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Arlen Siu, FSLN

Estudiantes e integrantes del Frente Sandinista usan el retrato de Arlen Siu de 1975 como protesta por la muerte de tres jinotepinos, en 1978. Fotografía de Susan Meiselas. Cortesía para LA PRENSA.

Vida y muerte de Arlen Siu, la mariposa clandestina

Al final de su vida la llamaban Mireya y era rubia. Tuvo dos funerales y dos amores. Esta es Arlen Siu, más allá de su famoso retrato.

Los restos no eran los de Arlen. La multitud inundó la casa de la familia Siu Bermúdez para despedirla, cargó y desfiló con su féretro bajo el sol de Jinotepe, pero en el ataúd descansaba otra guerrillera. “Los muchachos me trajeron una cambiada. Me trajeron a la Mercedita Reyes, de León, que era amiga de Arlen”, dice doña Rubia Bermúdez, mamá de Arlen Siu. Recuerda que velaron y enterraron equivocadamente a Mercedes y que a los días, unos compañeros del Frente Sandinista, que venían de derrocar a Somoza en 1979, la llamaron para decirle: “Ahora sí, señora, encontramos a su hija”.

Lo que encontraron fue la fosa común donde la mal enterró la Guardia Nacional de Somoza, después de matarla, porque cuando el verdadero sepelio se hizo a los pocos días —mucho más sobrio que el de Mercedes—, en los restos que le fueron entregados a doña Rubia algunos huesos femeninos se entremezclaban con unos de hombre, bastante más largos y gruesos.

“Los huesos eran de los muchachos, porque eran más largos. Entonces yo les dije a los familiares lo que había notado, pero me dijeron: ‘Así dejalo, los vamos a enterrar porque todos están así’”, cuenta.

A Arlen Siu la mató la bala de un rifle Garand de la Guardia Nacional, la mañana del 1 de agosto de 1975. Ella y sus compañeros sandinistas huían, y la Guardia los alcanzó 90 kilómetros al noroeste de Managua, en una boscosa y caliente hacienda de El Guayabo, en El Sauce, departamento de León. Un día después de liquidarla, la Guardia lanzó el cadáver de Arlen en un hoyo recién cavado por unos campesinos, donde yacían los cuerpos de dos guerrilleros más: Mario Estrada y Hugo Arévalo, también jinotepinos.

Arlen Siu, FSLN
Jinotepe, 1979. En el multitudinario entierro de la guerrillera, cuatro años después de su muerte, hubo una confusión: los restos que iban en el ataúd eran los de Mercedes Reyes, revolucionaria de León. Reproducción fotográfica del álbum familiar de Rubia Bermúdez. LA PRENSA / Óscar Navarrete.

La madre de Arlen aún vive en la casa donde crecieron sus hijos, en Jinotepe, Carazo. El muro es celeste con blanco, las verjas son negras y hay un bonito jardín. “Ahí jugaba ella”, dice la señora de 86 años, señalando el césped. Luego, pausadamente, pero con una seguridad que no deja lugar a dudas, añade: “A Arlen la hirieron y ella decidió quedarse a defender la retirada. Les dijo a sus amigos Hugo y Mario que se fueran, pero ellos le respondieron: ‘¡No! No nos vamos, Arlen, porque vos sos nuestra amiga y compañera. No te vamos a dejar sola’. Y todos cayeron. A mí me contó una señora que todavía vive allá (en El Guayabo) que ellos llegaron durante la madrugada a pedir posada. Ahí se quedaron y pidieron café temprano. Luego andaban los aviones sobrevolando la finca… A mi hija la mataron como a las 11:00 de la mañana”.

Dos semanas antes de morir, la “chinita” de Jinotepe había cumplido sus 20 años. Y solo unos meses atrás, la hija de don Armando Siu y doña Rubia Bermúdez había escapado de casa. Los últimos días de su vida los pasó en entrenamiento militar clandestino para servir al Frente Sandinista, en una escuela prohibida levantada en la comunidad de El Sauce. Día a día, la joven rompía su crisálida de estudiante para convertirse en “mariposa clandestina”, como la llamaría después el músico Carlos Mejía Godoy, en la pieza testimonial El zenzontle pregunta por Arlen.

Hoy su nombre lo llevan parques, escuelas y murales, pero no mucho se cuenta de ella. Incluso su nombre podría estar mal escrito. Ella lo ponía “Arlene Siu”, con una “e” muda al final. Así se leía en las tarjetas de invitación de sus 15 años y así firmó el mensaje de despedida a sus padres, cuando decidió convertirse en guerrillera. “Con todo el amor que les profeso… Arlene”. Fue lo último que leyeron de ella en casa. No era un “hasta luego”. Era un adiós.

Doña Rubia Bermúdez, mamá de Arlen Siu. LA PRENSA/Fotografía de Oscar Navarrete.
Doña Rubia Bermúdez, mamá de Arlen Siu. LA PRENSA / Óscar Navarrete.

La unión Siu-Bermúdez

La mamá de Arlen conoció al papá gracias al sereno de Jinotepe. Una fresca noche de 1949, Rubia Bermúdez, originaria del vecino pueblo de Dolores, pasó por la casa de una amiga y encontró allí a Armando Siu, un chino migrante que habitaba en el pueblo desde hacía un par de años y adoptó ese nombre latino. Cuando comenzó a lloviznar, Rubia exclamó: “¡Uy, qué frío!”, quejándose del ligero vestido que llevaba. Armando se levantó, se quitó su saco y lo acomodó con delicadeza sobre la espalda de la joven. Al principio él visitaba a la amiga de ambos, pero la vida tejió un vínculo entre los recién conocidos que aún la ruboriza un poco a ella, 67 años después.

Rubia y Armando se frecuentaron por dos años sin que el estatus de amigos cambiara, hasta que ella cayó enferma de varicela. “Él ya me daba descuentos en su tienda cuando yo compraba adornos, pero fue hasta que me dio varicela que él comenzó a llegar seguido a mi casa a visitarme, hasta que terminó diciéndome: ‘Mire, yo estoy muy enamorado de usted. Yo me quiero casar con usted’”, rememora doña Rubia.

Ella tenía 18 años y él 26. Estuvieron unos cuatro meses de tórtolos y en 1951 se casaron en Jinotepe. Doña Rubia dio a luz a nueve hijos, pero el primero y el último fallecieron a los pocos días de nacidos. Arlen fue su segunda niña sana. Nació el 16 de julio de 1955 en Jinotepe, después de Ivonne, y las dos crecieron muy unidas.

Familia Siu, Arlen Siu
Familia Siu-Bermúdez retratada por el fotógrafo familiar, Américo González. De izquierda a derecha: Carolina, Armando Siu (padre), Rubia Bermúdez (madre), Willie, Ivonne, Marlon, Layhing, Arlen y Armando. Reproducción de una fotografía de Américo González, en la casa de Rubia Bermúdez. LA PRENSA / Óscar Navarrete.

Comida, hermanos y piñata

Típica escena de finales de los años cincuenta en casa de los Siu: Arlen volando por la sala o el jardín, sujetada a la espalda de su abuela china María Luisa Siu, que se mudó a Nicaragua. La señora usaba esa manta tradicional con la que las campesinas de China cargan a sus bebés para cumplir con sus quehaceres del campo, pero en Jinotepe la abuela la ocupaba para entretener a su nieta.

“¡La niña no sabía hacer nada porque volaba todo el día!”, recuerda doña Rubia sonriente. “Creo que se llamaba hoi-hoi la manta”.

Arlen Siu, Arlene Siu
Arlen Siu a los cinco años. Reproducción fotográfica del álbum familiar de Rubia Bermúdez. LA PRENSA / Óscar Navarrete.

La cercanía de Arlen con su abuela asiática influyó también en su paladar. A Arlen le encantaban los wontón en sopa y un plato llamado “pajaritos”. Aprendió a comer el gallo pinto más tarde. Primero comió lo chino. “Lo que le gustaba a la abuela le gustaba a la Arlen”, comenta su madre, y dice que por un tiempo esa fue prácticamente regla general en su hogar, pues también a Ivonne le gustaban esos platos.

Arlen e Ivonne se hicieron tan amigas y cómplices de aventuras siendo chiquitas que incluso se juntaban en contra de doña Rubia para proteger a sus hermanitos. Entre las dos bloqueaban a su madre cuando ella debía castigar a los más pequeños.

“¡No les pegués a ellos, peganos a nosotras!”, gritaba Ivonne, secundada por Arlen.

Arlen Siu, FSLN
Arlen Siu juega con uno de sus hermanos en el jardín de su casa, donde todavía vive Rubia Bermúdez, su mamá. Reproducción fotográfica del álbum familiar de Rubia Bermúdez. LA PRENSA / Óscar Navarrete.

Cuando rondaba los 12 o 13 años, Arlen ayudaba a su hermana mayor a hacer piñatas por todo Jinotepe. Las dos chinitas iban por los barrios con piñatas de su autoría rellenas de galletas y confites, y hasta le pedían a su madre el permiso de llevar juguetes que no usaran para dárselos a niños pobres.

“Arlen era una chica muy alegre y encantadora. Tenía mucho talento con la música y un corazón enorme. Su compasión no tenía límites. La querían muchísimo por todos lados”, cuenta Layhing Siu, hermana menor de Arlen quien vive en Londres.

La segunda hija del matrimonio Siu Bermúdez demostró inclinación por la música, el baile y la pintura desde niña. Primero tocó la guitarra y la flauta dulce, y luego aprendió a tocar el acordeón.

Arlen Siu
Arlen Siu de adolescente. Reproducción fotográfica del álbum familiar de Rubia Bermúdez. LA PRENSA / Óscar Navarrete.

Canción de arlen y canción a arlen

Arlen Siu era conocida por muchos cuando la mataron. Desde su tiempo en la universidad cantó junto con el célebre músico nicaragüense Carlos Mejía Godoy en varios escenarios de Nicaragua, según la obra Memorias de la lucha sandinista de Mónica Baltodano. Y en 1973 compuso María rural, un canto a las madres campesinas y a la pobreza nicaragüense.
Posteriormente, la canción fue grabada por el grupo Pancasán, con la voz de la amiga universitaria de Arlen, Marlene Álvarez. El resultado fue una canción de tono triste y emotivo.
“Es tierna, por un lado”, dice Marlene a Revista Domingo. “Y triste, porque te pone de frente a la realidad de la mujer nicaragüense, la mujer del campo. Ahí está la muestra palpable de lo que Arlen sentía. Esa canción además ella me contó que tenía un amigo sacerdote que le hizo un poema o una canción que se llamaba Juan Pueblo, entonces ella, para corresponderle al gesto, hizo María rural, llena de toda su sensibilidad”.
Después de la muerte de Arlen, Carlos Mejía Godoy compuso El zenzontle pregunta por Arlen, un tema que combina inocencia y dolor con versos como este:
“Le cuento, zenzontle amigo, que ‘onde la chinita peleó hasta el final, nació un manantial quedito que a cada ratito le viene a cantar”.

Revolución en la sangre

Poco a poco, la vocación altruista que demostraba con los niños fue adquiriendo proporciones mayores. Esto, en parte, fue empujado por el bagaje militar y académico de su padre, que compartió especialmente con Arlen.

Resulta que don Armando Siu, nacido en la ciudad de Guangdong, al sureste de China, fue un soldado de la armada que en los años 30 y 40 libró la Segunda Guerra Sino-Japonesa por la liberación de China. Más tarde, el batallón sería bautizado como Ejército Popular de la Liberación, y sería el brazo derecho del mismísimo Mao Zedong, fundador del sistema político actual del país más poblado en el mundo.

Además de experimentado guerrero, el señor Siu estudió periodismo, por lo que tenía claro cuál era el retrato social y económico que aquejaba a su tierra natal, entonces muy pobre y habitadísima.

“Arlen le preguntaba mucho a su papá sobre las guerras, sobre el pueblo chino. Se reunían los niños alrededor de Armando”, describe la viuda del periodista de profesión que administró una ferretería en Jinotepe, mientras ella atendía en una tienda contigua.

Encima de aprender sobre las penurias que vivían los chinos, Arlen llevó una educación orientada a la fe católica.

Sus estudios de preescolar y primaria los realizó en el Colegio Corazón de Jesús, en Jinotepe. Cursó la secundaria hasta el tercer año en el Colegio Normal de Señoritas de San Marcos y se bachilleró en el Colegio La Inmaculada de Diriamba.

En su adolescencia formó parte de grupos cristianos estudiantiles de Jinotepe y se fue comprometiendo en causas como las jornadas en favor de los presos políticos del gobierno de Somoza.

“Aquella Nicaragua era horrible”, opina doña Rubia Bermúdez. “Los muchachos no podían salir. A todos los detenía la Guardia, los echaban presos, eran perseguidos, no tenían libertad de hacer nada. Eran muchachos los que estaban cayendo. No podían ver a jóvenes porque los mataban. Una vez nos fuimos para Managua y nos persiguieron y nos volaron balas”.

 

“Para mí Arlen Siu representa el espíritu de lo que eran los jóvenes de entonces. Eran capaces de abandonar la seguridad de sus casas, el miedo de sus padres y entregarse a una causa”.
Sergio Ramírez, escritor.

Tarjeta de invitación de los 15 años de Arlen Siu. Reproducción fotográfica del álbum familiar de Rubia Bermúdez. LA PRENSA / Óscar Navarrete.
Tarjeta de invitación de los 15 años de Arlen Siu. Ella firmaba “Arlene”, con una e muda al final. Reproducción fotográfica del álbum familiar de Rubia Bermúdez. LA PRENSA / Óscar Navarrete.

El terremoto

El 23 de diciembre de 1972 marcó la vida de Arlen Siu. A sus 17 años, la joven participaba en una huelga de hambre masiva en la Catedral de Managua para la liberación de presos políticos, cuando Managua se vino abajo. La muchacha no regresó a su casa por unos cinco días. “Se nos perdió”, dice doña Rubia. “Estaba atendiendo a toda la gente damnificada por el terremoto y luego atendiendo a los que venían de Managua a Carazo”.

Marlene Álvarez fue una amiga muy cercana de Arlen durante su corta etapa en la universidad y cree que el terremoto de Managua cimentó su causa social.

“Vos sabés que el terremoto sacó a luz muchas cosas. Muchas injusticias. Y ella se dio cuenta que la obra social, la ayuda social, no era suficiente para un cambio. Creo que a partir de ahí busca meterse a grupos de estudiantes”, explica.

Terminado el colegio, Arlen se decantó por estudiar Psicología en la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN). El primer año lo hizo en León y el segundo en Managua. La UNAN se presentó como una suerte de trampolín para sus ideales. Los jóvenes, que como bien decía doña Rubia, eran reprimidos por la Guardia de Somoza —mayormente eran jóvenes los guerrilleros de ese movimiento llamado Frente Sandinista que buscaba derrocar a Somoza—, se congregaban en la universidad para planear un futuro de libertades públicas e igualdad.

Marlene Álvarez, cantante del grupo de música Pancasán y amiga íntima de Arlen Siu en la universidad. LA PRENSA / Jader Flores.
Marlene Álvarez, cantante del grupo de música Pancasán y amiga íntima de Arlen Siu en la universidad. LA PRENSA / Jader Flores.

“Estábamos siempre en los pasillos, antes de entrar a clases”, se acuerda Marlene. “Arlen usaba siempre sus dos trenzas, la cotona de manta, que tenía en azul, amarillo y rosado, y sus caites, que tenían suela de llanta de vehículos. ¡Ella era bajita, entonces le venían bien los caites! (ríe). Siempre (vestía) en blue jeans y los bolsos que andábamos eran como pequeñas alforjas, como tejidos… Ah, y también usaba pañuelo”.

No pasó mucho tiempo antes de que Arlen se uniera a movimientos como el Frente Estudiantil Revolucionario (FER) y fue reclutada por el Frente Sandinista de Liberación Nacional en 1973, a sus 18 años.

Su formación espiritual la acercó a la vez a la Teología de la Liberación, un ala de la Iglesia católica nacida en América Latina para América Latina, en 1968. Su pregunta directriz era, en resumen, cómo ser creyente en un continente tan oprimido, y sus ideales promovían un acercamiento con los más empobrecidos.

Arlen Siu
Arlen Siu con su novio René Salgado. La relación duró unos dos años cuando ella era adolescente. Doña Rubia Bermúdez, mamá de Arlen, cree que René vive fuera de Nicaragua. Reproducción fotográfica del álbum familiar de Rubia Bermúdez. LA PRENSA / Óscar Navarrete.

Los dos amores de su vida

Sentada en una mecedora de la sala, doña Rubia Bermúdez muestra una a una las fotos del álbum de Arlen. En una es una niñita encantadora de ojitos achinados y vestido amarillo, en otra está con uno de sus hermanos en el jardincito de al lado, y en muchas, aparece ya un poco mayor, como de 15 o 16 años, junto a un muchacho bastante más alto que ella.

Parte del álbum es prueba de su amor juvenil con René Salgado, “un excelente muchacho de León, muy buen alumno y con principios”, dice doña Rubia. La pareja duró aproximadamente dos años, pero René se preocupó cuando Arlen se unió a movimientos políticos.

“Doña Rubia, cuide a Arlen”, le dijo René. “Ella está haciendo cosas que no debe”. Si estas palabras preocuparon a doña Rubia en la época, ahora no lo dice. “Yo sabía que Arlen no estaba haciendo cosas malas”.

Página del álbum de Arlen Siu que conserva doña Rubia Bermúdez, mamá de la guerrillera. Esta está dedicada a su novio René Salgado. Reproducción fotográfica del álbum familiar de Rubia Bermúdez. LA PRENSA / Óscar Navarrete.
Página del álbum de Arlen Siu que conserva doña Rubia Bermúdez, mamá de la guerrillera. Esta está dedicada a su novio René Salgado. Reproducción fotográfica del álbum familiar de Rubia Bermúdez. LA PRENSA / Óscar Navarrete.

Luego, ya transformada en “mariposa clandestina”, Arlen Siu modificó su apariencia y tuvo otro novio. “Mireya era el seudónimo que adoptó Arlen en su clandestinidad y también cambió su oscuro y largo cabello por pelo corto y claro”, escribió una vez su sobrina Ana Gabriel Siu, quien ha investigado y documentado la vida de su tía para diversas publicaciones.

Entre sus 18 y 20 años, es seguro que “Mireya” tuvo un novio, pero su identidad se tambalea entre dos personas. Según Memorias de la lucha sandinista, de Mónica Baltodano, el guerrillero que conquistó el corazón de la chinita fue Leonardo Real Espinal, un chinandegano nacido en El Viejo, que se unió al Frente Sandinista desde jovencito. Sin embargo, en un documental cinematográfico realizado por Ana Gabriel Siu, se afirma que el novio de la guerrillera era Mauricio Duarte, un boaqueño al que llamaban “El Chileno” entre los sandinistas, porque el muchacho había pasado algún tiempo en el país de Suramérica.

Fuera su nombre Leonardo o fuera Mauricio —ambos murieron pocos meses después de Arlen y es difícil determinar cuál de los dos fue su novio—, de ellos doña Rubia no habla. Es posible que nunca supiera de su existencia, pero Marlene Álvarez, su amiga en la UNAN, describe una relación intensa.

“No recuerdo el nombre, pero sí me acuerdo te lo digo. Ella me contó de sus encuentros y sé que los dos estaban clandestinos. Ella me contaba que se miraban en una casita secreta y que esos encuentros eran maravillosos”, revela Marlene casi con alegría. Lo furtivo, explica, daba fe de la plena conciencia que los jóvenes tenían de que podían ser detenidos o matados en cualquier momento. Y ocurrió lo segundo.

En el libro Memorias de la lucha sandinista, la exguerrillera e investigadora Mónica Baltodano apunta sobre la muerte de su compañera Arlen Siu:

“La muerte de Arlen está vinculada a una gran redada de la Guardia Nacional en Chinandega, que conduce a capturas de colaboradores y militantes que conocen el lugar donde se realizaba una escuela de entrenamiento militar en El Sauce. La Guardia ataca el campamento con una fuerza terrestre abrumadora, más apoyo de aviación. Algunos guerrilleros logran romper el cerco, pero otros poco a poco son capturados con ayuda de soplones y jueces de mesta del sector. La fecha oficial de la muerte de Arlen es el 1 de agosto de 1975, en un lugar conocido como El Guayabo, donde Arlen y otros compañeros buscaron apoyo en unas casas de campesinos, pero estos más bien los denunciaron, y mientras se movían hacia la comunidad de Buena Vista son alcanzados y asesinados. En esa jornada represiva cayeron en distintos momentos los combatientes Arlen Siu, Mario Estrada, Gilberto Rostrán, Julia Herrera de Pomares, Mercedes Reyes, Hugo Arévalo y Juan y Leónidas Espinoza”.

 

“Recuerdo que días antes que Arlen se fuera clandestina, cantaba con su guitarra en la cocina de la casa canciones dedicadas a mi madre. Se fue a Managua como si salía a la universidad. Pero sí recuerdo que regaló muchas cosas a sus amigas. Se fue casi sin nada”. Layhing Siu Bermúdez, hermana de Arlen.

Fotografía del mensaje de despedida que Arlen Siu dejó a sus padres. Cortesía de Ana Gabriel Siu, sobrina de la guerrillera.
Fotografía del mensaje de despedida que Arlen Siu dejó a sus padres. Cortesía de Ana Gabriel Siu, sobrina de la guerrillera.

El adiós de Arlen Siu

Pasaron no menos de tres noches antes de que los padres encontraran el último mensaje que dejó Arlen, escrito en las primeras páginas de un ejemplar de la fábula en forma de novela, Juan Salvador Gaviota, de Richard Bach.

El mensaje, que guarda Ana Gabriel Siu en su archivo, rezaba:

“A mis padres

La lucha tenaz del hombre hacia lo perfecto, es verdadero amor; somos más auténticos en la medida en que rompemos barreras y limitaciones, enfrentándonos con valentía y optimismo a las vicisitudes que se nos presentan en el camino; y llegar a descubrir algún día, de que somos capaces de dar mucho más de lo que se nos pide, y que podemos lograr lo que para unos es prohibido o imposible…

Con todo el amor que les profeso,

Arlene”.

La joven no dejó sus palabras finales en un libro cualquiera. Juan Salvador Gaviota retrata la faena de una gaviota que busca el vuelo perfecto, y funciona como metáfora del camino hacia la superación de los seres humanos.

Antes de marcharse para siempre de casa, Arlen fue a despedirse de su madre. Doña Rubia preparaba pan para la venta de la mañana y cruzó unas palabras con su hija, que “lucía como apurada”.

—Mama, ¿por qué no me das un pan de esos? —preguntó Arlen señalando un bollito recién salido del horno.

—Porque están calientes, hija, te vas a quemar —contestó doña Rubia.
—Mama, yo tengo hambre.

—Pues coméee. Allá hay comida, andá comé…

Arlen se acercó a su madre, le dio un fuerte abrazo y le dijo: “Me voy mamá, porque tengo que estudiar”. “¿A qué hora venís?”, indagó doña Rubia. “No sé mamá, no me esperés, que me voy a quedar donde una amiga”, respondió Arlen.

“Esa fue la última vez que la vi”, recuerda la madre, cuatro décadas más tarde, en la misma casa. No puede precisar si fue al final del 74 o al comienzo del 75… Unos segundos de silencio… De pronto, abraza a su hija imaginaria con sus brazos vacíos, cierra los ojos y murmura: “Y no se llevó el pan”.

 


 

La famosa fotografía

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El conocido retrato de Arlen Siu es una fotografía de Américo González. Su firma puede verse abajo, a la derecha. LA PRENSA/Reproducción de Óscar Navarrete.

La fotografía se tomó a mediados de julio de 1970, para los 15 años de Arlen. El fotógrafo fue el de la familia Siu: Américo González. Su hija, Celeste, fue amiga de Arlen cuando eran niñas y recuerda que la instantánea fue tomada en el estudio fotográfico de su papá, en su casa de Jinotepe.

“Esa foto se la dio don Américo a Arlen por sus 15”, recuerda doña Rubia Bermúdez, mamá de la niña cumpleañera.

La imagen muestra lo bonita que era Arlen, con sus rasgos asiáticos y su tez morena. Tenía las cejas finas y llevó su cabello oscuro casi siempre largo y lacio. En la foto su mirada posee algo de altiva y su boca entreabierta pareciera estar a punto de decir algo.

Hoy don Américo tiene 85 años y vive en Managua. Está completamente lúcido pero tiene problemas auditivos. Su fotografía ha circulado por el mundo sin que se escriba o diga quién la hizo, asegura Celeste González.

El retrato de Arlen cobró fama universal cuando en 1978 asesinaron a unos guerrilleros en Jinotepe y cientos de personas se manifestaron llevando la foto de Arlen, fallecida tres años antes, como pancarta de protesta en la línea frontal. La fotógrafa estadounidense Susan Meiselas capturó el momento y la fusión de los manifestantes, sus banderas sandinistas rojinegras y la foto de Arlen, quedó en los anales de la revolución con la firma de Susan.

Hoy es común ver el retrato que hizo don Américo González por toda Nicaragua en parques, escuelas o instituciones que llevan el nombre de Arlen Siu.

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Estudiantes e integrantes del Frente Sandinista usan el retrato de Arlen Siu de 1975 como protesta por la muerte de tres jinotepinos, en 1978. Fotografía de Susan Meiselas. Cortesía para LA PRENSA.

La Prensa Domingo Arlen Siu Fabrice Le Lous FSLN Revolución Sandinista. archivo

COMENTARIOS

  1. marlon mairena
    Hace 5 años

    Nadie sabe para quién trabaja.

  2. Martha Dolores González Rivas
    Hace 5 años

    El gran amor de Arlene fue Mauricio Duarte. Los vimos amarse, la vimos sufrir por la muerte de Mauricio 8 meses antes de su propio fallecimiento. La tuvimos muy cercana, mi familia, pues en nuestra casa se escondía Mauricio. Fuimos testigos del amor más tierno y orgullosos de haber tenido en nuestra casa a una mujer que a pesar de su corta edad, brillaba espiritualmente, intelectualmente. Era ella, uno de esos grandes y nobles seres humanos.

  3. Miguel Velasquez
    Hace 6 años

    La aviación pesada a la que se refieren era un helicoptero al que llamaban papalote que ni bombas dejo caer. Lo usaban para integrar a los soldados en la montaña. Lo se por que vivi enel Sauce esos años. Muchos soldados? Ni 100 el cuartel del Sauce era diminuto no tenía capacidad para albergar 100 soldados. La guardia era experta a cazar a estos muchachos en la montaña. Ellos nunca ganaron un solo combate en la montaña. Desde Carlos Fonseca hasta Arlene Siu cayeron ahí.

  4. Asososca 1998
    Hace 6 años

    Gracias la Prensa por tan buen resena biografica the Arlen. Mis respetos.

  5. ogue
    Hace 6 años

    Muy bonito reportaje, conocer un poco mas sobre esta joven que dio su vida por algo a lo que ella creia, siguio un ideal de lo que ella penso era lo correcto y dio su vida por eso. yo no juzgo si hizo bien o mal, no soy quien para hacerlo. creo que ella no sabia lo que pasaria en el futuro con ese lindo ideal por el que lucho. creo que lo importante de esto es aprender que uno debe de seguir su corazon y hacer lo que uno siente es correcto y no detenerse a pesar de lo que los demas piensen. Buenas noches a todos, no guarden rencor en sus corazones, se que es dificil pero no imposible.

  6. jaff
    Hace 6 años

    Muy puntual la existencia de Arlene gracias a jovenes como ella se mejora el mundo, ya es hora de que nuevos jovenes derroten a otro tirano, a uno que ya se ha equivocado mucho con la dirección de un gran
    País……

  7. Carla Vanesa
    Hace 6 años

    Pobre muchacha que entrego su vida para nada, ya que nada ha cambiado. Al igual que la muerte de Graciela (Chela) Barreto que entrego su vida en Batahola protegiendo a Mónica Baltodano para que huyera a Masaya, estas jóvenes dieron su vida sin ningún interés, ni con el mas mínimo interés en poseer propiedades robadas como sucedió después del 19 Julio donde todos los sandinistas se volvieron depredadores de bienes que usurparon a personas inocentes y en muchos casos asaltaron para saciar sus ambiciones económicas que habían guardado desde que se convirtieron en guerrilleros. El comandante Ortega tiene su Mercedes Benz con un valor de mas de 200 mil dólares. La Piñata Sandinista fue de 2,000 millones de dólares. Todo era robar y robar, nada para los tontos útiles que murieron por verdaderos valores que hoy ya no existen entre los jóvenes de hoy.

    1. Ligia Martin
      Hace 5 años

      Carla Vanesa, gracias al FSLN, podes expresar lo que sientes, por muy mezquino que sea. Es tu verdad y se respeta. Te das el lujo de llamar tontos, a los jóvenes que murieron por la libertad de expresión que hoy disfrutás. La gente de mi generación fuimos reprimidos en todas nuestras libertades.
      Fuimos encarcelados y torturados, en el mejor de los casos, para que ahora disfrutes de tu libertad. Disfrutala.

  8. Jose Cuadra
    Hace 6 años

    Tanta muerte para volver a lo mismo de antes; a como dicen en mi pueblo, nadie sabe para quien trabaja. En este caso esta expresion se deberia cambiar a nadie sabe para que o por quien muere

  9. Freddy MORENO
    Hace 6 años

    Rene Salgado que aparece en las fotografias con Arlen Siu, es economista y consultor en el banco mundial en la capital de USA, hijo de Doña Esthela Salgado, dueña de la famosa tienda Esthela O de Salgado aqui en Leon.

  10. Jose
    Hace 6 años

    Y que de que le sirvió morir, ahora son los hijos de ortega los que viven pijudo, son empresarios, ya no digamos sus allegados.

  11. Enrique Cerda
    Hace 6 años

    Pobre muchacha que entrego su vida para nada, ya que nada ha cambiado. Al igual que la muerte de Graciela (Chela) Barreto que entrego su vida en Batahola protegiendo a Mónica Baltodano para que huyera a Masaya, estas jóvenes dieron su vida sin ningún interés, ni con el mas mínimo interés en poseer propiedades robadas como sucedió después del 19 Julio donde todos los sandinistas se volvieron depredadores de bienes que usurparon a personas inocentes y en muchos casos asaltaron para saciar sus ambiciones económicas que habían guardado desde que se convirtieron en guerrilleros. El comandante Ortega tiene su Mercedes Benz con un valor de mas de 200 mil dólares. La Piñata Sandinista fue de 2,000 millones de dólares. Todo era robar y robar, nada para los tontos útiles que murieron por verdaderos valores que hoy ya no existen entre los jóvenes de hoy.

  12. Mauricio Davila Wills
    Hace 6 años

    …y en los ultimos años de esa misma Generacion Traicionada, surgieron versos como: “…y continuo desplazandome de un lugar a otro, con el semblante demacrado y la mirada aferrada sobre el mutilado suelo Nicaraguense, y siguen apareciendo sobre el camino las mismas imagenes precarias de la vida diaria de mi gente: una cascara de fruta, una plasta de mierda, un sapo aplastado y seco…, mas la esperanza de mi pueblo que se pierde y se vuelve en un volatinero ciclo vicioso de tristezas, caites, lamentos, lagrimas y suspiros…”, por Mauricio Davila Wills.

  13. Trinidad
    Hace 6 años

    Muchas muertes y sufrimiento y Nicaragua esta peor que con Somoza. Hay otro dictador y mas pobreza. Las nuevas generaciones aprendan que con otra guerra no se arregla el problema. Con otra guerra se sube otro dictador al poder y se empobrece mas. El único camino es la democracia y la paz.

  14. Maria
    Hace 6 años

    Nací en Jinotepe y era yo de 9 años cuando lo de Arlene y mi mamá conocía a su padre. Hoy día siento mucha tristeza por tanta sangre derramada y tanto dolor. A cambio de que? Ahora el FSLN son unos vendidos y la nueva generación ni siquiera tiene idea de lo que pasó y el sacrificio de muchos y los sandinistas gozano de lo que supuestamente lo consideraban burguesía . También me due dura la inmigración de tantas familias que fueron despojados de lo que trabajaron con mucho esfuerzo. Acaso vive hoy Ortega humildemente? Donde está la ganancia de la revolución? Los mismos nicaragüenses trabajadores, esforzados, y dedicados son los que con dientes y uñas sacan adelante a sus familias, luchan día a día por superarse y vivir en una Nicaragua mejor, ningún gobierno le da nada a nadie. Mis respetos a todas esas madres que perdieron un hijo o hija por una Nicaragua mejor. Yo llevo 36 años en el exilio y nunca olvidare el terror que se vivió. Admiro a Arlene por tanta valentía y por luchar por sus ideales que desgraciadamente el FSLN hoy en día y nunca han respetado.

  15. Alberto Martinez Melendro
    Hace 6 años

    Arlene Siu, mis mas sinceros respetos y admiracion por la memoria de una gran mujer,heroina y martir, que dio su vida por los ideales de miles de nicaraguenses que tenian un mismo objetivo , liberar a nicaragua de la dictadura cruel y maldita de los somoza, Que la chinita linda sirva de inspiracion para muchas mujeres de esta nueva generacion.

    Alberto Martinez Melendro

  16. Carlos Eduardo
    Hace 6 años

    Todos los jóvenes que dieron su vida por una Patria Libre de dictaduras, como Arlen, son los verdaderos sandinistas, los verdaderos defensores de la Soberanía Nacional. Hoy la dictadura orteguista-murillistas ofende y mancha sus memorias y legado al instaurar un gobierno dinástico y dictatorial. VIva Carlos Fonseca!!!!! VIva Sandino!!! Gloria eterna a Arlen.

  17. Amanda Raquel Romero Rios
    Hace 6 años

    Si hay algo que rescatar de este articulo para mi seria el espiritu de joven luchador que tiene ideales y luchar por ellos. Creo que los viejos cometieron un error el cual fue no contarnos la historia completa. Para esa epoca todos eran sandinistas pero tambien eran nicaraguenses . Pero esa lucha fue por un mejor pais, no por un partido. Aunque yo como joven no quiero la guerra nuevamete considero que tengo la responsabilidad de hacer un mejor pais para las generaciones venideras, no heredar odio, como lo hizo la generacion pasada.

  18. Julian
    Hace 6 años

    Yo no creo que haya sido amor a la patria, fue mas bien imprudencia, irresponsabilidad, porque que se logro con esa guerra, subir a 9 monos delincuentes, narcoterroristas, que acabaron con Nicaragua? a quien beneficio esa guerra? al final de cuentas fue al analfabeta dictador del Carmen y a su camarilla de ladrones. Nicarague nunca ha estado mejor que en los tiempos de Somoza les guste o no les guste a los sandinistas, se tuvo una economia saludable y en crecimiento, eramos el granero de centroamerica, y los nicaraguenses no tenian la necesidad de salir a trabajar a otros paises como si ocurre desde que los sandinistas asaltaron el poder, o es que para los seguidores del orteguismo creen que una economia saludable es la que se mantiene de las remesas que los nicaraguenses en el exterior envian mes a mes para poder alimentar a sus familiares en Nicaragua? Es que acaso una economia saludable es la que se da cuando los nicaraguenses para poder trabajar tanto al estado como a las empresas de la familia gobernante se les exige militar en el partido de gobierno y votar por los que detentan el poder? La muerte de Arlene Siu fue en vano y sin sentido, fue una muerte igual a la que sufrieron los que defendian al regimen de Somoza, ya que en una guerra quienes disfrutan la victoria son los vivos, los pendejos son los que se mueren.

    1. Brigida Rauda
      Hace 6 años

      Pense que unicamente había gente como vos, pero ya veo que gente con esa pobreza de mentalidad existe en todas partes.

  19. Don Sevilla
    Hace 6 años

    Muy buen reportaje, imparcial y conmovedor.

  20. Roberto C.
    Hace 6 años

    Y las personas que ella mató? Para que se metió de guerrillera? No anden remando en seco!

    1. Martha Dolores González Rivas
      Hace 5 años

      Si no conoces la historia y cómo se construyó lo que ahora somos, mejor no comentes nada. Tu comentario es irrespetuoso, a la vida, a los muertos, a lo que somos y muestra tu gran ignorancia.

  21. El Leones
    Hace 6 años

    Mis disculpas por ofrecer un segundo comentario. El arte de la fotografía de Americo Gonzalez se asemeja mucho al ideal Platónico de la fotografía nicaragüense: José Santos Cisneros, artista-propietario de la famosa Foto Cisneros de la ciudad de León. Una foto Cisneros parece que el sujeto de la foto va a hablar. El señor Cisneros era el “fotógrafo oficial” de nuestra familia.

  22. El Leones
    Hace 6 años

    Sacrificio en vano porque solo condujo a la instauración de una nueva dinastía. No es cierto que los jovenes no podian salir. Yo fui joven y nunca tuve ningun problema. Fue una época feliz. Solo durante los dos últimos años de la guerra (1978/1979) es que fue dificil para los jóvenes que se habían unido al Frente Orteguista, pero si no participabas con los dos bandos en conflicto: La Guardia y el Frente, nada te pasaba. Este es el mono que el Frente Orteguista les ha metido a las generaciones actuales. Que la guardia te hacía esto, que la guardia te hacia lo otro, pura paja. Mi papa era prospero comerciante sin ningun vinculo a las dos fuerzas luchando la guerra.

  23. Jose
    Hace 6 años

    Guerra solamente trae luto para el pueblo. El que se mete en esta sabe que tarde o temprano lo matan, solamente los cobardes son los que estan vivos, como lo hacian los Ortegas y sus compinches que levantaban a la juventud y despues se desaparecian, por esa razon estan vivos, porque muchos de mis companeros cayeron por una revolucion farza, porque estamos en una dictadura peor que la de Somoza. Estos senores estan saqueando al pais y los derechos humanos no existen. Algun dia caeran estos sinicos……

  24. don
    Hace 6 años

    Asi es la juventud, arrojada, valiente, sin calculos, desprendida…acto sincero y lleno de conviction lo de Arlene..,.Claro que sirvio su ejemplo y el de los miles de jovenes… heroicos…ya estan volviendo a nacer…o estan en los vientres maternales…Porque la historia se repite “calcada” en papel maylar plastico… y nacera otra Arlene…pero mas fiera y sin misericordia y hara pagar a los culpables, complices, seguidores, oportunistas e hipocritas y sera el ayes y crujir de dientes… y los que no tienen dientes por tanto hartarse opiparamente…seran sacados de sus lujosas cuevas en la ciudad o en el campo. The Kingdom of God is of hand. Period

  25. Justo Nicaragua
    Hace 6 años

    Que lastima tanta sangre noble que se derramo para volver a lo mismo, una dictadura igual o peor.

  26. Emilio Lopez
    Hace 6 años

    Tanta juventud muerta,para que? Si estamos peor.

  27. Pedro López
    Hace 6 años

    Anastasio Somoza Debayle, hijo del anterior

  28. Nicaragua Nicaraguita
    Hace 6 años

    Bella Arlen, lo que hizo fue amor verdadero a su patria y su gente. Tristeza aun que todavia existamos Nicaraguenses que por ideologias politicas, lucha de poderes, no podamos trabajar unidos por Nicaragua y preferimos, nos alegramos que Nicaragua sea bloqueada internacionalmente.

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