Evan Ellis

Evan Ellis junto a soldados del Ejército de El Salvador. LA PRENSA/Cortesía

Evan Ellis: “Yo no soy un espía”

Ellis entró a Nicaragua con la misión de realizar una investigación sobre el proyecto del Canal Interoceánico.

En junio de 2016, por primera vez en su vida, el doctor Evan Ellis fue expulsado de un país. Entró a Nicaragua con pasaporte oficial de los Estados Unidos, con la misión de realizar una investigación sobre el proyecto del Canal Interoceánico.

Asegura que anunció su llegada y sus propósitos con antelación, repitió los datos en el aeropuerto de Managua y lo dejaron pasar. Esa misma noche, sin embargo, mientras dormía en su habitación del hotel Hilton Princess, tres oficiales de Migración llegaron para sacarlo del país.

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Ellis, profesor del Colegio de Guerra del Ejército de los Estados Unidos, lo tomó “muy en serio”. Avisó inmediatamente a su embajada y esta se aseguró de que su salida fuera pacífica.

Meses después del susto, en una entrevista vía llamada telefónica con Revista Domingo, el doctor en Ciencias Políticas, que a la vez se desempeña como analista de temas económicos, políticos y de seguridad en América Latina, examina la actualidad de Nicaragua con respecto a la Nica Act, la adquisición de 50 tanques rusos y la relación entre el Gobierno de Estados Unidos y Nicaragua. Además, nos cuenta su versión de su expulsión del país hace cuatro meses.

¿A qué venía usted exactamente a Nicaragua?

Yo venía en un viaje especial aprobado por su gobierno (de Nicaragua) como parte de mi deber profesional para tomar datos del Canal de Nicaragua como tema estratégico de importancia en la región. Yo llegué a Managua para realizar entrevistas con personas del Gobierno, personas de la misión del Canal, académicos, para escribir un artículo como los tantos que escribo.

¿Era una investigación por parte del Gobierno de los Estados Unidos para recaudar información sobre el proyecto de China y Nicaragua?

Le explico las dos cosas: Uno, yo soy profesor de estudios de América Latina en el Colegio de Guerra del Ejército. Mi trabajo es escribir cosas de forma abierta que pueden servir de apoyo a nuestro Gobierno (de Estados Unidos) y uno de esos temas es el Canal de Nicaragua como parte de mi plan de estudios para 2016. Yo recibí aprobación de viajar a Nicaragua para realizar diversas entrevistas. Y segundo, lo que usted dice también es cierto, yo escribo sobre muchos otros temas como Rusia y China en América Latina. Los temas son de gama amplia, de importancia en la región para entender cuáles son los impactos no solo para la zona sino para los Estados Unidos.

¿Usted es un militar académico?

Yo soy civil empleado por el Ejército de los Estados Unidos. Yo había escrito otros cuatro artículos sobre el Canal antes de mi llegada a Nicaragua y en mi carrera estuve trabajando 14 años con el sector privado en retos grandes como el Canal. Basado en mi experiencia yo tomé una decisión respetuosa pero bien escéptica sobre si el proyecto iba a seguir adelante o no. Yo reconocí que desde la perspectiva de China el Canal podría traer serios beneficios estratégicos para China continental, pero también que no existe ninguna indicación que este proyecto viene adelante en este momento, a pesar de lo que ha anunciado el Gobierno de Nicaragua.

¿Cómo fue su expulsión del país?

Sí, déjeme darle un poquito del contexto. Yo ya había conocido a miembros del Gobierno de Nicaragua en ocasiones anteriores. El embajador de Nicaragua, Francisco Campbell, con frecuencia lo encuentro en eventos en Washington y también había conocido a Paul Oquist (Ministro-Secretario privado para Políticas Públicas de Nicaragua) y a otras personas. Entonces cuando recibí la aprobación de realizar mi viaje yo traté de contactar a estas personas, porque para mí es muy importante tener la perspectiva del Gobierno de Nicaragua para un trabajo balanceado y justo. Le digo que no me sorprendió que ellos no me respondieran con rapidez. Yo sé que el mensaje les llegó porque recibí la confirmación de directivos. Cuando yo entré al país (fue) de forma muy estándar. Me presenté en la aduana del aeropuerto luego de mi vuelo, presenté mi pasaporte oficial, que es un poco diferente del pasaporte normal. No es inmunidad diplomática pero es por un asunto oficial del Gobierno de mi país. Me preguntaron con quién trabajo. Les dije que para el Colegio de Guerra del Ejército. Me preguntaron que a qué venía y les dije para realizar entrevistas sobre el Canal de Nicaragua. El chico se sorprendió porque imagino que no es todos los días que alguien le dice eso. Estamparon mi pasaporte, me dejaron pasar, yo había presentado mi credencial de forma abierta y entonces tomé un taxi y fui al hotel Hilton Princess. Yo tenía entrevistas con un amplio número de personas, más o menos 30 personas, algunas de su propio periódico y también de otros medios y del sector privado. Algunos eran del sector social y también con oficiales del proyecto del Canal. Realicé entrevistas por la tarde y regresé en la noche. Como hay un cambio de dos horas entre Washington y Managua entonces a las 10:00 pm subí cansado a mi habitación y me dormí. Más o menos a las 11:15 de la noche sonó el teléfono y alguien me dijo que había un personal de Migración de Nicaragua en el lobby que quería conversar conmigo. Yo estaba con tanto sueño que mi primera reacción fue: “¿Es en serio?”. Pero entonces bajé y vi a los oficiales de Migración. Yo supongo que eran de Migración pero estaba un poco preocupado de que no tuvieran ninguna identificación con su nombre. Solo me dijeron que representaban Migración y que el Gobierno no aprobó que yo estuviera en el país para conducir entrevistas sobre el Gran Canal. Yo no conozco ninguna visa especial que hay que obtener para el tipo de investigación que yo estaba realizando y ellos tuvieron muchas oportunidades para saber de mi llegada al país. Me dijeron que tenía hasta las 5:00 am para arreglar mis cosas y que a esa hora los tenía que acompañar al aeropuerto para abandonar el país. Obviamente es algo que tomé muy en serio. Subí a mi habitación y me comuniqué con las personas a las que iba a ver para decirles que el Gobierno me había sacado del país.

¿Quiénes eran estas personas?

Dado a lo que me pasó a mí y a la situación en el país no me siento cómodo diciendo quiénes eran para no perjudicarlos.

Pero me dice que también había personas del Gobierno de Nicaragua.

Sí, contacté con grupos sociales, algunos empresarios, incluso a personas del Gobierno como Manuel Coronel Kautz (Presidente de la Autoridad del Gran Canal). Desde el principio mi deseo fue tener todas las perspectivas. Entonces yo me comuniqué con todas estas personas y también con la embajada de Estados Unidos en Nicaragua. Ellos coordinaron con el Gobierno para asegurar que yo podía salir de forma segura del país. Quiero hacer hincapié que el Gobierno de Nicaragua tiene el derecho de decidir quién puede estar en el país o no. La embajada no quiso nunca impedir ese derecho sino asegurar que mi salida fuera segura respetando su decisión. Llegué a Miami como a las 11 de la mañana.

¿Es la primera vez que lo expulsan de un país?

Sí, sí, por supuesto. Es decir, yo he viajado bastantes veces al año por los últimos seis o siete años a América Latina, trabajando muchos años en el Instituto Perry y ahora en el Colegio de Guerra y jamás me pasó. Pero bueno, es una experiencia educativa. Tal vez nosotros en Estados Unidos tenemos leyes que nos protegen contra decisiones arbitrarias de nuestros gobiernos, y lamentablemente no todos los gobiernos de la región funcionan así. De todos modos tengo que reconocer que a pesar del gran susto también los oficiales me trataron con civismo y respeto. No hubo maltrato físico, solo el desagrado de ser expulsado.

Luego de ese desagrado los simpatizantes del Gobierno de Ortega hablaron de injerencismo de Estados Unidos en Nicaragua por su presencia y hasta de espionaje.

Yo sé que en ciertos lados la palabra militar implica algo malo, pero para nosotros no es así. Las Fuerzas Armadas, como otras organizaciones, tienen grados académicos investigativos porque el ejército debe tener buen entendimiento sobre temas estratégicos, y no son espías. Yo cuando vine por eso hice todo con la mayor transparencia. Yo no soy ni jamás he sido un espía. Y para mis colegas militares nicaragüenses que leerán esto, porque yo sé que su periódico es el más importante del país, cuando yo tengo el gusto de interactuar con un militar nicaragüense, mi primera impresión es pensar que se trata de un profesional, que puede que sea sandinista pero mi instinto no es pensar: “Usted es comunista”, no. Lo primero que pienso es: “Usted es un militar del Ejército de Nicaragua que cumple su trabajo y yo tengo respeto por usted”.

Evan Ellis
Evan Ellis. LA PRENSA/Cortesía

Me da a entender que para algunos decir sandinista es igual a comunista. ¿Qué piensa de la Nicaragua actual?

Primero que nada quiero reconocer que hay muchas cosas que funcionan bien y son agradables en Nicaragua y por eso quiero felicitar el trabajo del Gobierno. Nicaragua gracias a Dios y con la ayuda de las Fuerzas Armadas y la Policía, está libre de maras, de la 18 y la Salvatrucha. También por varias razones Nicaragua es prácticamente libre de narcotráfico abierto. Yo realmente por el tiempo breve que estuve en el país me quedé impactado por la calidez y la educación del nicaragüense. Yo no tengo una mala impresión del país, sin embargo, me preocupa la fortaleza de la institucionalidad, pero yo respeto las decisiones tomadas por los ejecutivos judiciales y electorales, aunque hay datos preocupantes sobre la falta de independencia de las instituciones. También quiero decir que es un país bellísimo, un país con recursos, es uno de los países menos tocados por la urbanización en la región y eso lo hace muy atractivo.

En junio pasado otros dos funcionarios de Estados Unidos fueron expulsados y el portavoz del Departamento de Estado, John Kirby, dijo que eso podía “impactar negativamente las relaciones bilaterales” con Nicaragua.

Hasta donde yo entiendo, Kirby no estaba diciendo que Estados Unidos iba a traer represalias contra Nicaragua. Lo que yo entiendo es que los otros dos oficiales eran representantes de aduana, entonces ¿qué hacemos para certificar la llegada de productos a nuestros puertos? Tenemos procesos de certificado. Eso es algo que hacemos en todo el mundo. Necesitamos una certificación y también trabajamos con su Gobierno para asegurar que los productos de Nicaragua no tengan ningún problema al llegar a los controles de Estados Unidos. Básicamente al expulsar a hombres que estaban ayudándolos, Nicaragua se está atacando a sí misma. Entonces no hay por qué tener represalias. Yo no conozco ninguna acción por parte del Departamento de Estado, pero la Cámara Baja (Congreso), que es independiente del Gobierno, se nota que consideró estas acciones y su preocupación se aceleró. Pero el Congreso como sabes bien es independiente del Gobierno.

¿Las expulsiones de ustedes aceleraron el proyecto de Ley de la Nica Act?

Lo que más bien veo es preocupación. Nicaragua no se ha ayudado a sí misma para mejorar las relaciones, generar confianza con los Estados Unidos. Pero yo no he visto ninguna sanción concreta hasta hoy. Sí podría pasar, es posible, pero yo no soy experto en las dinámicas para saber qué puede ocurrir.

Bueno, la Ley ya pasó el Congreso y ahora está en el Senado. La congresista Ros-Lehtinen, copatrocinadora de la Ley, exige que Nicaragua garantice transparencia y elecciones libres este 6 de noviembre o Estados Unidos votarían en contra de préstamos a Nicaragua.

Sí, como digo, es una sanción, digamos, a ver qué pasa el 6 de noviembre. Pero esas consecuencias no son ciertas todas. No creo que se va a quebrar la economía de Nicaragua por la posibilidad de perder un préstamo. Pero sí, eso muestra que hay descontento con lo que ellos ven que sucede en el país.

Aquí se habla de injerencismo. ¿Es injerencista Estados Unidos con esta Ley?

Yo creo que tenemos que ser muy claros: Yo jamás he visto ninguna indicación que los Estados Unidos están apoyando a un grupo armado en contra del Gobierno de Nicaragua y tampoco está buscando derrocarlo por fuerza. Lo que está haciendo Estados Unidos es gestionar sus diferencias. John Kerry (Secretario de Estado) dijo en noviembre de 2013 que la época de la Doctrina Monroe se había acabado. Yo no veo que los Estados Unidos estén cambiando esa visión. Lo que tratan de hacer, desde mi punto de vista, es fortalecer la democracia, la institucionalidad y los derechos humanos en los países de la región.

¿Usted cree que la Nica Act causaría fuertes daños a Nicaragua?

Yo no soy un experto en este tipo de sanciones pero honestamente no veo que esto represente un… O sea, yo veo esto más como un aviso de desconfianza y que realmente es para negociar. Obviamente la sanción tendría algún impacto pero yo creo que el hecho más grande es que Nicaragua ve a los Estados Unidos como su principal mercado para sus intercambios comerciales, entonces hay otras cosas que afectan a la relación, pero eso también dependerá del próximo gobierno norteamericano porque estamos acabando con el de Obama.

Pasando a otro tema, Nicaragua adquirió 50 tanques rusos T-72 B1. ¿Cómo lo evalúa?

Esto asombra mucho, porque el panorama de amenazas que enfrenta Nicaragua no presenta un escenario para el uso de tanques. Costa Rica en el sur no tiene Ejército y con Honduras las relaciones son buenas. Entiendo que los tanques rusos de las generaciones pasadas, los T-55 y T-54 eran muy antiguos, entonces la donación de los T-72 remanufacturados son para el Ejército una modernización. Rusia los modernizó y es como tener algo nuevo que fue construido hace 25 años.

Pero es una modernización de tanques T-54 que jamás fueron usados de todas formas… ¿Cuál sería el uso de los T-72?
Bueno, lo que yo entiendo es que es una donación, entonces uno puede decir: “Ah, como Nicaragua no tuvo que dar para eso, entonces no importa, es un regalo”.

Esto generó un debate porque la agencia oficial rusa de noticias, Sputnik News (antes Ria Novosti), había hablado de 80 millones de dólares y de un pedido de Nicaragua para lanchas coheteras, aviones Yak 130 y lanchas de patrullaje.

Honestamente sobre esas otras armas yo he escuchado rumores pero no he visto información concreta sobre ellas. Sí sé que se ha comentado que podría ser un favor del Gobierno ruso por 80 millones de dólares a Nicaragua, pero no queda suficientemente claro. En cuando a su pregunta se puede interpretar que el favor de los tanques puede ser porque en los años de la revolución los sandinistas estaban aterrorizados por los tanques de Somoza y aprendieron a valorarlos. Pero sí, en cuanto a su uso es difícil imaginar por ejemplo que se puedan usar contra el narcotráfico.

¿Rusia lo está regalando o cree que espera algún favor?

Las donaciones nunca son gratuitas. Por un lado, en términos prácticos, Nicaragua pagará el mantenimiento y eso tendrá un costo. En cuanto a lo otro se nota que para Rusia Nicaragua es muy importante en su relación con América Latina, porque Cuba quiere evitar cualquier acción que ponga en peligro la eliminación de sanciones por parte de Estados Unidos, y por eso no está permitiendo que se reabra la base rusa de radio escucha de Lourdes, en la Habana. Venezuela ha comprado millones en armas a Rusia pero ahora no tiene plata, y se nota que últimamente Ecuador y Bolivia están avanzando en perfil bajo en su relación con Rusia. Básicamente la relación de Daniel Ortega con Rusia de 1979 sigue y Nicaragua es un centro de la relación rusa con Latinoamérica.

Si la Nica Act se convierte en Ley y considerando la crisis económica de Venezuela, ¿es posible que la escasez y la inflación regresen a Nicaragua?

Realmente lo dudo. A pesar de lo que puede pasar con la Nica Act, Nicaragua es fuertemente apoyada por sus productos confeccionados a mercados de Estados Unidos. También recibe cierto apoyo de Rusia. A diferencia de Venezuela no ha ido en contra de las tendencias del mercado. Todavía sus ciudadanos pueden ser autosuficientes, no es como Venezuela que el 90 por ciento de su economía depende del petróleo. Yo creo que la falta de desarrollo y la pobreza de Nicaragua es muy lamentable pero por lo menos lo que entiendo es que la gente de ha logrado trabajar su propia tierra y pueden alimentarse a sí mismos. Yo no veo que el panorama para Nicaragua sea tan malo. La Nica Act es un ajuste político. Los días de recibir fuentes de ayuda de Albanisa ya se han acabado por ahora pero hay oportunidades de negocios con Europa, Estados Unidos y otros países. Es fácil decir esto desde un sillón cómodo en los Estados Unidos, y lo digo con mucho respeto. Pero yo creo que Nicaragua tiene muchas posibilidades de salir adelante. Siempre lo ha hecho.

Plano personal

Robert Evan Ellis nació en Ohio hace 49 años. Está casado con una colombiana y tiene cinco hijos. Vive en un barrio a las afueras de Washington D.C., capital de su país.

Tiene un doctorado en Ciencias Políticas y se desempeña como profesor en el Colegio de Guerra del Ejército en los Estados Unidos.

Se autodefine como un apasionado de su trabajo y en sus ratos libres escribe artículos académicos. Su esposa, afirma en tono de broma, se queja de que él está “casado con su trabajo”.

Entre sus pasatiempos están el senderismo y acampar a la intemperie.

Le encantan los filmes de ciencia ficción y uno de sus libros preferidos es Ilicit, de Moises Naim.

Política Evan Ellis Nicaragua archivo

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COMENTARIOS

  1. hugo
    Hace 10 años

    Cualquier país haría lo mismo siempre y cuando no haya títeres como presidente de Estados Unidos .

  2. Pancho Madrigal
    Hace 10 años

    Blah blah blah……los mismos cuentos de siempre!

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