Mediante el sondeo que realizamos hace algunas semanas encontramos que el principal problema financiero es no tener ahorros. Si ya sabemos que ahorrar es muy importante, ¿por qué no empezamos de una vez? Hoy te daré siete tips para que finalmente puedas empezar.
Es probable que ya hayas leído suficiente acerca de que para empezar a ahorrar se deben reducir gastos innecesarios, hay que hacer un presupuesto y ajustarse a él, que debemos ahorrar aunque sea pequeñas cantidades, etc, etc, etc y un sinfín de etc. Pero aun así no lo haces. Eso es porque como te dije en uno de mis últimos escritos: todo está en la mente.
Entonces, para ganarle a nuestra mente necesitamos medidas un poco más extremas, empecemos.
1. Pagá tus deudas… ¡a vos mismo! Enlistá todos los abonos que realizás y agregá uno más: para vos. Así como pagás cada quincena 500 córdobas aquí, 200 por allá, 350 por otro lado, agregá un ítem más como que si se lo debieras a un tercero —con las mismas obligaciones y responsabilidades que esto representa— y lo convertís en un ahorro.
¿Por qué hacerlo así? Porque cuando tenemos una deuda, por muy pequeña que sea, priorizamos su pago; esto incluye reducir algún gasto para hacerle frente y convertirlo en prioridad a la hora de recibir nuestros ingresos. Entonces, ya sabés. Empezá a abonarte la deuda que tenés con vos mismo.
Como les insisto siempre: la cantidad no debe ser grande, al contrario, mientras menos imperceptible sea, mejor (al menos al inicio). Pero eso sí, debemos tener el compromiso de aumentarlo gradualmente. Cien, doscientos, trescientos córdobas… ¿cuánto te vas a pagar?
2. Saber el costo de vivir. Generalmente obviamos este dato tan importante, pero uno de los primeros pasos que debemos dar es saber cuánto nos cuesta vivir. Hagamos la cuenta, apuntemos todos aquellos gastos estrictamente necesarios para nuestra vida. Aquellos que priorizaríamos en caso de quedarnos sin trabajo, por ejemplo. Una vez sepás cuánto es lo que realmente necesitás para vivir, te darás cuenta que todo lo demás es prescindible. Y si es prescindible, ¿por qué no lo convertimos en ahorro? Sacá cuentas y te sorprenderás al ver la cantidad de dinero de que disponés sin darte cuenta, porque lo destinás a gastos sin los cuales sí podés vivir.
3. Vendé cosas. Hacé un recorrido por tu casa, te aseguro que encontrarás muchas cosas en excelente estado pero que no utilizás; desde ropa hasta muebles, todo aquello a lo que no le sacás provecho es dispensable, entonces ¿por qué no venderlo y usar lo recaudado como fondo inicial de ahorro? Ya sea en una venta de patio o bien en páginas de compra y venta que abundan en redes sociales como Facebook, podés encontrar compradores.
Doy fe de que esto funciona, hace unos meses junté todas las cosas de bebé que mi hija ya no usa (y que no voy a usar nuevamente), que solo estaban quitándome espacio y agarrando polvo: colchón para cuna, coche, corral, entre otros. Con su venta junté algunos cientos de dólares.
4. Guardá los vueltos. Hay dos dichos populares sobre el dinero que debemos tener en mente todo el tiempo: “Cuida los centavos porque los pesos se cuidan solos” y “cuida los pequeños gastos: un pequeño agujero hunde un barco”. Y tienen toda la razón, muchas veces no prestamos importancia a las pequeñas cantidades de dinero que tenemos en los bolsillos, a los vueltos o hasta a los billetes de menor denominación, y los gastamos sin razonar. Si en vez de gastarlos los vamos juntando y guardando, con el tiempo tendremos una cantidad significativa que nos sacará de apuros ante un imprevisto. Preste atención a lo que hace con las monedas y los billetes más pequeños y se dará cuenta de a qué me refiero.
5. Cuando cancelés deudas seguí pagándolas… ¡pero a vos! Si ya tenés destinado en tu presupuesto un monto para pago de deudas, cuando vayás cancelándolas seguí separando ese dinero, pero para convertirlo en ahorro. Ese pequeño monto que pagás por perfume, ropa o zapatos al crédito podés seguirlo usando después de cancelarlo. Tu presupuesto no se alterará y finalmente lograrás ahorrar.
Lea también: ¿Quién tiene el control, las deudas o usted?
6. Revisar los “gastos huecos”. Es muy probable que tengás al menos un gasto fijo en algo que no utilizás. Tal vez pagás mensualidad de gimnasio y casi no vas, o pagás por un plan de telefonía celular que no consumís en su totalidad y podrías recortar, o pagás televisión por cable y solo ves series por internet… Revisá en qué estás usando tu dinero y no estás aprovechando, hacé el recorte necesario y convertí esa cantidad en ahorro. Nuevamente, sin modificar tu presupuesto podrás ir consiguiendo la tan anhelada reserva.
7. Programá un débito automático. Si te pagan a través de banco podés abrir una cuenta de ahorros en la misma institución y programar un débito automático en cuanto te depositen. De ese modo tendrás garantizado el ahorro y te ajustarás a la cantidad restante.
Si vas a hacer esto, empezá con un monto no tan grande para no desbalancear tu presupuesto. Conforme sintás que ya te adaptaste al monto disponible cada quincena o cada mes, podés ir aumentando el ahorro gradualmente, pero para ello siempre será necesario que tengás cuidado con tus gastos.
Si tenés otros tips que te hayan servido para empezar a ahorrar, no dejés de compartirlos.
Lea también: Gaste menos ahorre energía así
(*)Editora de Activos
www.delepesoasuspesos.com
Facebook: delepesoasuspesos
Twitter: @PesoasusPesos
Correo: [email protected]