El nuevo Congreso de Estados Unidos arrancó su nuevo período de sesiones con el primer choque entre el presidente electo, Donald Trump, y sus correligionarios del Partido Republicano por una propuesta de algunos legisladores para debilitar una entidad de ética independiente.
Encabezados por el legislador de Virginia, Bob Goodlatte, un grupo de republicanos inició anoche una pequeña rebelión en una reunión a puerta cerrada en la que votaron a favor de una iniciativa para restar poder a una entidad de ética independiente que investiga a los congresistas y su
personal.
La iniciativa, retirada hoy, buscaba acabar con la “excesiva intrusión” de la Oficina de Ética del Congreso (OCE) y colocar a la entidad, ahora independiente, bajo la jurisdicción del Comité de Ética de la Cámara Baja, acusado en el pasado de ignorar acusaciones creíbles contra congresistas.
La decisión de los republicanos de enterrar la medida se produjo apenas dos horas después de que Trump cuestionara la maniobra de sus compañeros de partido en la red social Twitter.
Trump, que será investido como presidente el 20 de enero, cuestionó que los legisladores de su partido, “con todo en lo que el Congreso tiene que trabajar”, establezcan como prioridad “debilitar” la llamada Oficina de Ética del Congreso, a pesar de “lo injusta que pueda ser”.
“¡Céntrense en la reforma tributaria, la asistencia sanitaria y tantas otras cosas de una importancia mucho mayor!”, urgió Trump a los republicanos del Congreso.
En sus tuits Trump no criticó como tal la maniobra de los republicanos para “debilitar” la OCE, al reconocer que es posible que sea una entidad “injusta”, como consideran algunos legisladores conservadores, sino el hecho de que estén dando prioridad a ese asunto en el Congreso frente a otros, a su juicio, mucho más urgentes.
Celebración por mayoría en Congreso opacada
La polémica en el seno del Partido Republicano irrumpió en lo que debería haber sido un día de celebración para los conservadores, que hoy tomaron posesión de sus escaños en el Congreso después de haber conseguido mantener su mayoría en el Senado y en la Cámara de Representantes en las elecciones de noviembre.
El líder de la Cámara de Representantes, el republicano Paul Ryan, mostró a primera hora de hoy su rechazo a la iniciativa y aseguró que la Oficina de Ética iba a seguir siendo independiente.