La disrupción tecnológica alteró lo “único constante” en el ambiente de negocios: el “cambio”; mutó, desbordó sus parámetros y crece exponencialmente, revelando una nueva “normalidad” y evidenciando que las organizaciones no logran seguir el ritmo adecuado para esbozar el futuro del trabajo. Gestionar los riesgos y oportunidades que se esperan para las personas en el nuevo mundo del trabajo y preparar un crecimiento económico inclusivo debe ser prioritario.
El esquema correcto para diseñar debe dejar de lado la arquitectura del presente. Los organigramas, puestos, perfiles y métodos de gestión actuales, son modelos que pueden bloquear al imaginar el futuro del trabajo. Se deben desechar conceptos para crear escenarios adecuados, y sobre ellos, direccionar a las personas, las empresas y los sistemas educativos.
Deloitte Review, analizó en conjunto con Tom Friedman, columnista del New York Times, el empleo, el aprendizaje y el futuro del trabajo, y plantea un escenario futuro “radicalmente abierto”, en donde el trabajo se está desconectando de los puestos organizacionales y a su vez- tanto trabajo como puestos- se están desconectando de las empresas y convirtiéndose en plataformas que se conectan y colaboran en un universo de negocios.
La visión tradicional de un “empleo” se transforma en trabajo, y se monetiza ese trabajo. Así, el trabajo, nace lejos de cualquier planilla, “extraído” del empleo, ya no necesita un biotopo empresarial para ser embrión y crecer. Deja de ser un sustantivo “lugar”, para convertirse en “acción”.
Se genera una economía abierta, virtual, conectada, digitalizada, que logra optimizar tiempo, aumentar la calidad, y mejorar la agilidad, pero sobre todo, brinda una nueva dimensión de valor al trabajo.
En preparación a ese nuevo modelo, el diseño de las empresas debe ser sometido a una reinversión constante, la pasividad se transformará en el agente nocivo que provoque la necrosis de los sistemas organizacionales.
Una buena señal de vitalidad se genera transitando por un espectro de modalidades de trabajo alternativas. Dejar de lado la planeación anual de la fuerza laboral (planilla) y los esquemas rígidos para explorar escenarios que incluyen el crowdsourcing, el modelo gig, los contratos flexibles, el análisis de la fuerza digital, buscando el talento y no el puesto.
Ciertos modelos ya están operando, las empresas conviven con una fuerza laboral presencial, virtual, parcial, algunas otras, bajo la figura del crowdsourcing, están subiendo sus proyectos a comunidades virtuales, donde se registra una alta participación, respuestas creativas y soluciones. Estas personas no conocen la empresa, no tienen un horario, un puesto o un salario, pero tienen el talento para darle ideas y esperan ganar un premio. De esta forma, la organización expande su dimensión para capturar el nuevo trabajo de los mejores pero reduce su planilla permanente.
La sociedad, academia y empresas deben enseñar bajo esquemas acelerados y permanentes, preparar habilidades para trabajos que no existen. Las personas están llamadas a re-inventarse, re-aprender, ser híbridos en conocimientos, para lograr insertarse de forma exitosa.
El escenario de trabajo en el futuro será para quienes sean capaces de imaginarlo desde ahora. Se debe anticipar hacia dónde se dirige el mundo y prepararse para renacer fuera de los biotopos actuales con los biotopos fortalecidos.
*Directora de Consultoría Deloitte