Con mucha consternación fue sepultada ayer en la tarde la señora María Teresa Morales, de 48 años, quien murió calcinada en su propia casa, en Granada, tras registrarse un voraz incendio la madrugada de este jueves 1 de septiembre.
La misa de cuerpo presente se realizó en la catedral Inmaculada Concepción, dado que ella era la mayordoma de la Virgen María, en las fiestas de La Purísima, en la calle La Concepción, donde ella vivía.
Las autoridades municipales dieron pésame a la familia doliente y muchos pobladores del barrio y allegados a la familia sintieron esta trágica muerte.
Hasta la tarde de ayer, las autoridades de los bomberos no dieron detalles oficiales sobre el siniestro. De forma preliminar se dijo que un abanico que estaba cerca de la cama donde dormía la señora, se recalentó y provocó un cortocircuito.
No obstante, hay otras versiones entre la población vecina como la que un vehículo que pasó por la calle se pasó llevando un alambre de alta tensión y este cayó energizado sobre el techo de la casa, causando el fuego.
Según información preliminar, el fuego consumió el techo de la vivienda y este cayó sobre la cama donde la señora estaba durmiendo. Se presume que murió tras el peso de todo lo que le cayó encima y por esa causa nadie dio aviso a los bomberos con anticipación.
“Alguien pasó y pudo ver las llamas y fue cuando se dio aviso a los bomberos, pero ya el fuego estaba bien avanzado”, refirió Martín Gutiérrez, quien vive cerca de la casa donde ocurrió el incendio.
Los vecinos de doña María Teresa Morales, muy dolidos, dijeron que ella vivía sola y que acostumbraba tomar pastillas para dormir. En el sitio se levantó el peritaje policial de rigor, mientras un médico forense que estaba de turno llegó a revisar el cadáver y dijo que el cuerpo estaba totalmente calcinado.
Miembros de los bomberos que llegaron a atender el llamado dijeron que el fuego ya amenazaba con propagarse a las casas vecinas cuando ellos llegaron al sitio.