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LA PRENSA/ARCHIVO

¿Por qué tardará más de una década para que a Nicaragua lleguen los autos eléctricos?

Además de elevar el poder adquisitivo, Nicaragua debe crear otras condiciones para permitir la entrada de vehículos eléctricos, que ya están ingresando a Costa Rica y Panamá

Se imagina conectar su vehículo a una red eléctrica en lugar de llevarlo a una gasolinera para mantenerlo andando. Aunque no lo crea, esa es la tendencia mundial y en Centroamérica Costa Rica y Panamá están entrando a ese mundo automotriz, algo que se podría ver en Nicaragua hasta dentro de una década o más, según estiman fuentes relacionadas con este mercado.

Para incentivar el uso de esta tecnología los países requieren crear condiciones. En Costa Rica, por ejemplo, se puso en marcha la Ley de Incentivos y Promoción para el Transporte Eléctrico, lo que ha permitido que en la actualidad en las vías de ese país circulen unos 350 vehículos de ese tipo y se han instalado unas 18 electrolineras (centro de recarga) a nivel nacional, como experimento para valorar la rentabilidad de ese tipo de vehículos.

La meta es que pasar 2022 haya una flota de 37 mil vehículos eléctricos, por ello Costa Rica ha aprobado programas de exoneraciones para los repuestos, impuestos y algunos servicios de mantenimiento de esos vehículos.

Y aunque la fabricación de estos vehículos suele ser entre el 10 hasta 80 por ciento más cara que uno de combustión, a mediano plazo se va a reducir, según el estudio La Incorporación de los Vehículos Eléctricos en América Latina, publicado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). De ahí la importancia de ir creando condiciones.

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En cuanto a su rentabilidad, aunque es el precio por cada kilovatio hora en cada país el que determina cuan rentable puede resultar el uso de estos vehículos, el estudio del BID señala que “el costo operacional de los vehículos eléctricos tiende a ser menor que el de los vehículos de motor de combustión interna por dos razones principales: la primera es el costo de mantenimiento de un sistema de propulsión eléctrica que es generalmente menor al del motor de combustión. La segunda razón y más importante, es que el costo del consumo de combustible es usualmente más alto que el costo del consumo de electricidad”.

Actualmente en Nicaragua un litro de gasolina súper ronda 0.99 dólares, mientras que un kilovatio hora del sector residencial es de 0.24 dólares, lo que significa una diferencia de 24 por ciento a favor de la electricidad, esto pese a que el país tiene una de las tarifas eléctricas más caras de la región, según el Consejo Nacional de Energía y el Instituto Nicaragüense de Energía.

Existen tres tipos de vehículos eléctricos: vehículo eléctrico de batería, vehículo híbrido enchufable y vehículo eléctrico de autonomía extendida.

Nicaragua sin agenda

El problema es que en Nicaragua la llegada de los vehículos eléctricos — cuyo motor no es de combustión— no está en la agenda de trabajo del sector privado y público, que son los que deberían crear las condiciones legislativas y físicas para adoptar este tipo de automotor.

El presidente del Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep), José Adán Aguerri, admitió que de parte del Gobierno no hay iniciativa dirigida a los vehículos eléctricos y tampoco hay propuesta del sector privado.

“Para hacer ese tipo de apuesta, tiene que haber una apuesta estatal a la par, porque vos no podés traer este tipo de vehículos si no tenés las condiciones que te permitan tener la infraestructura necesaria para poder utilizar estos vehículos”, afirma.

¿Pero qué necesita un país para estar a la vanguardia de ese tipo de vehículo?  El director ejecutivo de la Asociación de Importadores de Vehículos y Maquinaria de Costa Rica (Aivema), Carlos Aguilar, explicó a LA PRENSA que para arrancar es necesario un plan maestro que defina qué ruta seguir, crear incentivos fiscales y no fiscales que inviten a los usuarios de vehículos a cambiar sus unidades de combustión por vehículos más eficientes y paralelamente un desarrollo nacional de infraestructura de carga y recarga.

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“Este plan maestro debe gestarse de la mano de las agencias importadores o distribuidoras de vehículos de manera que se asegure la disponibilidad de las tecnologías en el país, así como la de las empresas proveedoras de energía eléctrica, pues existen requerimientos a nivel de capacidad e infraestructura que deben cumplirse”, detalla Aguilar.

La ventaja que tiene Costa Rica es que casi el cien por ciento de la matriz energética se alimenta de fuentes renovables. En tanto, Nicaragua tiene la energía más cara de la región y solo el 55 por ciento de sus fuentes energéticas son renovables.

Reforma energética

Roberto Sansón, director regional de Nissan Grupo Q, indicó que para atraer este tipo de auto “habría que hacer algún tipo de reforma a la ley energética, de manera que se diera algún tipo de incentivo a la distribución de energía por medio de las electrolineras o equipos especiales para estos vehículos”.

El presidente de la Asociación Nicaragüense de Distribuidores de Vehículos Automotores (Andiva), Walter Cabrales, dijo que en los próximos diez años se podrá ver más de esas unidades circulando en el país. “La tecnología es más cara, pero también a como sabemos, cada día los costos de estas tecnologías se van a ir reduciendo debido a las inversiones en investigación y desarrollo de los fabricantes. Esto ayudará a cerrar la brecha entre los precios de autos eléctricos y los de combustión regular”, explica.

A criterio del presidente de la Asociación de Importadores de Vehículos Usados, Jorge Riguero, mientras no haya un estudio sobre la factibilidad de los vehículos eléctricos no se podrá justificar las inversiones que se necesitan para la infraestructura.

“Los nicaragüenses están reacios a los cambios, imagínate que prefieren el vehículo mecánico que los automáticos, realmente yo no veo nada cerca que los eléctricos entren al país al menos en mediano plazo”, dijo Riguero.

Cabrales mencionó que estos vehículos requieren de inversión por parte de los distribuidores en términos de infraestructura, herramientas especiales, capacitación, inventario de repuestos, entre otros aspectos. “En ese sentido, las empresas tienen que hacer su análisis costo-beneficio (ver potencial de ventas versus inversión) para comenzar con esta iniciativa”, dijo.

¿En tres o cuatro años?

Mientras tanto, el presidente del Cámara de la Energía de Nicaragua (CEN), César Zamora, es más optimista al señalar que en un periodo de tres a cuatro años se podrá estar viendo la entrada de los vehículos eléctricos y para enfrentar el precio de la energía, indica, que se necesitará una plataforma dirigida para ese tipo de sistemas, por lo que considera que las reformas que se realizan en la actualidad van encaminadas a abaratar el precio de la energía.

 

Amigable con el ambiente, pero…

La ventaja del uso de vehículos eléctricos, según las fuentes citadas, es la reducción de emisiones de gases, lo que contribuye a la conservación del medioambiente.

Pero las desventajas que existe para estos medios de transporte es que la oferta es limitada, la tecnología aún tiene un costo elevado y la autonomía de circulación es limitada. “Un aspecto a considerar es también el manejo de los bancos de baterías de sustitución que requieren un manejo especial por su alta peligrosidad (riesgo de contaminación y explosión)”, detalló Aguilar.

Según los sitios web de empresas fabricantes de estos vehículos en la actualidad una recarga permite recorrer de 100 a 450 kilómetros, pero a más velocidad es mayor gasto de energía y menos kilómetros recorridos.

Vehículos híbridos tampoco impactan

Pese a que en Nicaragua la Ley de Concertación Tributaria establece en el artículo 282 incentivos para el uso de vehículos híbridos o de motores eléctricos, la acogida de vehículos híbridos ha sido lenta, apuntó el presidente de la Asociación Nicaragüense de Distribuidores de Vehículos Automotores (Andiva), Walter Cabrales.

El director regional de Nissan Grupo Q, Roberto Sansón, estimó que los vehículos híbridos pueden ser 20 por ciento más caros que los no híbridos y por las condiciones económicas del país el vehículo con mayor demanda son los compactos y mecánicos.

“Los vehículos híbridos son caros, entonces por un tema de poder adquisitivo se comercializan muy poco no es suficiente el beneficio de los impuestos de importación, lo ideal es que aparte del impuesto del vehículo también un porcentaje del valor del vehículo se pueda deducir de manera de que quien lo compre lo vea como una inversión y no como un gasto, si no qué va a pasar, tendríamos que esperar que en el mundo baje el nivel de precio de los que necesita Nicaragua”, sostuvo Sansón.

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