Chinandega estará de fiesta este próximo 2 de septiembre, y como parte del 177 aniversario de haber sido nombrada ciudad, el Concejo Municipal nombrará esta mañana a tres hijos dilectos que han puesto en alto el nombre de esta localidad, pero sus nombres se conocerán hasta hoy.
Esta ciudad occidental tiene bellos paisajes hacia la cordillera volcánica Los Maribios, con el imponente volcán San Cristóbal, de 1,745 metros sobre el nivel del mar.
CIUDAD COMERCIAL
La ciudad de Chinandega es netamente comercial y acoge a matagalpinos, masayas y leoneses en sus atestadas calles; es territorio de gente trabajadora, mujeres productoras provenientes de las comarcas orientales, del norte y suroeste, de las vivanderas, tierra de artistas, poetas y compositores.
Guarda mucha historia. En esta ciudad nació Rosa Sarmiento, madre del poeta universal Rubén Darío, y sus restos descansan en el jardín parque Las Rosas. También el padre indio Tomás Ruiz, prócer de la independencia; el compositor Tino López Guerra, el poeta vanguardista Luis Alberto Cabrales y el compositor campesino Jorge Paladino.
La gente trabajadora sobresale en este pueblo con intenso movimiento comercial. En la ciudad, por ejemplo, se encuentra don Hilario Briceño López, quien cumplió 55 años de cortar el cabello a muchos chinandeganos. A sus 71 años, se mantiene firme y decidido a seguir recibiendo a sus clientes.
BARBERO DE DÉCADAS
Briceño recuerda que llegó joven —en 1962— a la famosa Barbería Central, justo en la Calle Real, a media cuadra del mercado, en la pieza de La Casona, propiedad de la recordada profesora Rosa María Martínez.
Al iniciar la década de los setenta se trasladó a la Barbería Roosevelt, frente al mercado. Era propiedad de José “Chepón” Hernández Santamaría. Luego estuvo en la barbería de don Ramón Núñez, costado norte del mercado.
Fue además administrador en la elegante Barbería “La Primera”, del recordado ingeniero Juan Martínez Rojas. El sitio tenía aire acondicionado.
Briceño no se cansa, tiene su casa en el Reparto Alejandro Dávila Bolaños, y en la pequeña sala su Barbería “La Mejor”.
En este lugar, el cliente que llega recibe un saludo cariñoso y puede debatir con todo placer el tema del día, mientras Briceño le corta el cabello.