El gobierno de Trump catalogó como de un total fracaso las iniciativas de “Ningún niño debe quedar fuera” de las políticas educativas de gobiernos anteriores, y que la nueva secretaria de Educación, Betsy DeVos, estaba regresando la responsabilidad de la formación de los niños a sus padres y a las autoridades académicas locales. Ella le llamó un “cambio de paradigma” y “una reorientación fundamental” a este golpe de timón del sistema educativo de su país.
“El acceso a la educación de calidad debe ser un derecho para cada americano, y cada padre debe tener el derecho de escoger cómo deben ser educados sus hijos. El Gobierno existe para proteger esos derechos, no usurparlos”. declaró DeVos al American Enterprise Institute.
DeVos calificó como 20 años de tremendos fracasos burocráticos en los colegios públicos al programa de Obama “Common Core”, conservado desde la era de George W. Bush con la legislación “No niño debe quedar fuera”. Proponiendo ella consecuentemente ese “traslado de autoridad en las aulas de clase a los profesores que son los que conocen bien a sus alumnos”.
La secretaria de Educación analiza con lente católico el derecho de los padres a determinar la educación de sus hijos conforme la enseñanza de la Iglesia, que sostiene que los padres son los principales educadores de sus hijos y que la sociedad debe respaldar a las familias en ese rol.
“El Gobierno Federal puede ser de gran apoyo a los estados, y los estados a su vez tienen un rol… pero ninguno de ellos debe suplantar y tomar el lugar que los padres tienen en la educación de sus hijos”, dijo la hermana dominica Mary Fleming, directora ejecutiva de la Conferencia de Obispos Católicos del Secretariado de la Educación Católica de los Estados Unidos.
La hermana Mary le contó a Register que esto ha generado una enorme discusión en el país en políticas de educación: el rol del Gobierno Federal y estatal en fortalecer a los padres en los niveles locales. También parte de esta discusión es que ahora los padres tendrán más alternativas educativas que las que ofrecían antes los colegios públicos.
“Parte de todo este nuevo diálogo sobre educación ha estado basándose en los enormes fracasos del sistema monolítico al que ha venido estando sometido el sistema educativo en los colegios públicos”. Y agregó la hermana Mary “que la Conferencia de Obispos asociada con organizaciones como el Council for American Private Education siempre han luchado por el pluralismo en la educación”.
Por otro lado, Joe McTncil del American Private Education, le dijo al Register que el fortalecer los derechos de los padres, otorgándoles un mayor pluralismo y dándoles a los niños un mejor futuro al otorgarle a sus padres el derecho de escoger sus colegios ha sido siempre su lucha por una mayor libertad religiosa, como la que se está alcanzando ahora.
El énfasis en los derechos de los padres, sin embargo, no significa que “el gobierno no tiene ningún rol en diseñar las políticas y estándares”. “El Gobierno Federal juega un papel específico en apoyar a los Estados en su capacidad de educar a sus ciudadanos”, dijo la hermana Mary, agregando que más bien el gobierno federal históricamente no ha tenido un rol central en la educación de los niños. (Corresponsal de Register Brian Fraga, Massachusetts).
Yo felicito al pueblo norteamericano por este gran logro en sus libertades religiosas y de derechos humanos. E insto a mis conciudadanos cristianos de Nicaragua (el noventa y pico por ciento de su población, entre católicos y evangélicos) a que trabajemos juntos para lograr en nuestro país un logro semejante.
El facilitador de esta reflexión, así como su autor, son miembros del Consejo de Coordinadores de la Ciudad de Dios.
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