Se atribuye al célebre escritor francés del siglo XIX, Alejandro Dumas, la frase de que “el mundo es un salón del que es preciso salir cortés y honrosamente, es decir, saludando y pagando las deudas del juego”.
Traemos a colación este pensamiento acerca de la honra de pagar lo que se debe, a propósito de la información que se ha divulgado sobre una crecida deuda del partido opositor MRS con el Banpro, por un préstamo obtenido en 2006 para financiar la campaña electoral de ese año en la cual dicho partido participó en alianza con otros
movimientos políticos.
Según la información, la deuda fue contraída por la Alianza MRS a cuenta del reembolso estatal de gastos de campaña, pero este no ajustó para pagar todas las deudas, quedando un saldo pendiente con el Banpro que a estas alturas asciende a casi un millón de dólares.
Esta deuda se ha hecho pública después de diez años y según el MRS está siendo aprovechada por sus enemigos ideológicos y políticos para denigrarlo y tratar de liquidarlo moralmente. Sin embargo, un alto ejecutivo del Banpro, el señor Luis Rivas Anduray, dijo en su cuenta de Twitter que este caso no ha salido a luz con fines políticos ni legales y que el banco “está en disposición de recibir a los que tengan voluntad de arreglar la situación y evitar costos reputacionales al MRS”. O sea que existe la voluntad de llegar a un acuerdo de pago.
Por su parte, el MRS ha dicho por medio de un comunicado que la deuda no fue contraída por el partido propiamente dicho, sino por la alianza electoral en la que participaban otros tres partidos. Y explica que después de aquellas elecciones el partido se quedó sin personería jurídica, por lo cual no fue posible llegar a un arreglo con el Banpro. El MRS no niega la deuda, pero argumenta que la causa del no pago ha sido la agresión política y legal del régimen de Daniel Ortega; y se compromete a cancelarla cuando el país recupere la democracia y el MRS vuelva a tener su personalidad jurídica, para poder demandar legalmente el reembolso completo de los fondos gastados en la campaña electoral de 2006, “que son parte del adeudo de la Alianza MRS al Banpro”.
En realidad, la deuda con el Banpro no puede ser negada por haber sido contraída por una alianza electoral que se disolvió, de la cual el MRS era el principal integrante. Y mucho menos que sea aceptable el argumento —expresado públicamente por un dirigente representativo del MRS—, de que al desaparecer jurídicamente el prestatario el banco se quedó sin deudor. La deuda existe y el deudor tiene que pagarla.
Tener deudas no es delito ni motivo de vergüenza. Lo reprobable es no pagarlas. Y los partidos de oposición que prometen restaurar la democracia y promover la recuperación de la ética política que ha sido devastada por el poder autoritario y corrupto, deben ser los primeros en dar el ejemplo honrando las deudas que tengan con quien sea y sobre todo la que tienen con la sociedad.