El Producto Interno Bruto (PIB) de Nicaragua creció más del 10 por ciento en la década de los 60 y 70; 10.9 por ciento en 1962 y 1963; 11.7 por ciento en 1964 y en 1974 experimentamos un 14.2 por ciento de aumento en nuestro PIB, el más alto documentado en las estadísticas del Banco Central de Nicaragua (BCN). En 1978 y 1979 iniciamos a decrecer sensiblemente en este indicador macroeconómico.
En esos años (1960-1978), la inflación fluctuó entre un mínimo del 1.5 por ciento en 1969, experimentando deflación en 1961 y 1962. En 1972 experimentamos una inflación del 1.3 por ciento que se disparó a niveles del 27.0 por ciento en 1973 y 18.3 por ciento en 1974, estabilizándose de nuevo al 1.9 por ciento en 1975.
El tipo de cambio se mantuvo fijo por más de una década y media en C$ 7 córdobas por U$ 1 dólar y tuvimos superávit comercial, sin considerar Zonas Francas, en los años 1960-1965, dicho de otra manera, exportábamos más de lo que importábamos, situación que se repitió en 1970, 1972,1976, 1978 y 1979 y que jamás volvimos a experimentar en nuestra historia económica reciente, documentada en la publicación oficial del Banco Central de Nicaragua (BCN), “50 años de estadísticas macroeconómicas 1960-2009”, a propósito del 50 aniversario de nuestro Banco Central.
A pesar de todo lo anterior, en 1979 caía el régimen de Somoza. En términos generales podríamos asegurar que los nicaragüenses tuvimos en aquella época pan, sin paz ni libertad, agravado todo ello, por una alta tasa de analfabetismo que culminó con aquel régimen político.
En la década de los 80, el “manicomio económico” que vivimos durante la dictadura marxista-leninista de esa época y que se relata en la publicación oficial del BCN antes mencionada, produjo entre otras cosas una caída del PIB en 1982 y de 1984-1989, siendo la caída en 1988 del 12.4 por ciento (casi como crecimos en 1964 y 1974, pero para abajo). Ese año, la hiperinflación marcó un récord histórico del 33,547.9 por ciento, devaluándose la moneda en 1,214.3 por ciento, continuando esta racha en 1989 con un 4,4046.7 por ciento, siendo el tipo de cambio al 31 de diciembre de 1988 de C$38,150.0 por dólar, con una deuda pública externa que paso de U$ 1,850 millones de dólares en 1980 (89 por ciento del PIB de ese año), a U$ 9,597.1 millones en 1989 (940.3 veces el PIB de ese año). Este “genocidio económico” nos hizo “millonarios-pobres” en córdobas, unido a la guerra civil experimentada en aquel entonces y a una escasez en bienes y servicios que perjudico más al pueblo (con especial énfasis en los más pobres), que a la clase gobernante.
Durante esa década los nicaragüenses no tuvimos ni paz ni pan ni libertad, experimentando una cruzada de alfabetización en 1980, donde participamos los jóvenes colegiales y universitarios de entonces, con buen suceso a corto plazo. A finales de dicha década se hicieron sentir “aires de cambio”, que culminaron en las elecciones en donde se contabilizaron adecuadamente los votos y que ganó el pueblo de Nicaragua en la figura de nuestra presidenta de la paz, doña Violeta Barrios de Chamorro, que a través del difícil manejo macroeconómico que dirigió don Antonio Lacayo Oyanguren, logramos alcanzar la llamada triple transición; de una dictadura a una democracia, de un sistema de control económico a un sistema social de libre mercado y de la guerra a la paz. El pueblo votó en aquella ocasión por la paz, el pan y la libertad y ganó.
En la década de los noventa, el despegue económico fue lento debido a la inercia inflacionaria y a las caídas en el PIB, heredadas de la década anterior, antes mencionadas. Decrecimos en nuestro PIB en 1990, 1991 y 1993, siendo 1994, el año en que experimentamos un 3.3 por ciento de crecimiento. Transitamos de una hiperinflación heredada en 1990 del 13,490.3 por ciento, a una del 7.2 por ciento en 1999 y de un tipo de cambio al 31 de diciembre de 1990, de C$ 3,000,000.0 de córdobas por dólar, a uno de C$ 12.3 córdobas por dólar al 31 de diciembre de 1999 y nuestra deuda externa pasó de representar 706.5 veces el PIB de 1990, a significar 175 veces el PIB de 1999, ampliándose la brecha comercial cada vez más.
En los últimos quince años (2000–2015), las cifras del BCN muestran una relativa estabilidad macroeconómica, caracterizada por crecimientos sostenidos en el PIB, inflación de un dígito (en los últimos años), la cual sigue siendo una de las más altas de Centroamérica, junto con el más alto déficit comercial de la región, considerando exportaciones e importaciones fuera de Zonas Francas, en donde las importaciones más que duplican a nuestras exportaciones, siendo indicador de nuestra pobre productividad y diversificación de nuestra economía, que incide en los bajos salarios y poder adquisitivo del pueblo nicaragüense. Actualmente atravesamos por una época en donde el pan (alimento, educación y salud), esta escaso, la paz social experimenta vaivenes y las libertades no son abundantes, teniendo un retroceso en la tasa de alfabetización de 1980.
Este es un pequeño resumen generalizado de nuestra más reciente historia socio-económica y política (1960-2016), y ojalá sirva de insumo ante un eventual dialogo incluyente e integral, para que sea efectivo a nivel nacional.
Las enseñanzas de los últimos 56 años nos señalan que no ha habido régimen político en Nicaragua ni en la inmensa mayoría del mundo —a excepción de Cuba y de Corea del Norte— que haya resistido la falta de paz, pan y libertad.
El autor es economista.