eran adversarios del gobierno que andaban huyendo por la persecución militar.

LA PRENSA ha intentado conocer la versión del Ejército, pero no contestan las llamadas telefónicas.

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El general en retiro Hugo Torres manifestó su temor a que se trate de un comportamiento orientado por los altos mandos militares.

Para Torres eso implicaría que se está fomentando como correcto y justificable, en la mentalidad de los soldados, “actuar con saña, torturar, violar, asesinar a ciudadanos indefensos y en otros casos armados”.

Fuera de su función

Los operativos militares en el campo se dan bajo el argumento de persecución y búsqueda de bandas delictivas. Pero el coronel en retiro Carlos Brenes, exmiembro de las Fuerzas Armadas de Nicaragua, manifestó que no le corresponde al Ejército la seguridad civil, sino a la Policía.

Para Brenes, es evidente que si los soldados están actuando fuera de sus funciones, es por obediencia a las órdenes de los altos mandos.

El general en retiro Hugo Torres manifestó que solamente cuando las fuerzas policiales se ven sobrepasadas, en sus capacidades, se solicita la colaboración del Ejército, pero para eso el Gobierno tendría que convocar al Consejo de Ministros, justificando el uso de militares.

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