Corina Arteta tiene 40 años y es propietaria de la finca El Pantanal, en Boaco. Ella es parte de los 741 productores beneficiados con incentivos forestales otorgados por el proyecto Apoyo a la Cadena de Valor de la Madera (Cavama), que impulsa la Unión Europea y el Instituto Nacional Forestal.
En su finca tiene diversidad de cultivos como café, cítricos y cacao, y desde hace dos años y medio siembra una hectárea de teca, explica la Unión Europea mediante comunicación electrónica.
“El apoyo de la Unión Europea con este proyecto ha sido de gran ayuda. Antes en esta tierra solo sembraba yuca y con el proyecto nos dieron incentivos económicos para sembrar los árboles y nos han capacitado para su manejo y mantenimiento. Para mí, esta es una inversión a futuro, este es el legado que estoy dejando a mis hijas. En 12 años más vamos a tener 200 centímetros de madera, lo que significa un ingreso de aproximadamente 100,000 dólares. Además que en dos años más vamos a poder aprovechar la madera, porque tenemos que hacer arrale en la plantación y venderla”, cita la comunicación.
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El impacto en cifras
A través de ese proyecto se ha establecido un total de 2,800 hectáreas de plantaciones forestales. También se ha apoyado la economía de 62 familias de viveristas (con semillas y herramientas) y se han construido cuatro puestos de control forestal con el objetivo de facilitar la revisión y control de los productos forestales que se transportan, garantizando su legalidad y trazabilidad.
Según la Unión Europea con el aporte de Cavama, el sector forestal y madera-mueble se encuentra organizado en cámaras forestales. Se han fortalecido las capacidades de producción y mejoramiento de la calidad de más de cien pequeñas o medianas empresas y se ha capacitado y certificado como ebanistas a más de mil trabajadores de pymes.
También se han fortalecido con equipo, herramientas, maquinaria y material de reposición para carpintería los talleres del Instituto Tecnológico.
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