Freddy Siles

Freddy Siles Chavarria (1.20m de estatura) , carga bate del equipo delas Brumas Jinotega. LA PRENSA/U.MOLINA.

“Yo nací para el beisbol”

Mide un metro con 20 centímetros, no puede tomar un bate, pero el campo de beisbol es su vida. Fue cargabates y ahora es mascota oficial. Freddy Siles no tiene complejos.

El bateador está en posición, las bases llenas y las voces gritan desde la gradería: “¡Jinotega! ¡Jinotega!” Dentro del campo un hombre apenas 20 centímetros más alto que un bate incita a los fanáticos a seguir alentando a los suyos. El hombrecillo levanta sus manos y la algarabía se apodera del lugar. Luego vino el batazo que sacó la bola del estadio y dio la victoria al equipo Las Brumas, de Jinotega, contra el equipo de Matagalpa. Estamos en 2010, en la segunda vuelta del Campeonato Germán Pomares, y el equipo ganador se ha clasificado a la siguiente ronda.

La emoción de Freddy Siles es evidente. Comienza a bailar y celebra junto con el equipo. Él es la mascota oficial de Las Brumas desde hace siete años. Su misión es mantenerse a un costado del campo e interactuar con el público de la primera a la novena entrada. A veces es tanta la emoción que despierta en el público que lo llaman el décimo jugador. El aditivo ideal a la alineación de nueve beisboleros de la fresca Jinotega.

Siles comenzó como cargabates del equipo de Jinotega en el Campeonato Nacional Mayor A, hace más de tres décadas. Se integró después a Los Productores de Matagalpa durante el Campeonato Germán Pomares y con ellos estuvo 22 años. Ha viajado por toda Nicaragua y por varios países centroamericanos y también dirigió una liga infantil. El hombre de 63 años, que padece de enanismo, se siente realizado con su trayectoria. La emoción que le produce hablar de beisbol ilumina su rostro al instante antes de decir: “Yo nací para esto”.

EL PEQUEÑO BEISBOLISTA
En 1996 dirigió la liga infantil de León y logró que quedaran en tercer lugar a nivel nacional. LAPRENSA/U.MOLINA.
En 1996 dirigió la liga infantil de León y logró que quedaran en tercer lugar a nivel nacional. LA PRENSA/U.MOLINA.

Cuando Freddy del Carmen Siles Chavarría nació pesó seis libras. Físicamente lucía igual que todos los bebés y no fue hasta que cumplió los 5 años que sus papás se dieron cuenta de que era más pequeño que los niños de su edad. Sin embargo, lo trataron igual que a sus 12 hermanos.

“Yo miré que no tenía estatura cuando mis padres me mandaron al colegio y miraba que pasaban a todos los niños al pizarrón y a mí no. Le preguntaba a la maestra: ¿Cuándo voy a pasar al pizarrón? y ella me decía: ‘Usted no va porque no alcanza’”, recuerda Siles.

En ese momento el jinotegano no comprendía por qué no crecía y al ver que otros niños podían hacer cosas que él no, como desarrollar una simple operación matemática delante de sus compañeros, se llenaba de inseguridades. A pesar de ello, nunca se aisló. Es más, siempre se le veía con sus amigos del barrio jugando balonmano y cuando no lo querían meter a jugar, él insistía tanto que acaban cediendo.

“Él jugaba beisbol desde niño, no bateaba porque el bate es un poquito largo para él, pero agarraba la pelota. Era pasito tuntún, pero corría. Siempre jugábamos handball, después íbamos a nadar al río y hacíamos clavados”, recuerda Beker Rivera, amigo y vecino de infancia de Siles.

 

Enanismo

La acondroplasia o enanismo es un defecto de carácter congénito que afecta al crecimiento del esqueleto; como consecuencia este tiene un menor crecimiento y adquiere una forma especial.
El fenómeno aparece como una mutación espontánea que tiene lugar por azar cada veinte mil nacimientos, aproximadamente, según la Fundación Alpe Acondroplasia. El de Freddy Siles fue uno de esos casos.

Por mucho tiempo Siles tuvo miedo de jugar beisbol, a pesar de que era su deporte favorito. Sabía que al no tener la estatura adecuada era más fácil que lo golpearan, pero ese deporte lo apasionaba y no quería privarse de él.

“El beisbol a mí me gustaba desde pequeño. Pequeño de edad, porque de estatura sigo igual (ríe). Yo miraba que en los colegios se jugaba con bola de hule o calcetín y los muchachos me decían ‘vení jugá’ y a mí me daba miedo porque pensaba: se van a equivocar de bola y me van a agarrar a mí. (carcajadas). Pero con el tiempo fui perdiendo el miedo”, recuerda sonriente.

Su pasión era tanta que se apuntó en una liga juvenil a pesar de medir solo un metro de estatura, a la edad de 18. Al inicio le dijeron que no tenía las condiciones físicas para jugar, pero insistió tanto que lo metieron. El primer día lo golpeó la pelota.

De niño participó en la banda de guerra de su colegio. LAPRENSA/CORTESÍA
De niño participó en la banda de guerra de su colegio. LA PRENSA/CORTESÍA

“Me lanzaron una pelota y me pegó en las caderas y del golpe di dos vueltas. Yo me sentí desvalorizado, sentía que no iba a perder el miedo. En ese tiempo tenía 18 años y era chiquito, medía como 1.02 metros —se le humedecen los ojos—. Le golpea a uno el sentimiento”, confiesa.

A pesar de ese episodio, decidió que no dejaría de intentarlo, porque realmente sabía que su vocación era el beisbol. Siguió jugando como sus amigos pero usaban bolas de hule y bates de plástico y poco a poco fue perdiendo el temor.

“Yo era rápido corriendo, llegaba a la base, me paraba y me sentaba rápido. Más rápido que cuando barren un home, una primera. Yo decía: ideay tuve miedo y ahora me meto sin miedo. Uno ya nace para esto y como a mí ya me gustaba, en eso me realicé”, cuenta orgulloso.

GOLPES POR LA ESTATURA

Encontrar ropa adecuada para vestir es una tarea casi imposible para Siles. Pero esto no lo detiene. Si él ve un pantalón que le gusta, lo compra y lo da a cortar. Él ha aprendido a ingeniárselas para solucionar problemas. Por ejemplo, si el apagador de una bujía está muy alto, utiliza una regla para alcanzarlo.

“Físicamente afecta (ser enano), pero uno no vive con el cuerpo, uno vive con el pensamiento y el cerebro. Lo que yo no he hecho en estatura lo he hecho en el cerebro y me siento bien, porque no tengo complejos”, afirma sonriente.

Siles habla de su condición con mucho humor. Es común oírlo decir algún chiste sobre sí mismo mientras cuenta de su vida y ya está acostumbrado a que de vez en cuando alguien haga algún comentario sobre su estatura.

Su forma de ser siempre lo ha destacado. Son pocas las veces que se le ve triste, según sus conocidos. Él siempre está riendo y por las calles de la ciudad siempre va saludando a todo aquel que se encuentre. Es tan popular, de hecho, que antes de iniciar su vida en las canchas de beisbol, algunas casas comerciales lo contrataron para que se disfrazara de Santa Claus en diciembre y él aceptó sin miramientos.

Su familia siempre lo apoyó y lo trató como si fuera una persona de estatura normal.LAPRENSA/U.MOLINA
Su familia siempre lo apoyó y lo trató como si fuera una persona de estatura normal. LA PRENSA/U.MOLINA
DE CARGABATES A MASCOTA

El primer trabajo de Siles como cargabates en un equipo fue en la Liga Mayor A. Ahí se lo propusieron y él sin pensarlo dos veces aceptó. Era una oportunidad importante, porque como no podía jugar, ser cargabates era una buena opción para estar cerca de su deporte fetiche. Ahí estuvo unos años hasta que en 1983 el equipo de Los Productores de Matagalpa llegó a Jinotega a un fogueo y la directiva lo vio y le propuso irse como cargabates del equipo de Matagalpa. Él aceptó, sin pensar que ahí comenzaría su trayectoria.

“Cuando inicié en el equipo de Matagalpa me di cuenta que era lo que yo quería. Me dije: aquí soy alguien. Era un equipo profesional, un equipo rentado. Me sentí grande en espíritu, no en estatura, pero sí en espíritu”, bromea de nuevo.

Con el equipo viajó por toda Nicaragua. También visitó Honduras, El Salvador, Guatemala, Belice y Costa Rica, durante campeonatos centroamericanos.

 

Otro cargabates enano

El cargabates de los Tomateros de Culiacán, México, se llama Jesús Antonio “Toñito” Romero, y al igual que Freddy Siles padece de enanismo. Él mide 104 centímetros, 40 milímetros más que el bate de beisbol.

“La vez que fui a Honduras estaban unos holandeses y cuando me vieron comenzaron a decir que había un extraterrestre. Al inicio no entendía por qué pero me di cuenta que era por mi tamaño y porque en ese tiempo andaba el pelo largo. Esos comentarios son feos, pero yo no dejo que me afecten”, dice.

Sin embargo, sus tiempos como cargabates terminaron hace unos años, cuando los directivos del equipo de Matagalpa decidieron que por su seguridad era mejor que apoyara al equipo como mascota, alentando a los fanáticos.

“Ahora soy mascota de Las Brumas de Jinotega, porque los directivos dicen que ya a mi edad me pueden dar un golpe. Yo tengo mi vista perfecta, pero ellos dicen que mejor sirvo de dinamismo en el equipo y ahí yo me siento realizado”, confiesa emocionado.

Cuando está animando en el estadio él afirma que su corazón late fuerte, se siente valorado, porque la directiva se da cuenta de lo valioso que es y de cómo su entusiasmo ayuda al equipo, pues todo es psicológico, afirma, el bateador siente las vibras de la barra y se motiva.

Cuando no está con el equipo su hobby favorito es la música. En su cuarto tiene colecciones de CD y dice que le encanta la música nicaragüense. Con Ada, su hermana, pasa horas hablando de cantantes y melodías. Otro pasatiempos suyo es montar a caballo. Su papá le enseñó cuando era niño y actualmente en las hípicas de Jinotega siempre desfila a caballo al lado de las reinas de belleza.

“Mi papá me enseñó a montar a caballo cuando era niño, teníamos unas tierras y yo le ayudaba. Yo me preguntaba si el corcel me iba a asustar, pero no, todo normal. Alguna vez me caí del caballo, claro, pero siempre seguía montándolo. Así es la vida”, bromea.

Freddy Siles tiene 22 años de ser cargabates y 11 años de ser mascota del equipo Las Brumas de Jinotega.LAPRENSA/U.MOLINA
Freddy Siles tiene 22 años de ser cargabates y 11 años de ser mascota del equipo Las Brumas de Jinotega. LA PRENSA/U.MOLINA
DIRECTOR DE LIGA INFANTIL

Además de ser cargabates, Siles también fue maestro infantil en 1996 y su equipo ganó el tercer lugar a nivel nacional. Ese fue uno de los momentos más significativos en su vida, asegura.

Siles recuerda que estaba nervioso el primer día de la clase, no sabía cómo iban a responder los niños, pero estaba seguro de sí mimo. Uno de los miedos era que le dijeran que cómo iban a hacerle caso si era más pequeño que ellos, pero todo salió bien y al final de la liga obtuvieron el tercer lugar a nivel nacional.

“Cuando dirijo la liga yo me siento más. Ya decía yo que el beisbol está en mi sangre y tengo que hacer algo por el deporte, porque eso es parte de la virtud que uno debe tener, la personalidad, el carisma, la creatividad, inteligencia”.

 

Plano personal

Freddy Siles tiene una hija de 33 años que vive en Belice.
Trabajó 22 años como cargabates y tiene 11 años de ser mascota.
Su papá es el señor más longevo de Jinotega: tiene 110 años.
Es tío de Telémaco Talavera.
Además del beisbol, le encanta el baloncesto.
Estudió Preparación Física y Psicología Deportiva en El Salvador.

Para muchos jinoteganos, Freddy Siles es el décimo jugador del equipo.LAPRENSA/U.MOLINA
Para muchos jinoteganos, Freddy Siles es el décimo jugador del equipo.LA PRENSA/U.MOLINA
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