Estado derecho
Humberto Belli Pereira

Estrategias contra la inmoralidad

¿Cómo pueden mejorarse nuestros valores? La pregunta es tremendamente relevante en vista de la amoralidad manifestada en grandes segmentos de nuestra sociedad, incluyendo a muchos de nuestros líderes. También lo es en cuanto la probada eficacia que han tenido ciertos cambios en los valores, o normas culturales, en mejorar la conducta y la ética de sociedades enteras —como lo demuestra el impacto del cristianismo en el mundo antiguo y moderno, tema abordado en mis dos últimos artículos.

Ante la pregunta del cómo muchos suelen responder que “educando”, o “enseñando valores”, pero sin precisar cuáles o las formas concretas de hacerlo. El primer paso en búsqueda de una estrategia práctica es, por tanto, explicitar los comportamientos deseables. Es relativamente fácil. Casi todos querremos ciudadanos morales, honrados, sinceros, responsables, capaces de sacrificar el interés personal por el del prójimo y de formar familias unidas. ¿No mejoraría el país si aumentase el porcentaje de ciudadanos con estas características?

El segundo paso es preguntarnos qué tipo de influencias o fuerzas culturales han sido más efectivas en aumentar dichos porcentajes. A riesgo de simplificar las cosas puede afirmarse que la más potente, desde el mundo antiguo hasta el contemporáneo, ha sido el cristianismo. Este, al juntar la herencia del judaísmo —la idea de un Dios que ama el bien y la justicia y que nos dejó los diez mandamientos; no matar, no mentir, no robar, etc.— con las enseñanzas de Cristo —el mandato del amor al prójimo incluyendo a los enemigos, la dignidad infinita de todo ser humano, independiente de raza, sexo, estatus o nación, el llamado a la fraternidad y el servicio a los demás, etc.— produjo el conjunto de valores más ennoblecedores y éticos en la historia de la humanidad.

Como siempre ocurre en la historia, hecha por hombres y mujeres defectuosos, muchos seguidores de este credo han cometido tremendos errores. Pero estos no oscurecen sus luces. Norteamérica, por ejemplo, debe gran parte de su brillo a que sus primeros habitantes fueron hombres y mujeres que, biblia en mano, se propusieron fundar en cada villorrio escuelas donde sus hijos aprendieran a leerla y practicarla.

Costa Rica y Chile, dos países de alta calidad ciudadana, han mantenido, más que el resto de sus vecinos, la enseñanza de la religión en las escuelas públicas. Nota curiosa: Chile fue el último país de Latinoamérica en legalizar el divorcio (2004). Esto no implica, por supuesto, que la baja corrupción y estabilidad de estas naciones haya sido causada por la religión, pues siempre hay otros factores intervinientes, pero sugiere que esta ha sido un ingrediente, posiblemente importante.

Vaya usted a una cárcel y encontrará que la mayoría de sus reclusos proceden de hogares rotos y sin religión. Examine por el contrario el conjunto de personalidades más honradas o confiables, o más destacadas en la promoción del bien común, y encontrará un alto porcentaje de creyentes. Como lo fueron Gandhi, libertador no violento de la India; Wilberforce, campeón inglés de la abolición del tráfico de esclavos; Martin Luther King, líder de los derechos civiles en Norteamérica; los obispos Desmond Tutú, líder de los mismos en Sudáfrica, y Oscar A. Romero en El Salvador.

El tercer paso es explorar medios para que la ética cristiana permee la conducta nacional. Porque, como citó una vez Pablo Antonio Cuadra, “El pueblo nicaragüense en su mayoría tiene sentimientos cristianos, pero no moral cristiana”. Dentro de las posibilidades está reestablecer en las escuelas la enseñanza religiosa. Si esta puede mejorar nuestros valores, ¿por qué no probarlo o al menos debatirlo? Es lo que intentaré en próximas entregas.

El autor es sociólogo. Fue ministro de Educación.

Opinión cristianismo Martín Luther King archivo

COMENTARIOS

  1. El Observador
    Hace 8 años

    Siempre leo con mucho interés los escritos del señor Belli, pues los considero ilustrativos para todos, seamos creyentes en religiones o no. El primer párrafo de su escrito de hoy dice que el cristianismo tuvo gran influencia desde tiempos inmemoriales en la conducta de la humanidad. Eso debe ser cierto, pero la pregunta al señor Belli, es la siguiente. ¿ A que precio se impuso el cristianismo? ¿Cuantos millones de personas sufrieron esa imposición? Ojalá en su proximo artículo nos hable el señor Belli a cerca de esa negra etapa en la historia del cristianismo

  2. ramon aguilar
    Hace 8 años

    Hay que conocer el mal y el bien,la religion es solo un elemento de la cultura.

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