Luis González (izquierda) integró varias selecciones de boxeo aficionado. LAPRENSA/ OSCAR NAVARRETE

Luis González (izquierda) integró varias selecciones de boxeo aficionado. LAPRENSA/ OSCAR NAVARRETE

Luis González: «‘Chocolatito’ noqueará a Rungvisai»

Luis González, el papá del “Chocolatito”, parece siempre distante. La pelea de su hijo contra Rungvisai está en las narices y no se muestra nada preocupado.

Luis González, el papá de Román “Chocolatito” González, parece siempre distante. La pelea de su hijo contra Srisaket Sor Rungvisai está en las narices y no se muestra nada preocupado. Da la impresión de vivir en un mundo aparte. Tranquilo siempre.

González fue un pugilista amateur que integró en varias ocasiones la Selección Nacional de Nicaragua durante la década de los años ochenta. Luego se dedicó a entrenar, pero su mejor fruto ha sido Román, el mejor peleador libra por libra del mundo.

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“A mí me alegra lo que ha hecho Román y yo estoy tranquilo porque confío en que va a ganar. Para mí incluso va a noquear a ese muchacho. Román está bien fuerte. Yo quiero que noquee para que quede conforme el pueblo de Nicaragua”, asegura.

González es el entrenador asistente de Wilmer Hernández. Su labor no parece incidente en términos técnicos, pero tiene siempre una palabra para alentar a su hijo, quien lo ha llevado a todas sus peleas, algo que muchos consideran una retribución.

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“Alexis Argüello me decía: ‘Te lo voy a hacer campeón’. Qué lástima que no está ahora para ver lo que ha hecho Román, quien aprendió mucho de él. Todos aprendimos. Más de una vez nos regañó y muy duro, pero era por nuestro bien”, reconoce.

González comparte habitación con Hernández. Se mueven juntos y hay mucha cercanía entre ellos. En un momento, Luis corre una cortina y consigue una tremenda vista de la ciudad de Nueva York. Se sorprende, aunque tiene muchos países recorridos.

“Yo le agradezco a Dios todo lo que nos ha regalado porque como vos sabés, mi trabajo era vender veneno y desinfectantes por las calles en Managua y ahora hemos venido a todas estas ciudades tan bonitas”, dice con sencillez Luis, mientras sonríe.

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