siglo XXI, corrupción, metamorfosis
Enrique Jiménez

Médicos ante el tribunal

La lección a todos ha sido dada, hay que trabajar para que dé frutos buenos.

Las condenas del doctor Páramo y el sobreseimiento de los doctores Berríos y Guillén confirman el valor del apoyo decidido y oportuno, en contraposición al silencio, las posturas vacilantes o  extemporáneas.

La población se pregunta, ¿qué es negligencia médica?

La negligencia es falta de diligencia o cuidado debidos;  el diccionario dice: “Delito o falta consistente en omitir, de forma no intencionada, la realización de un acto que debía realizarse”. Y profundiza el Código Penal cuando enseña: “En la negligencia el actor jamás se representó, planeó ni deseó el resultado final”. El decano de la Facultad de Ciencias Jurídicas de la Universidad Americana, Jesús Herrera, señala: “La clave para activar la negligencia médica es que debe haber culpa”. La culpa tiene varias acepciones; la más atingente al derecho, la define como “acción u omisión no dolosa (es decir sin conocimiento y voluntad) pero realizada sin la diligencia debida, que causa un resultado dañoso, previsible y penado por la ley”. “Realizada sin la diligencia debida”, es el meollo, lo que debe llevar a conceptualizar diligencia. Diligencia implica cuidado, esfuerzo, eficacia; también prontitud e incluso prisa. Como vemos, es compleja su conceptualización, de donde se deriva la dificultad en el entendimiento y conocimiento de lo que es la negligencia, máxime cuando se trata de endilgar la negligencia médica.

Un médico puede actuar con gran esfuerzo, cuidado y con lentitud, y no por eso ser negligente, ya que su criterio así lo guía. Me relata mi querido profesor, distinguido cirujano doctor Róger Díaz, que siendo interno del Hospital General de Managua, la mañanita del 22 de septiembre de 1956, recibió al general Anastasio Somoza García, herido de bala la noche anterior. Una bala que entrando a través de la axila se había alojado en la región de la columna torácica superior, era la que más les preocupaba. Fue llamado para interconsulta el doctor Fernando Vélez Paiz, profesor de cirugía formado en París. El profesor Vélez Paiz después de examinarlo cuidadosamente y revisar las radiografías dijo en francés con la experiencia y elegancia que lo caracterizaba: “No hay compromiso neurológico, no lo toquen. ¡El plomo es amigo del hombre, no lo toquen!”

Los familiares del general y presidente de la República y otros médicos se esforzaron por actuar con diligencia, con prontitud y decidieron trasladarlo de inmediato a Panamá. Al llegar lo intervinieron, se complicó, falleciendo pocos días después; en última instancia debido a yatrogenia.

En El Honor de ser médico apunté que la medicina universal desde Grecia a nuestros días, identifica la Yatrogenia como “creación de problemas o complicaciones adicionales que resultan del tratamiento por un médico o cirujano”. El doctor Luis Alfonso Vélez Correa, profesor de la Universidad de Medellín y presidente de la Asociación Colombiana de Facultades de Medicina en su libro Ética Médica, página 105: “Iatrogenia es la acción adversa o perjudicial que resulta directa o indirectamente de la actividad tanto terapéutica como diagnóstica del equipo de salud”. En estos juicios a médicos, se ha obviado este concepto universal. El país no cuenta con legislación médica, no existe un código de ética médica.

El criterio que es el resultado de conocimientos, práctica,  experiencia personal y de otros médicos, principios éticos y morales, y que se expresa en decisiones tomadas en el momento preciso por el médico, equipo o servicio tratante, tiene que ser evaluado por médicos responsables. El criterio médico rebasa el conocimiento del derecho, de manera que para su juzgamiento, el judicial debe apoyarse en un órgano representativo del ente profesional como tal y no meramente lo que recaben en los informes de diversas procedencias o naturalezas. Ni siquiera las asociaciones o sociedades de especialidades en particular, pueden ayudar por muy honestas que sean a los judiciales, en el juzgamiento de las actuaciones médicas, ya que ellas a su vez, necesitan ser regidas y comandadas por el Colegio Médico, cuerpo que es a la vez célula, axón o ramificación que nutre y cuida de la sanidad médica nacional.

No puede haber contraposición entre los grandes órganos que dan génesis al cuerpo médico colegiado: universidad, Estado y gremio médico. Nuestro gobierno, el ejecutivo como responsable de la bienandanza de la nación, tiene que echar adelante con sabiduría y firmeza la existencia de este órgano, que por orientaciones directas del presidente debe contar con el patrocinio del Ministerio de Salud y será bien recibido por toda la sociedad nicaragüense.

El médico necesita seguridad para ejercer y la población para confiar.

El autor es médico.

Opinión

COMENTARIOS

  1. Wil
    Hace 10 años

    Tengo el honor de conocer al maestro Jimenez, y su articulo es muy atinado
    , lo que el expresa es una realidad, hace falta en la legislación aspectos sobre el quehacer médico, lo cual es muy complejo, no se busca impunidad o inmunidad, la medicina y su ejercicio son muy complejos, puesto que tratamos con personas, no ha sido juzgado igual q un medico, el arquitecto o ingeniero que dejó mal hecho el puente desnivel de la centro america, el que hizo mal la carretera suburbana, el que hizo mal diseño de la urbanización que le cayo y mató a varias personas en un barrio pobre de managua, son muchos casos que podriamos citar con diferentes profesiones, es necesario la creación del colegio medico, en este pais.

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