Entre 2010 y 2015 la esperanza de vida de los nicaragüenses mejoró 1.8 años más en relación con la media de sobrevivencia en el período 2000 y 2005, según el quinto informe del Estado de la Región, publicado en meses recientes.
Según el análisis, el mayor aumento de probabilidad en la expectativa de vida se dio en las mujeres nicaragüenses, las que al nacer pueden llegar a vivir 75.8 años, dos más en relación con lo que podían sobrevivir en el quinquenio correspondiente al 2000-2005. En tanto, un nicaragüense varón su expectativa de vida es de 69.7 años, ligeramente superior a los 68 años del quinquenio anterior de referencia en el estudio. Con ello la media en Nicaragua de esperanza de vida es de 72.7 años, superando solo a Guatemala, donde es de 71.3 años.
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Esta mejora en la probabilidad de vida de un nacido, coincide con el crecimiento económico de 5.2 por ciento que la economía nicaragüense ha experimentado en el último quinquenio, así como con la tendencia positiva que se registró en Centroamérica en el período analizado.
La media más alta en Centroamérica la tiene Costa Rica, donde una persona puede llegar a vivir hasta 79.1 años, seguido por Panamá, que se ubica con 77.3 años, según el informe Estado de la Región. Ambas economías de hecho son las más sólidas del istmo.
En El Salvador una persona tiene una expectativa de vida de 72.3 años; y en Honduras, la economía bastante cercana a la de Nicaragua, es de 72.8 años.
De hecho, según el informe en el período 2000 y 2013 la esperanza de vida en el istmo pasó de 72 a 75 años, “con lo cual igualó la media de América Latina y superó la mundial, que es de 71 años”. En los países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), pasó de 77 a 80 años.
Retos económicos
Pero la mejora en la expectativa de vida de los nicaragüenses y en general para los centroamericanos supone mayores desafíos económicos y sociales para los gobiernos. “Esta mayor longevidad, aunada al crecimiento de la población, generará un aumento en la demanda futura de diversos bienes y servicios: vivienda, alimentación, salud, educación y seguridad social. Proveer las condiciones para una vida larga y sana es, en algunos países, un gran desafío”.
Para lograr satisfacer las necesidades de una población más vieja y creciente, se necesita mayor inversión pública, señalan los técnicos del informe. “En Centroamérica esto resulta complicado, puesto que varios países tienen niveles muy bajos de carga tributaria en comparación con el resto de América Latina”, señala.