Conozca más sobre Dina Reyes. LAPRENSA/U.MOLINA

Dina Reyes: “Predico con el ejemplo”

Desde su nacimiento está vinculada a la ganadería. Sus padres y abuelos dedicaron sus vidas a esta actividad, que para Dina María Reyes Martínez se trae en los genes.

Desde su nacimiento está vinculada a la ganadería. Sus padres y abuelos dedicaron sus vidas a esta actividad, que para Dina María Reyes Martínez se trae en los genes. Su matrimonio con un chontaleño fortaleció este vínculo y aunque un posterior divorcio la alejó del país durante nueve años, su amor por la vida campestre la trajo de vuelta para convertirse además en una de las primeras mujeres que —en sus 37 años de funcionamiento— obtiene un cargo en la directiva de la Federación de Asociaciones Ganaderas de Nicaragua (Faganic).

Reyes tiene tres hijos y ocho nietos, también se dio una nueva oportunidad en el amor y aunque no está casada, espera que esta relación dure hasta el final de su vida. Su tiempo lo reparte entre la atención de la finca que tiene desde hace 19 años en Camoapa, Boaco, y el desempeño de sus roles como directiva de la Asociación de Ganaderos de Camoapa y en representación de esta agrupación como vicesecretaria de Faganic.

Las labores de Reyes, quien se considera una líder nata, inician a las 4:30 a.m. en corrales, donde observa el ganado y controla la producción de leche. Una vez concluida esta actividad, desayuna y luego se cerciora de que en la propiedad no falte ningún insumo, para posteriormente levantar los pedidos necesarios. Más tarde vigila las plantaciones de cítricos, raíces, tubérculos y otros cultivos que tiene en la propiedad y finalmente sube a un caballo para recorrer los potreros.

Esa rutina se repite de lunes a domingo y solo es interrumpida por los compromisos que Reyes debe cumplir como dirigente gremial.

¿Ha sido fácil abrirse campo como dirigente ganadera?

Desde que nací estoy vinculada al ganado, tanto la familia de mi padre Adán Reyes como la de mi madre han sido ganaderos toda la vida. Nací en Matiguás (Matagalpa) y crecí en ese ambiente. Estudié la primaria y secundaria en Matagalpa y luego me gradué de administradora de empresas en la UNAN-Managua, pero en las vacaciones siempre regresaba a la finca.

Además siempre me ha gustado el campo, disfruto estar al pie de la vaca sintiendo ese aroma tan especial de los corrales, vivo enamorada del campo. Mi participación como dirigente comenzó a finales de la década de los ochenta como miembro de la Asociación de Ganaderos de Managua.

Pero después el divorcio llegó a mi vida y opté por emigrar a Estados Unidos con mis tres hijos, pero como ya tenía la propiedad en Camoapa después de algunos años decidí volver y retomar todo. Desde hace seis años soy directiva de la Asociación de Ganaderos de Camoapa y este año durante la elección de la nueva directiva de Faganic me eligen como vicesecretaria en representación de los ganaderos de Camoapa.

ganadera
La sonrisa de la ganadera es una de sus virtudes. LAPRENSA/U.MOLINA

¿A qué atribuye que, a pesar de la presencia de mujeres en la actividad ganadera, usted es una de las primeras que obtiene un cargo en la directiva de Faganic?

El problema es que estos cargos demandan mucho tiempo y en mi caso parto de dos condiciones: si se va a hacer hay que hacerlo bien, si no, mejor dejar el espacio a otra persona.

En mi caso soy bastante exigente y autoexigente con la calidad del tiempo que se da, entonces yo entré a esta organización con mucho carácter, para defender lo que creo y para apoyar al gremio en las distintas necesidades que se presenten y para fortalecer nuestras capacidades organizativas porque aún tenemos muchas necesidades y falta liderazgo entre nuestra gente.

Esto es bien complejo, pero gracias a Dios he recibido las facilidades y la aceptación de ese gremio que es muy de hombres, pero que mi carisma y mi experiencia en el sector me ha permitido abrirme espacio en él y brillar con luz propia en un ambiente en el que no es fácil liderar a un grupo de hombres y obtener de ellos su credibilidad. Pero predico también con la práctica y el ejemplo.

¿Qué es lo más difícil en el desempeño de su cargo en la directiva de Faganic?

En Faganic somos nueve directivos, ocho hombres y yo, pero pienso que formamos un buen equipo ya que la experiencia gremial y profesional de cada uno nos da esa pauta de respeto en las decisiones y puntos de vista de cada uno.

Por ejemplo, si expongo algo y ellos consideran que tengo razón lo aprueban y eso queda en acta y se ejecuta.

Considero que nos coordinamos bien, sabemos escuchar al otro y cuando hay desacuerdos simplemente cada uno mantiene su punto de vista y eso se resuelve con votación. Eso permite que las decisiones se tomen de forma democrática. Por ejemplo, actualmente se está trabajando en una reingeniería de Faganic y esa fue una propuesta mía, que fue aceptada por todos y en la que se está trabajando para organizar la casa, a pesar que tenemos solo tres meses de haber tomado posesión del cargo. Junto a otros dos compañeros de la directiva estamos a cargo de la parte referida a lo organizacional y de capacitación, y pienso que funcionamos bien porque cado uno aporta su experiencia.

La idea es que Faganic haga un cambio para que trabajemos en la dirección de obtener resultados positivos en las diferentes gestiones. Y en la directiva de Camoapa también somos nueve, pero en esa somos tres mujeres y seis hombres y también nos coordinamos bien.

¿Cuánto tiempo le dedica a las organizaciones en las que participa?

Esa es otra cosa, esa es la parte que muchas veces no se ve el sacrificio que hacemos los dirigentes.

Por ejemplo, algunas semanas tengo que viajar a Managua varias veces a la semana, hay días en los que tenemos capacitaciones de todo el día, cuando terminan me regreso a Camoapa porque algunas veces tengo también compromisos con la asociación a la que pertenezco en esa ciudad.

Entonces esos días de la semana en los que no puedo estar en la finca los repongo con los fines de semana, además la comunicación con mi gente en la finca es permanente vía telefónica. Lo que hago es coordinar bien el tiempo para cumplir con los compromisos sin descuidar las actividades de la finca. Hago planificaciones semanales y coordino todo para evitar contratiempos.

¿Hasta dónde le gustaría llegar en la dirigencia gremial?

Soy una mujer de retos y el reto mayor creo que es mi salud, pero por qué no pensar en la presidencia de cualquiera de las organizaciones a las que pertenezco, considero que si uno es un buen líder puede lograr lo que uno quiera, siempre y cuando se respeten los principios de nuestra moral y de la organización y que se lleve el progreso a la organización.

Porque cada paso que doy no lo hago solo por mí, sino por mi gente, por mi gremio, por esa gente que no puede hablar pero que a través de mí expresan sus problemas, por todas esas mujeres que están en el campo, que tienen sus ideas pero no pueden hablar, entonces hablo en nombre de ellas.

¿Invitaría a otras mujeres a participar en estas organizaciones?

Claro que sí, a todas las mujeres que tienen esa capacidad de liderazgo las invito a que se animen a trabajar en estas organizaciones, aunque muchas veces no se vea ese aporte que uno hace.

Hay que tener amor al prójimo, a nuestro gremio, yo soy romántica con la fe y pienso que si desde este cargo puedo ayudar y apoyar al gremio, con todo el amor del mundo sigo trabajando por el gremio.

¿Actualmente cuál considera que es el principal reto que enfrenta el sector?

Estamos preocupados, estamos pasando un momento muy difícil, son muchos los factores los que inciden, la globalización y los diferentes tratados comerciales están obligando a la industria a reacomodarse y todo nuestro sistema está afectado, porque somos un sector vulnerable y cada vez es más necesario que nos hagamos más productivos y eficientes para superar estos obstáculos.

Eso nos obliga a hacer reflexionar a nuestros productores, principalmente a los más pequeños, pero eso es muy difícil, porque parece que no entienden la problemática que nos está asfixiando, porque además no tenemos financiamiento, este es escaso y cuando lo dan es con intereses bien altos y a eso se suma los malos precios de la carne y de la leche.

Como dirigentes buscamos maneras de apoyar al sector pero lo que encontramos son puertas cerradas, pero no podemos darnos por vencidos, tenemos que seguir luchando por bajar los costos de producción, reducir los gastos menos necesarios, por ejemplo sustituyendo el gasto en vitaminas y dando más nutrientes, dividiendo los potreros y rotando el ganado para que sean más rentables y aprovechando los recursos que la finca nos proporciona y todas esas cosas que se deben cambiar para ser más rentables.

Y mientras los convencemos de hacer estos cambios, seguimos trabajando y uniendo esfuerzos con otras empresas y organizaciones, armando alianzas para llegar a las zonas más remotas con nuestras propuestas de cambio para enfrentar estos cambios que requiere el sector que siempre es el más apaleado y abandonado.

No encontramos incentivos y no hablo de incentivos políticos sino económicos para que un sector tan importante como es la ganadería siga generando empleo y aportando ingresos por la exportación de sus productos.

Economía Faganic Ganadería mujer archivo

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