El Celtic echó mano de todo el corazón y empuje para empatar 3-3 ante el todopoderoso Manchester City en un vibrante y bello partido, con lo que impidió además que el equipo de Pep Guardiola igualase el récord de once victorias consecutivas de un equipo inglés que ostenta el Tottenham.
Dembélé (3’ y 47’) y autogol de Raheem Sterling (20’) pusieron adelante al Celtic, pero Fernandinho (11’), Sterling (28’) y Nolito (55’) le dieron la vuelta.
Herido en su orgullo por la histórica y dolorosa derrota en el Camp Nou ante el Barcelona (7-0), el Celtic salió enfurecido para éxtasis de su fervorosa afición ante un Manchester City que, con el serbio Aleksandar Kolarov en el centro de la zaga, era arrollado.
Y no tardó el campeón escocés en superar la resistencia del meta chileno Claudio Bravo. A los tres minutos un lejano lanzamiento de falta hacia el lateral derecho del área lo reenvió James Forrest al centro, remató el danés Erik Sviatchenko y lo desvió el francés Moussa Dembélé en fuera de juego.
Momento de tensión
El colegiado italiano Nicola Rizzoli dio validez al gol y sorprendentemente el Celtic se adelantaba ante un City atónito. Pep Guardiola trató de que sus hombres recompusieran la figura, que frenaran con su mayor calidad y toque la fogosidad y presión constantes de los locales.
Se encontró con el empate merced a un disparo desde fuera del área de Kolarov que fue a parar al brasileño Fernandinho, quien no perdonó ante Craig Gordon.
Era un partido enloquecedor, jugado a un ritmo más que alto, quizá demasiado para el gusto de Guardiola, en el que el Celtic, que no gana a un equipo inglés desde hace diez años, cuando superó por 1-0 al Manchester United, imponía su empuje.