Ganar un proceso electoral cuestionado nacional e internacionalmente convierte a Daniel Ortega en más ilegítimo, según el analista político y jurista Óscar Castillo.
“Profundiza su ilegitimidad. Si con las anteriores elecciones cuestionadas ya se advertía la ilegitimidad, ahora se profundiza, porque nuevamente recurriendo a ilegalidades y a estrategias judiciales, dispuso un proceso a su favor, sin competencia, sin observación electoral y sobre todo sin votantes, pues la abstención fue la gran ganadora de este proceso”, dijo Castillo.
Nuevas elecciones
El jurista explicó que se debe seguir presionando con protestas cívicas y exigir nuevas elecciones.
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“Con la concentración de poder, aunque la Ley nos da derecho, los mismos se nos niegan y por ello la protesta cívica y la denuncia sostenida; así como la organización es la que puede ejercer presión para que Nicaragua se enrumbe hacia la restauración de la democracia y la institucionalidad. Una presión para que se haga nuevas elecciones, con garantías, con observación, con un poder electoral distinto en todos sus niveles y con una contienda en la que todos quepan y compitan”, planteó Castillo.