Frank Briceño Marenco

Alerta por Managua

Revisando algunos documentos del “Primer Congreso Internacional de Ingeniería” que se realizó en Nicaragua a finales de marzo del presente año y dialogando con amigos ingenieros civiles, encontré muchas explicaciones sabias y congruentes sobre el futuro y estabilidad de nuestra querida capital, ante las frecuentes y recurrentes inundaciones que cada año dañan su estructura producto de los diferentes fenómenos climatológicos que nos visitan en cada época lluviosa.

He seguido paso a paso durante muchos años los diferentes daños y estragos que las constantes inundaciones han causado en la mayoría de distritos de Managua y le expresaba a algunos colegas e ingenieros civiles y arquitectos que lo peor está por venir en un periodo de cinco a ocho años cuando se hagan más notorios los efectos del calentamiento global, por lo que se hace perentorio que las autoridades edilicias y del Gobierno central tomen cartas en el asunto ahora mismo, mañana puede ser muy tarde.

Pienso que a estas alturas, buscar responsables de todo el desastre que está ocurriendo, es perder el tiempo, muchas generaciones y todos tenemos un poco de responsabilidad en esto que puede parecer lapidario “Managua puede ser arrasada por las fuerzas de las aguas”. Muchos países en el área latinoamericana, han tenido y tienen en sus capitales idénticos problemas y situaciones, pero han enfrentado el problema con seriedad y responsabilidad y sobre todo con premura.

En mi artículo anterior mencioné las medidas de mitigación contra las amenazas que se ciernen sobre nuestra capital, somos un país altamente vulnerable a las amenazas naturales, la textura, estructura y morfología de los suelos de todo nuestro territorio lo dice todo en cuanto a la vulnerabilidad.

Tenemos dos lagos de casi doce mil kilómetros cuadrados de extensión y más de diez lagunas de origen tectónico, la cordillera de los Maribios con más de diez volcanes, dos de ellos en constante ebullición, lo que nos hace susceptibles a daños colaterales, como microsismos y derrames de lava, lluvias de ceniza etc., tenemos 365 isletas producto de erupciones milenarias del pasado e innumerables cauces y riachuelos donde seguramente en siglos pasados hubo un manto freático superficial.

Managua tiene en su haber histórico, hasta donde yo conozco, tres terremotos, 1931, 1968 y el más terrorífico el de diciembre de 1972. En los últimos 25 años, llevamos tres huracanes bastante fuertes y los que indudablemente vendrán.

Nuestra capital queridos gobernantes, empresa privada, conciudadanos, necesita acciones concretas y ahora, para enfrentarnos a los efectos del calentamiento global.

Todos estos fenómenos destructivos por lluvias torrenciales que inundan Managua necesitan enfrentarlos de una vez por todas con acciones como: derivar los cauces que desembocan en el lago y conducirlos a oquedades naturales como Tiscapa y Nejapa, salvando Asososca, por ser un reservorio de consumo de agua para los capitalinos; construir presas de retención de agua, para bajar velocidad y caudal, así como reservorio de sedimentos que llegan al lago Xolotlán, este ya no soporta más. Hay que detener el crecimiento urbano desordenado de la ciudad capital, esto señores es una bomba de tiempo. Debemos capacitar a profesionales en la tecnología LIDAR (siglas en inglés) (Técnica de teledetección óptica que utiliza la luz láser para obtener una muestra densa de la superficie de la tierra) para monitorear y conducir las aguas a lugares menos proclives a inundaciones y sobre todo un plan de reforestación de toda la cuenca sur de Managua, este deberá tener sostenibilidad, con un buen estudio de impacto ambiental, desde el municipio El Crucero, hasta las cuchillas de Managua, plantando especies hidrófilas, tales como Ceiba (Ceiba pentandra), Neem ( Azadaracha indica) y Espavel (Anacardium exelsum) entre otras. Y la madre del cordero, un plan de educación integral masivo en el trato a la basura, desde los hogares, colegios, universidades, Ejército, Policía, empresa privada, Gobierno central y municipal, en fin todos.

Si no hacemos esto hoy, no nos sentemos mañana a llorar nuestra desgracia y no me digan que no se puede, porque lo he visto hacer en otras latitudes.
Señores gobernantes ustedes tienen la palabra.

El autor es ingeniero.

Opinión Managua Nicaragua archivo
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