El 90 por ciento de las violaciones sexuales que ocurren bajo influencias de drogas no está siendo denunciado, según Lorna Norori, encargada del Movimiento Contra el Abuso Sexual. La cifra refleja una cantidad alarmante de casos que se quedan en silencio e impunidad, según Norori.
El pasado 3 de noviembre se conoció el caso de una víctima de las drogas sintéticas, conocidas como “polvo de ángel”, “beso del sueño” o “droga de la violación”, cuando una joven de 17 años de edad fue presuntamente violada por su cuñado, después de haber sido drogada.
Sin embargo, en este caso el violador no habría suministrado la droga sino unos “amigos” con quienes había estado horas antes en una fiesta, según las declaraciones de los amigos y hermana de la víctima, ofrecidos como testigos durante el proceso que se sigue en el Juzgado Segundo especializado en violencia de Managua.
La denuncia de esta joven no es común, porque la mayoría de víctimas prefiere guardar silencio para no revivir el hecho, no volver a ver al malhechor, no contar con el apoyo de su familia y no poder probar que fueron víctimas, según Norori. “Esto te deja con los pelos parados. Esto es como decir: a mí no me ocurre. Entonces, los chavalos van a las fiestas con el propósito de divertirse y no están atentos de qué cosas pueden ocurrir”, afirma.
El doctor Hugo España, experto en toxicología del Instituto de Medicina Legal, aseguró en un reportaje para la revista Magazine en marzo de este año que la mayoría de estas drogas tiene funciones médicas: benzodiacepinas, ketamina, rohypnol, que se utilizan como anestésicos fuertes para causar una relajación muscular en una persona cansada, estresada y deprimida.
Según el experto, esto quiere decir que la droga con la que pudieron anestesiar a la joven de 17 años la pudieron haber adquirido con facilidad presentando un receta médica en una farmacia, ya que casi todas son legales.
“Los fármacos funcionan porque anulan la voluntad y se usan, incluso, en robos. La mezcla de estas sustancias con el alcohol provoca que se inhiban las defensas y las resistencias de las personas”, agregó.
Según España, las drogas que facilitan el abuso sexual generalmente tardan entre 15 y 30 minutos en funcionar después de ser ingeridas, y los efectos pueden durar entre tres y ocho horas. Todas las sustancias pueden encontrarse en forma líquida, polvo o pastilla, y no tienen olor ni sabor.
Sin embargo, el éxtasis es una droga ilegal —una metanfetamina modificada— que altera la percepción de la mente y se utiliza también para violar personas. “Estas drogas no te duermen instantáneamente, sino que te desconectan las funciones de pensamientos y de decisiones. Las personas están más susceptibles porque sus inhibiciones desaparecieron. Incluso en el acto sexual, la víctima puede estar despierta, pero no tiene sensaciones y probablemente no lo va a recordar porque su memoria no estaba ahí”, explica España.
La Policía Nacional no registró incautaciones de éxtasis en el año 2015, según el último Anuario Estadístico de la institución. De hecho, el único decomiso de esta droga que se registra fue en el año 2002, cuando las autoridades decomisaron 19,866 pastillas.
En su registro anual, la Policía tampoco registra violaciones que se producen por suministración de drogas o pastillas. Sin embargo, indica que en 2015 ocurrieron 45 delitos sexuales por cada cien mil habitantes. Solo en Managua se registraron 749 casos de delitos sexuales, de los cuales 82 quedaron sin resolverse.
Un estudio realizado en el 2005 para la Corte Suprema de Justicia indicó que solo el 30 por ciento de las denuncias por violencia sexual llega a los Juzgados. Sin embargo, el 75 por ciento es archivado en el proceso. En un 55 por ciento de las sentencias por violación, abuso deshonesto y estupro, los acusados fueron absueltos en primera instancia y en un 12 por ciento en apelación.
Sin embargo, la misma Corte Suprema de Justicia reconoce que solo el 30 por ciento de las denuncias llega a los Juzgados y el 75 por ciento es archivado.
Violencia sexual
Según cifras del Instituto de Medicina Legal, en 2013 la violencia sexual se asentó en el cuarto lugar de los tipos de violencia que azotaron al país.
Hace tres años, el Instituto de Medicina Legal realizó más de seis mil valoraciones de abusos sexuales, de las cuales el 83 por ciento afectaba a los niños, niñas y adolescentes.
En la legislación nicaragüense el Código Penal castiga el delito de violación con penas de 12 a 15 años de prisión cuando la víctima es menor de 14 años, según el artículo 168. Sin embargo, cuando la víctima es mayor de 14 años, la Ley castiga con penas de ocho a 12 años de prisión.