Cuando el calendario giró y abril se fue a la historia, Erasmo Ramírez parecía camino al Juego de Estrellas, Juan Carlos Ramírez dio la impresión de ir en ruta a su establecimiento y Cheslor Cuthbert hacía señas desde las Menores.
Cuatro meses después, las perspectivas han cambiado. Erasmo se ha venido de bruces, J.C. parece haber hallado el camino y Cheslor subió para convertirse en el jugador nicaragüense de todos los días en las Grandes Ligas.
Ahora se acerca el instante del sprint final. El cierre de una extensa carrera que podría asegurar el futuro de estos nicas o dejarlos en la incertidumbre. Todo dependerá de cuánto opriman el acelerador en este mes final de la temporada.
¿CÓMO SE HAN MOVIDO?
Erasmo cerró abril con 4-1 y 1.29. Incluso, a la altura del 7 de mayo, su balance mejoró a 6-1 y 1.32, mientras los fanáticos comenzaban a imaginarlo en el Juego de Estrellas. Desde entonces, tiene 1-9 y 5.22.
El tirador sureño no gana desde el 3 de junio, cuando venció 4-2 a los Mellizos. Sin embargo, su talento está ahí. Es asunto de hacer ajustes y cerrar fuerte para volver a ser un candidato a abridor en Tampa.
J.C. comenzó bien. Insertado en el renovado bullpen de los Rojos, una vez iniciada la campaña, el veloz tirador tuvo 0-1 y 2.25 en abril. Pero se desplomó en mayo (1-1 y 7.36) y junio (0-1 y 8.04).
Y cuando pareció encontrarle la vuelta al asunto en julio (1-0 y 1.20), los Rojos lo dejaron libre y los Angelinos lo tomaron en el aire. Tiene 1-0 y 3.34 desde que se les unió y poco a poco gana confianza.
Pero el pelotero del año ha sido Cheslor. Inició tímido en mayo con .253 en 20 juegos, antes de calentarse en junio con .283 y acelerar fuerte en julio con .340, mientras concluía agosto con .277.
Ahora ha llegado el momento del acelerón final, justo y necesario para garantizarse el futuro. En medio de una campaña laboriosa es urgente un final luminoso para espantar la incertidumbre.