El 4 de marzo pasado se celebraron en El Salvador elecciones legislativas y municipales, en paz, con novedades electorales y no exentas de desafíos y necesarias mejoras. Son importantes particularmente por las elecciones presidenciales del próximo año y porque los nuevos diputados deberán elegir: Miembros del Tribunal Supremo de Elecciones (TSE), a cuatro de cinco miembros de la Sala Constitucional, al Fiscal General y al Procurador de los Derechos Humanos.
Se observaron aspectos destacables, algunas por Resoluciones de la Sala Constitucional. como: La ciudadanización del órgano electoral a nivel de Juntas Receptoras de Votos (JRV), elegidos de forma aleatoria del padrón electoral, sin deberse elegir en ellas a miembros notables de partidos políticos, adultos mayores, personas con discapacidad que les imposibilite asumir el cargo o aquellos que no saben leer ni escribir.
Las inscripciones de candidaturas independientes a partidos políticos para las elecciones de diputados. Participaron cuatro organizaciones solo en San Salvador.
El elector puede votar de diferentes formas así en la Asamblea Legislativa: 1. Por bandera partidaria, como presentó su lista la organización política. 2. Voto preferente: Votar de entre las candidaturas presentadas por un mismo partido, marcando en la boleta el orden de su preferencia. 3. Voto cruzado: El elector puede votar por los candidatos, marcando en dos o más organizaciones diferentes. 4. El voto nulo, no solo por error sino de forma deliberada. 5. El voto en blanco.
El conteo de los votos se realiza de forma transparente en las JRV, con presencia de sus miembros, vigilantes (fiscales) de las organizaciones políticas, observadores electorales nacionales e internacionales, fiscales y medios de comunicación.
El sistema de conteo de los votos en las JRV, plasmado por el TSE en el Instructivo para JRV, bien seguido por los ciudadanos miembros de la Junta, conlleva el respeto a la voluntad del elector expresado en la urna. El TSE entregó a cada mesa electoral unos rotafolios gigantes, donde la secretaría anotaba los resultados que en altas y claras voces leía la presidencia, pudiéndose tomar una fotografía con sus celulares de esos resultados. Los vigilantes tienen derecho a recibir copia de los resultados electorales por JRV.
El TSE publicó en línea las copias de las Actas originales de los resultados por JRV que todos pueden dar seguimiento. Hubo algunos problemas técnicos que reconoció la empresa contratada para tales efectos, que se espera no empañen el trabajo en las Juntas y de la ciudadanía que pacíficamente llegó a votar. Fue baja la participación ciudadana, con notable ausencia masiva de los jóvenes.
Uno de los pocos sistemas de educación cívica electoral que utilizó el TSE, fue un “Vota Bus”, sumamente útil para capacitar en los diferentes departamentos y algunos municipios del país, a los electores sobre la forma compleja de votación.
En las diferentes entrevistas con los principales actores políticos, expresaron no temer que se diera fraude electoral, aunque sí resultados tardíos por el sistema a utilizarse. Según los Resultados Preliminares el partido que más votos favorables recibió fue ARENA y el del segundo lugar el FMLN, partido de Gobierno, que reconoció temprano los resultados electorales.
El TSE acreditó con amplitud a las organizaciones de Observación Electoral Nacional e Internacional, que pudieron observar con plena libertad. De la Unión Europea, acreditaron a 80; de la OEA, 28; del IRI, 14, etc. Nacionales: de Fusades, 300, del ISD, 450, etc. Fueron en total cerca de 2,600 observadores.
Fue inevitable, al presenciar este ejercicio democrático salvadoreño, reflexionar sobre nuestro sistema electoral y de partidos políticos en Nicaragua y sus desafortunados retrocesos y me saltó la pregunta: ¿Si El Salvador lo está logrando, por qué en Nicaragua no lo podemos lograr? Necesitamos, entre otros, recuperar el respeto al voto popular y a sus soberanas decisiones, el pluralismo político de verdad, con partidos políticos fuertes. Árbitros electorales imparciales y profesionales, observación electoral nacional e internacional irrestricta, libertad de cobertura de los medios de comunicación, reformas profundas a la Ley Electoral mediante un diálogo amplio.
Juntos podremos lograrlo, con voluntad y firmeza democrática. Asumamos todos, este importante e impostergable reto: ¡YA!
La autora es expresidenta del Consejo Supremo Electoral.