Legisladores de una dictadura

Se  conoce que los pilares del Estado de Derecho son   la división de poderes, el imperio de la ley, el reconocimiento y garantía de los derechos fundamentales y el sometimiento del Estado (de todos sus órganos y funcionarios) a la legalidad constitucional y ordinaria.

Donde no existen esos valores —o  están escritos  en la Constitución y la Ley pero   no se respetan,  como es el caso de Nicaragua—,  allí no hay democracia sino dictadura. Por eso decimos  categóricamente que el régimen de Daniel Ortega es una dictadura.

Pero no se trata  solo de que Daniel Ortega  actúa como un dictador. Es que todo el sistema político de Nicaragua funciona como una dictadura, en la cual cada poder del Estado, órgano de gobierno y funcionario gubernamental es simplemente una  pieza del engranaje dictatorial.

Así  funciona  la Asamblea Nacional, en la cual,  hasta el 29 de julio pasado había  una bancada de diputados  opositores  que discrepaban, denunciaban  las tropelías del régimen y defendían  los principios y leyes de la democracia y el Estado de Derecho. Razón por la cual   fueron sacados de sus escaños   de manera dictatorial.

Los 28 diputados del PLI y el MRS fueron destituidos   para que en la Asamblea Nacional ya no hubiera  una verdadera oposición y que sus reemplazos fueran  sumisos a la dictadura o al  menos  complacientes con ella. Esto  se vio claro esta semana  con la decisión   de  mantener como  presidente de la Asamblea Nacional al difunto político sandinista,  René Núñez  Téllez.  La Ley Orgánica del Poder Legislativo establece expresamente,  en su artículo 37, que cuando se produce la vacante de un miembro de la Junta Directiva por fallecimiento, quien esté  fungiendo como  presidente provisional declarará la ausencia en el término de las siguientes 48 horas. Y  en su siguiente sesión la Asamblea Nacional procederá a elegir al nuevo presidente por mayoría absoluta de votos, o sea la mitad más uno.

La Ley no dice que el presidente difunto podrá seguir presidiendo    la Asamblea Nacional y esta  no tiene  capacidad legal  para decidir algo semejante. Además, no es cierto que el plenario legislativo es soberano y por tanto puede disponer  todo lo que quiera. La Asamblea Nacional como institución y los diputados como individuos   solo pueden hacer lo que establece la Ley.  Y si actúan en contra de la Ley  es porque en Nicaragua no hay Estado de Derecho, sino una  dictadura de la que el poder legislativo es, repetimos,  uno de sus instrumentos.

Vale la pena destacar, sin embargo,  que la diputada independiente  Licet  Montenegro  votó  contra la irracional resolución de mantener a un difunto como presidente de la Asamblea Nacional.  Ella fue la única  y algunas personas consideran  que tal vez se opuso a la sinrazón de los diputados orteguistas y sus adláteres de viejo y nuevo cuño,  para no perjudicar la imagen de su esposo  que es candidato presidencial por el partido de Arnoldo Alemán. Pero cualquiera que hubiese sido  el motivo que tuviera, solo  ella se atrevió a  defender  en este caso el principio de legalidad y esa es una  actitud que merece  ser reconocida.

Como también hay que reconocer que diez diputados del   PLI e independientes,   votaron este miércoles contra la turbia  reforma presupuestaria orteguista, tal vez por un resto de   recato político o   por despistados.

Editorial dictadura legisladores archivo
×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí