Lilliam Luna hoy tendrá un día de nervios. Ayer no lo fue, más bien se pasó el día atendiendo a la prensa en su casa del barrio La Esperanza, en Managua. “Cuando Román va subiendo al ring es cuando me descontrolo, he oído que este muchacho es zurdo y pega duro”, dice, al inicio de la conversación.
La mujer que habla es la mamá de Román “Chocolatito” González, el cuatro veces campeón del mundo que hoy (7:00 p.m.) defiende su corona de las 115 libras del Consejo Mundial de Boxeo (CMB) frente al tailandés Srisaket Sor Rungvisai en el Madison Square Garden, en Nueva York.
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Doña Lilliam mirará la pelea de su hijo acompañada de sus vecinos. En pantalla gigante. La única duda que ayer se le atravesaba por la cabeza era la comida que prepararía. “Para la pelea con Cuadras cociné un chop suey, esta vez no quiero repetir, estoy pensando en un arroz chino”, apunta.
En la casa que Román dejó el ombligo, la modernidad es evidente. La pregunta cambió. Antes era, ¿qué hay? Ahora es, ¿qué no hay? Desde este lugar, en el que ya no falta el pan y en el que sobran lujos, doña Lilliam se instala en el televisor y se entera de todo. También supo que Cuadras le regaló una muñeca Barbie a Román.
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“Si yo estuviera en Nueva York, le hubiera dicho que respete un poquito, porque se exhibe como un vulgarcito, le gusta jactarse. Tal vez le hubiera volado la muñeca en la cara, para que respete. Se la destapo y si es posible se la meto hasta en la trompa”, reveló, y se apretaba las manos.
Cuando la plática está por terminar, doña Lilliam se distrae porque una mujer vestida de policía llega a su casa. Juntas redactan una carta en el comedor. “Es para ver la cantidad de policías que van a venir mañana, yo digo que dos, pero ella dice que eso es poco, entonces pueden ser cinco”, comenta.
La madre del tetracampeón lucía este viernes un vestido multicolor, hoy, se vestirá con la esperanza de que su hijo no le falle, tal como lo ha hecho en sus 46 combates anteriores. “Ya miré el pesaje, falta la pelea. Yo solo le he pedido a Dios que lo cubra con la sangre de Cristo”, confiesa.