Oxígeno Nobel al proceso de paz

El otorgamiento del Premio Nobel  de la Paz al presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, es  valorado como una aplicación de oxígeno moral y político al proceso de paz colombiano, al cual,  el triunfo del No en el plebiscito del domingo pasado no lo condenó a muerte pero lo colocó en una delicada situación.

“Mostramos que respetamos el proceso democrático y la votación del pueblo colombiano. Pero (los que votaron No) no han dicho no a la paz, sino a un acuerdo específico”, explicó la presidenta del Comité Noruego del Nobel, Kaci Kullmann Five, quien además resaltó la importancia de “que se reanude el proceso para impedir que no vuelva a estallar la guerra civil”.

Ciertamente, aunque el otorgamiento del Nobel significa una extraordinaria manifestación de apoyo moral y político al presidente Santos, por su empeño por lograr el acuerdo de paz, también  significa un respaldo para quienes han votado No,  porque estos  igualmente quieren la paz pero con un acuerdo que tenga el consenso general de la sociedad; para lo cual hay que hacer modificaciones sustanciales a lo acordado por el Gobierno y las FARC,  principalmente en materia de justicia,   participación política, respeto a la Constitución y la economía de propiedad privada, que fueron las demandas del movimiento en pro del No avaladas por la mayoría de los colombianos que votó en el plebiscito del 3 de octubre.

Por otra parte,  ha sido muy satisfactorio que el  Premio Nobel de la Paz solo se le concediera  al presidente Santos, que   no se le otorgara también al jefe de las FARC, Rodrigo Londoño alias Timochenko, como presumiblemente era el propósito del Comité Noruego antes del plebiscito.  Conceder el Nobel de la Paz  a Timochenko, sobre quien pesan  acusaciones de atroces crímenes de guerra, hubiera sido una ofensa a la humanidad y una vergüenza para la misma institución que  otorga el galardón.

Al Comité Noruego del Nobel  se le reconoce como una especie de tribunal moral internacional, pero  está integrado por seres  humanos que son sometidos a presiones de diversos  poderes formales y reales. A veces,  para otorgar el premio el Comité  tiene que escoger no solo entre personalidades e instituciones con   méritos indiscutibles, sino también entre otras que no lo merecen pero que  conviene dárselos por determinadas conveniencias políticas o de cualquier otra índole. Cabe recordar  que Adolfo Hitler fue propuesto  en 1939 para el Premio Nobel de la Paz, pero su candidatura tuvo que ser retirada por lo escandalosa que resultó. Los nombres de Stalin y Musolini también figuran entre quienes  fueron aspirantes al codiciado galardón.

Hay que congratularse, pues,  de que gracias la victoria del No en el plebiscito colombiano del domingo pasado, el acuerdo de paz del Gobierno con las FARC está siendo revisado con el fin de  mejorarlo sustancialmente. Y también hay que celebrar  que el triunfo del No impidió  que el presidente  Santos tuviera que compartir el Nobel de la Paz con Timochenko. Esto  hubiera sido un gravísimo ultraje moral a las víctimas de la guerra que durante más de medio siglo libraron las FARC contra el Estado democrático y la población pacífica de Colombia.

Editorial Colombia Juan Manuel Santos Nobel de la Paz archivo

COMENTARIOS

  1. Pensador
    Hace 10 años

    ..y por lo cual hay que hacer sustanciales modificationes al acuerdo..! Como decia Cantinflas, » alli esta el detalle»..! Alli esta el «pegon» diria yo..! A quien se le ocurre pensar que Timochenko o sus lugartenientes despues de lograr un «sustancioso acuerdo» con Santos en donde hasta se le ofrecen participar en la politica con perspectivas de convertirses en altos functionarios de saco y corbata, van a aceptar ir a la carcel en vez un sillon en la asamblea o un alto cargo politico..? Ni al mas pendejo, de Los pendejos..! ESA si es «papa caliente» para Santos y su equipo por querer hacer las cosas al revez, Primero era el PLEBISCITO, despues el acuerdo de Paz..! Pero se quiso tirar las trancas y le fallo..!

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