Para resolver problemas que a diario enfrentan los trabajadores de las empresas de zona franca —desde situaciones cotidianas como el estado del mobiliario o el trato que reciben, hasta otras más complejas como la duración de las jornadas o los incrementos salariales— se promueve el establecimiento de mecanismos de quejas a través del diálogo social.
Se espera que este redunde en el bienestar de los trabajadores y en la mejoría de la productividad de las empresas. “Si hay conflictos al final el intercambio de ideas entre los trabajadores, los organizaciones sindicales y la gerencia puede encontrar solución a esos problemas, entonces en eso estamos trabajando para preparar ese mecanismo de queja y para mejorar el diálogo social a nivel de las fábricas”, explicó Wim de Groof, consultor internacional de desarrollo.
Representantes de la gerencia, trabajadores y organizaciones sindicales de 24 empresas que trabajan bajo el régimen de zona franca se sumaron esta semana al esfuerzo de establecer estos mecanismos que impulsa el programa Better Work de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
Mejoran condiciones y productividad
Según de Groof la OIT está convencida que gracias al diálogo social las condiciones de trabajo se pueden mejorar y esta mejoría eleva la productividad.
“Cuando el trabajador se siente cómodo al estar trabajando en condiciones buenas y decentes la productividad de la fábrica también puede avanzar, hemos hecho un estudio que da la prueba que esto funciona… con solo evitar los gritos hacia los trabajadores aumenta la productividad de las fábricas”, sostuvo de Groof.
Para un adecuado funcionamiento del diálogo social es fundamental la participación de las organizaciones sindicales.
“Como representantes de los trabajadores pueden jugar un papel bastante importante, porque es necesario que los trabajadores también tengan voz en las fábricas. Si estás en una empresas de dos mil trabajadores obviamente no todos pueden ir a la gerencia a hablar, entonces ellos pueden jugar un rol extremadamente importante al ser portavoces de las quejas”, dice de Groof.
Para Carlos Urbina, dirigente del sindicato Democrático de Trabajadores de la empresa Sae A Technotex, este mecanismo se ha convertido en un puente de comunicación que esperan fortalezca el vínculo entre los trabajadores y las empresas.
“En las empresas hay problemas todos los días, de despidos, gestiones de subsidios y un sin número de situaciones que con este mecanismo ahora se pueden resolver de una manera más fácil, rápida y dinámica”, sostiene Urbina.
Todavía falta mejorar
Aunque en los últimos años se ha registrado una mejoría en las condiciones laborales que ofrecen las empresas de zona franca, todavía hay mucho por hacer.
“Seguimos trabajando porque siempre se pueden mejorar las condiciones de trabajo. Creo que por lo menos hay más respeto de los derechos. Nosotros hacemos un seguimiento de lo que está pasando a nivel de los derechos, pero todavía tenemos pendientes y eso pasa en todos los países, la relación industrial nunca es perfecta”, dice Wim de Groof, consultor del programa Better Work de la OIT.

