La sorprendente victoria del “no” en el plebiscito del domingo pasado en Colombia que rechazó el acuerdo de paz del gobierno con las FARC, a pesar de que todas las encuestas daban como ganador al “sí” con una abrumadora ventaja de dos a uno, motiva a pensar que el güegüense de Nicaragua andaba en Colombia.
El güegüensismo es la explicación que se da al fenómeno de que las personas declaran en las encuestas una intención de voto, pero votan por la opción contraria. Eso ocurrió en Nicaragua en las elecciones de 1990, cuando las encuestas anticipaban una aplastante victoria de Daniel Ortega sobre la oposición, pero sucedió al revés.
Sin embargo, en Nicaragua hubo en aquella ocasión por lo menos una encuesta, la del costarricense Borge y Asociados, que previó el triunfo de doña Violeta Barrios de Chamorro y la UNO sobre Daniel Ortega y el FSLN, aunque muy pocos creyeron que eso podría ocurrir. En Colombia, en cambio, ni una sola encuesta anticipó que ganaría el “no”, en todas la mayoría de los encuestados declaró que votaría por el “sí”, como el güegüense de Nicaragua que declara una intención y vota lo contrario.
Pero la verdad es que tiene sentido que la mayoría de los colombianos rechazara el acuerdo de paz del Gobierno con las FARC. No es que votaron contra la paz ni que quieran que siga la guerra. Tampoco es cierto lo que dijo el jefe de las FARC, Rodrigo Londoño alias Timochenko, que “el poder destructivo de los que siembran odio y rencor influyó en la opinión de los colombianos”.
Todos los colombianos quieren la paz, incluyendo a los que votaron “no” para rechazar el acuerdo del gobierno con las FARC. Pero estos quieren que la paz se base en la justicia, que no haya impunidad, que los criminales de guerra sean castigados como se debe.
También la mayoría de los colombianos votó por el “no”, porque se percibe que el acuerdo hecho en Cuba le facilitaría a las FARC tomar el poder que no pudieron conquistar con la guerra, para desmantelar el Estado democrático. De allí que el expresidente Álvaro Uribe, líder del movimiento por el “no”, expresó al conocer el resultado del plebiscito que ahora se necesita un gran pacto nacional para introducir en el acuerdo de paz, las debidas garantías de respeto a la Constitución, la empresa privada y a la verdadera justicia sin impunidad.
Para nosotros es importante destacar que el plebiscito del domingo pasado en Colombia fue impecable. A pesar de la estrecha diferencia entre el “no” y el “sí”, la autoridad electoral —que en ese país es absolutamente independiente del Gobierno y los partidos políticos— no vaciló en constatar y proclamar rápidamente la opción ganadora. Todo lo contrario de lo que ocurre aquí, donde la autoridad electoral está subordinada al partido oficialista, se impide que la principal fuerza de oposición participe en los comicios y se monta una farsa electoral en vez de elecciones auténticas, libres y transparentes .