Espionaje, censura y dictadura

El mismo día que Carlos Fernando Chamorro Barrios denunció ante el Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh)  los actos de intimidación y espionaje del Ejército y el partido gobernante en contra de la revista electrónica e impresa Confidencial, LA PRENSA puso el caso en conocimiento de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP). De manera que todos los participantes en la 72ª. Asamblea General de la SIP, que se realiza a partir de hoy en Ciudad de México,  conocen  esta nueva  agresión del régimen dictatorial de Nicaragua contra los medios independientes y la libertad de prensa.

Según la denuncia presentada  por el periodista Chamorro Barrios el 7 de octubre corriente, dos trabajadores de  la revista Confidencial que él dirige fueron requeridos por separado  por un oficial del Ejército de Nicaragua y operadores políticos del partido de gobierno, que los  presionaron  para que les dieran  información sobre el funcionamiento interno de dicho medio de comunicación y el sistema informático de su sitio web.

Un vocero  del Ejército rechazó la denuncia diciendo  que no tenía “ni pies ni cabeza”. Por su parte, el partido de gobierno  ha guardado absoluto silencio, pero en las redes sociales personas evidentemente oficialistas han descalificado la denuncia de Confidencial y denigrado  a su director.

Los hechos denunciados por esta revista independiente que con frecuencia  investiga y denuncia actos de corrupción gubernamental y otros abusos  de poder, son  claramente  delictivos, violatorios de   la Constitución y  las  leyes del país   lo mismo que  de las declaraciones y acuerdos internacionales sobre derechos humanos y civiles.

La Constitución de Nicaragua, en sus artículos 66, 67 y 68 garantiza  la libertad de expresión y de prensa;  y en su artículo 96 prohíbe  al Ejército, la Policía y “cualquier otra institución del Estado, ejercer actividades de espionaje político”.

Pero en Nicaragua Daniel Ortega ha hecho desaparecer  la democracia y  el Estado de derecho ya no existe. En su lugar  se ha instalado  una dictadura conyugal y partidista para la  cual la Constitución y las leyes no tienen ningún valor,  sobre todo en lo que se refiere a institucionalidad democrática y derechos y garantías de los nicaragüenses.

La censura de prensa y el espionaje político son perversiones políticas y gubernamentales características de la dictadura, en cualquiera de sus diversas manifestaciones. Y cabe   precisar que censura de prensa no es solo  la que se practica de manera directa,  mediante  leyes y acciones represivas brutales como se hacía en el somocismo y durante  la dictadura sandinista de los años ochenta. La censura de prensa se practica también  por medios sutiles e indirectos,  como los que ha denunciado la revista  Confidencial y otros de  los que han sido víctimas diversos medios de comunicación independientes,  incluyendo al Diario  LA PRENSA.

Por otra parte,  no hay una sola dictadura  que no  practique el espionaje militar y policial con fines políticos, represivos, intimidatorios o  de información, que  se dice es para la defensa nacional o  la seguridad soberana  pero en realidad es  para proteger a una  dictadura,  que  por su propia naturaleza  no solo    intolerante y  represiva sino también paranoica.

Editorial censura dictadura espionaje archivo
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