El presidente designado por el Consejo Supremo Electoral, Daniel Ortega, dijo a la misión del Fondo Monetario Internacional (FMI) que vino a evaluar la economía del país, que la aprobación de la Nica Act en los Estados Unidos (EE.UU.) no causaría mayor perjuicio económico.
El jefe de la misión del FMI advirtió a Ortega que la economía nacional podría ser perjudicada por la Nica Act, porque frenaría los créditos internacionales. Pero el “hombre fuerte” de Nicaragua replicó que “si se aprueba (la Nica Act) no significa que vaya a paralizarse la economía nicaragüense, porque —dijo— hemos logrado un alto grado de unidad y cohesión para enfrentar momentos difíciles”. Y aseguró que el efecto sería político.
Antes de Ortega, un alto funcionario económico del régimen, el general retirado Álvaro Baltodano —ministro delegado para la Promoción de Inversiones, Exportaciones y Facilitación del Comercio Exterior—, también se había expresado en ese sentido. Y un académico analista cercano a Daniel Ortega y conocedor de los mecanismos operativos de las instituciones financieras internacionales, argumentó que EE.UU. ya no tiene capacidad para bloquear los créditos a Nicaragua ni a ningún otro país que los necesita y requiere.
Esos argumentos refutan a los representantes empresariales y otros asociados del régimen orteguista, que han alertado acerca de que la Nica Act causaría graves perjuicios económicos al país, sobre todo a los nicaragüenses más pobres que según ellos son los que más les preocupan. Inclusive, la minimización de la Nica Act por parte de Daniel Ortega, en su entrevista con la misión del FMI, contradice la posición oficial de su mismo gobierno que cuando se conoció que dicha iniciativa de ley había sido presentada de nuevo en el Congreso de EE.UU., el 5 de abril pasado, la calificó como “una propuesta, ciega, sorda e irracional, concebida por mentes insensibles y mal intencionadas”.
Pero si la Nica Act no tendría efectos negativos para la economía nacional, ¿por qué entonces le preocupa tanto a Ortega y a los asociados al “modelo” orteguista?
La respuesta podría ser que la Nica Act tiene un componente muy importante, que se refiere a la lucha contra la corrupción, por el cual los funcionarios más corruptos del régimen orteguista podrían ser sancionados en sus intereses financieros y de cualquier otro tipo que tengan en los EE.UU.
Probablemente a eso se refería Ortega cuando expresó a los miembros de la misión del FMI, que según él los efectos de la Nica Act serían políticos. Y es lo que en cierto modo dijo la congresista estadounidense Ileana Ros-Lehtinen a LA PRENSA, en la entrevista publicada el pasado domingo 7 de mayo. “Lo que estamos haciendo con la Nica Act es que se elimine la corrupción —dijo la señora Ros-Lehtinen—. La corrupción es lo que ha llevado a Ortega a controlar las entidades en el país, ha llevado a algunos incluso en el sector de negocios a cooperar con Ortega por asuntos financieros, tienen un negocio y quieren prosperar y han hecho arreglos con Ortega”.